Come bien para sentirte bien

Una dieta errónea será una de las responsables de que nos encontremos irritables, cansados e incluso deprimidos. Somos lo que comemos, gana equilibrio mejorando tu alimentación.

Come bien para sentirte bien

Depende de lo que comamos y la manera de hacerlo va a influir en cómo nos sintamos tanto a nivel energético como de estado de ánimo. Una dieta errónea será una de las responsables de que nos encontremos irritables, cansados, agresivos e incluso deprimidos. Somos lo que comemos, por eso si nos alimentamos con una dieta rica en azúcares, grasas saturadas (son las “malas”) o alimentos procesados que llevan aditivos y conservantes artificiales posiblemente nuestra salud no sea la óptima, favoreciendo la fatiga y el desánimo y provocando que tanto el sistema inmunitario como la mente y las emociones se hallen desorientados. El estrés y el nerviosismo se ven influidos por la dieta y la dieta a su vez por el estilo de vida. Para mejorar la dieta y hacerla más equilibrada conviene hacerse el propósito de cambiar algunos hábitos que nos llevan a alimentarnos inadecuadamente.

QUÉ COMER
Lo que comamos y la manera de hacerlo va a influir en cómo nos sintamos tanto a nivel energético como de estado de ánimo.Una dieta rica en alimentos frescos, frutas y verduras de la estación nos aportará los nutrientes que más necesite nuestro organismo. Por otra parte, muchos estudios han permitido observar cómo una nutrición alta en frutas y verduras fomentan el optimismo y mejoran la capacidad de atención.

En invierno, por ejemplo, algunas frutas de la estación son las naranjas, mandarinas, limones, pomelos, todas ellas muy ricas en vitamina C. Algunas de las propiedades terapéuticas de esta vitamina son tonificar el sistema nervioso, reduciendo el estrés, también actúa en el sistema inmunitario subiendo las defensas, por lo que nos ayuda a evitar resfriados, la gripe y cualquier tipo de infección ya que nos tonifica físicamente a nivel general. Otro dato a tener en cuenta es que si a su vez hay una situación de estrés crónico, al aumentar la producción de catecolaminas (son neurotransmisores) se produce una pérdida de vitamina C y magnesio. Algunos alimentos ricos en magnesio son las legumbres y los frutos secos, el déficit de este mineral favorece la tensión muscular teniendo contracturas y calambres, y la tensión mental estando nerviosos e irritables.

Los cereales integrales (trigo, centeno, maíz, arroz, avena…) debe ser otro grupo de alimentos fundamentales en nuestra alimentación diaria. Los encontramos en forma de pan, galletas, copos… y pasta tipo macarrones, espaguetis, sémola… Estos son ricos en las vitaminas del grupo B que se encuentran en el salvado y en el germen de los cereales integrales, por eso es importante que no estén refinados porque pierden una gran parte de esta vitamina y su déficit nos causaría alteraciones en el sistema nervioso y muscular, sintiéndonos con falta de energía, apáticos y bajos de ánimo. Por otra parte, podríamos tener afecciones dérmicas, de cabello, piel y uñas.

En la dieta actual nos encontramos con desequilibrios. La fruta ha sido relegada por los lácteos, y las verduras han perdido terreno ante las pastas, sopas instantáneas y la carne o el pescado.En la dieta actual nos encontramos frecuentemente con un desequilibrio en cuanto a las proteínas, especialmente las de origen animal que se encuentran en la carne, el pescado, el huevo y en los lácteos. Debido a un abundante consumo diario, lo que supone un número mayor de residuos metabólicos, este exceso se relaciona con enfermedades como la hipertensión, la gota, el reumatismo o enfermedades autoinmunes. Si este fuera nuestro caso, sería importante reducirlas de nuestra dieta, dando preferencia a las de origen vegetal que se encuentran en las legumbres, los cereales y en los frutos secos.

Las grasas han tenido mala fama pero sin ellas no es posible la absorción de las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) realizando estas funciones fundamentales para nuestra salud. Hay que evitar las grasas “malas”, las saturadas, y alimentarnos de las “buenas”, las monoinsaturadas y las poliinsaturadas, especialmente de los ácidos grasos esenciales omega 3 y 6 que deben obtenerse mediante la dieta ya que no los podemos sintetizar y que tienen funciones primordiales en el cuerpo como la formación de hormonas, forman parte de las membranas celulares, son precursores de las prostaglandinas, y son sustancias beneficiosas en los procesos inflamatorios. Los omega 3 se encuentran principalmente en el pescado azul y los omega 6 en aceites vegetales. No hay que olvidar al aceite de oliva virgen extra que además de sus grasas saludables es rico en vitamina E, siendo tan beneficiosa para la salud arterial cardiaca. A la vez es un gran antioxidante, retrasando el envejecimiento.

ERRORES POR EXCESO
El aumento de la obesidad, la hipertensión, la diabetes, las cardiopatías, la arteriosclerosis y otras enfermedades en la que se acumulan sustancias en distintas partes del organismo, son una muestra de que existe una tendencia generalizada a comer más de lo que necesitamos.

Conviene hacerse el propósito de cambiar algunos hábitos que nos llevan a alimentarnos inadecuadamente.De grasas saturadas y de proteína animal ingerimos un exceso. Son de difícil digestión y contribuyen a incrementar los niveles de colesterol.

Los lácteos convendría no tomar más de uno al día, son alimentos grasos y proteicos.

El azúcar refinado, llamado con razón “ladrón de calcio”, es una sustancia que consumimos sin darnos cuenta en demasiada abundancia, porque además del café, de la infusión, se encuentra en los zumos de frutas industriales, en refrescos, las conservas, la bollería, pastelería, mermeladas, etc.

La sal necesaria al día son unos tres gramos. Con las frutas y las verduras ya cubrimos estas necesidades. Sin embargo tomamos entre 10 y 30 gramos diarios, este exceso nos causa muchos problemas, además de incrementar la ingesta de agua para estar bien hidratados.

ERRORES POR DEFECTO Y POR SUSTITUCIÓN
La fruta que ha sido relegada por los lácteos, y las verduras crudas o hervidas que han perdido terreno ante las pastas, sopas instantáneas y la carne o el pescado.

Pero el más importante es la sustitución de los cereales integrales por los refinados ya que en el refinado se pierden importantes nutrientes.

DEBEMOS TOMAR SUPLEMENTOS NUTRICIONALES
Siguiendo una alimentación variada y equilibrada, un estilo de vida saludable y haciendo alguna actividad física, nuestro organismo recibe y asimila correctamente los nutrientes que necesita.Siguiendo una alimentación variada y equilibrada, un estilo de vida saludable y haciendo alguna actividad física de forma regular, nuestro organismo recibe y asimila correctamente los nutrientes que necesita. Sin embargo, como esto siempre no es así, y además hay que tener en cuenta que los alimentos frescos actualmente no son tan ricos en nutrientes como deberían serlo, debido a distintos factores como el empobrecimiento de minerales de la tierra, la calidad del agua, la adicción de sustancias químicas durante su crecimiento o la pérdida de vitaminas que se da en el proceso de almacenamiento y distribución, por todo ello, en algunas ocasiones puede resultar muy beneficioso incluir en nuestra alimentación, si queremos tener una salud óptima, un suplemento nutricional. Eso sí, siempre supervisado por un naturópata o un terapeuta especialista de nutrición ortomolecular.

LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR
Es la especialidad que estudia además de la corrección de la dieta, la necesidad de tomar suplementos nutricionales naturales, basados principalmente en vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales, para así conseguir una salud óptima, que no es simplemente la ausencia de enfermedad, sino un estado natural de energía, vitalidad y armonía con nosotros mismos y con la vida.

LA NATUROPATÍA
Es una práctica terapéutica que utiliza recursos naturales para restablecer, conservar y aumentar la salud, estimulando al organismo para recuperar el bienestar. Lo hace a través de la dieta, de la nutrición ortomolecular, de las plantas y de los hábitos, elaborando un programa de salud personal.

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El "cómo me llamo" marca nuestra vida. El nombre es nuestra tarjeta de presentación, aquello que para bien o para mal nos distingue de la masa. Nos singulariza aunque, a veces, en demasía. Lo que para unos es motivo de orgullo, parte esencial de su ser, incluso un fragmento de su propia alma, para otros es una pesada carga difícil de llevar y dura de soportar.

¿Por qué somos como somos? La personalidad se compone de tres estados básicos: padre, adulto y niño, que hacen actuar al individuo de una u otra manera, según sea el momento en que se encuentra. Cada una de ellas es una diferente manifestación del yo. Y de las tres formas puede reaccionar una persona ante una situación concreta.

Reglas de oro para ser feliz en pareja. Tener desavenencias no significa que no haya cariño, sino simplemente que hay distintas maneras de ver una misma realidad. Nunca hay que perder el respeto a la libertad del otro. Muchas parejas han fracasado porque uno de sus miembros, el hombre o la mujer, está convencido de que el amor puede cambiar a la otra persona.




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