Los gatos, dispensadores de longevidad

Enigmáticos, también cariñosos, y una de nuestras mascotas más queridas, hay quien asegura que si hubiera que elegir un sonido universal para la paz ese bien podría ser el ronroneo de un gato.

Los gatos, dispensadores de longevidad

Pulcro y misterioso, el gato ha fascinado desde antiguo a los humanos por su aparente facilidad para desafiar a la muerte. Cae al suelo desde grandes alturas para aterrizar sin daño sobre sus cuatro patas. Camina por cornisas estrechas con la habilidad de un gimnasta. Distingue los peligros en la oscuridad con una precisa visión nocturna. Tales aptitudes le han proporcionado la tentadora -aunque errónea- reputación de tener siete vidas.

Cuenta una leyenda que llevando Noé algunas semanas de navegación descubrió con horror que su nave estaba infestada de ratones. La pareja original de estos pequeños roedores había proliferado con tanta rapidez, que sus descendientes multiplicaban las incomodidades del arca… además de que estaban acabando con las existencias de alimento para el resto del pasaje. Noé se dirigió al león para pedirle su parecer. Este que pertenece a los grandes felinos, meditó la súplica y concentrando todas sus fuerzas, suspiró profundamente, arqueó la espalda y estornudó con un gran estruendo, expulsando por la nariz una pareja de gatos. De inmediato, iniciaron sin que nadie les diera el aviso su obra destructora, exterminando a todos los ratones que había en la nave, salvo una pareja que Noé capturó y encerró para perpetuar la especie. Pero la historia no termina aquí, desde ese instante el gato se mostró engreído, altivo y arrogante y como castigo Noé lo ató al puente del arca cuando más arreciaba la tormenta. A consecuencia de esto, no es de extrañar el terror que la mayoría de los gatos sienten por el agua.

Los egipcios pensaban que los ojos del gato reflejaban el poder y la luz del sol en la tierra durante las horas de oscuridad, y por ello les salvaban de la noche eterna y protegían de la mala suerte.Desde el punto de vista histórico, fueron domesticados en el antiguo Egipto y ya desde el año 1350 a. de C. se enterraba ocasionalmente a los gatos junto a sus propietarios por orden expresa de esas mismas personas. Aunque ahora esto nos pueda parecer una decisión aberrante, los egipcios no obraban de esta forma por crueldad sino exactamente por todo lo contrario, lo hacían como un acto extremo de amor en su manera de ver las cosas, ya que les horrorizaba la mera idea de que sus adorados acompañantes se convirtieran en vagabundos callejeros ante su falta. Por ello, preferían llevárselos consigo en su viaje al más allá antes que abandonarlos a su suerte a una vida inhóspita de hambre, enfermedad, sufrimiento y soledad.

Antes de ser un animal de compañía apreciado por su dulzura, gracia e indolencia, el gato era mayormente un animal protector. Como pequeño depredador de roedores, protegía los silos de grano en que los egipcios almacenaban sus cosechas, sobre todo trigo, recurso vital para este pueblo de agricultores. Al cazar ratas, también eliminaban vectores de graves enfermedades transmisibles como la peste. Además, como cazadores de serpientes, hacían más seguro el entorno de las casas situadas en su territorio. En general, los egipcios pensaban que los ojos del gato reflejaban el poder y la luz del sol en la tierra durante las horas de oscuridad, y por ello les salvaban de la noche eterna y les protegían frente a la mala suerte. De hecho, considerados también como iconos de belleza y donaire, las egipcias imitaban los ojos del gato al pintar los suyos con marcadas líneas de kohl negro o azul. Asimismo se encuentran gatos representados en numerosos jarrones, joyas y vajilla, así como en las pinturas, sobre todo bajo los asientos de las mujeres, como símbolo de protección. También, al dormir en círculo o en ovillo, se creía que estos animales simbolizaban la eternidad y la sabiduría.

Bast, diosa de la mitología egipcia cuya misión era proteger el hogar. Simboliza la alegría de vivir y el amor, pues era considerada la deidad de la armonía, la felicidad y protección.Con el paso de los años se modificarían las creencias religiosas y aproximadamente sobre el 900 a. de C. nace el pensamiento de que algunos animales son la encarnación de ciertos dioses y diosas. El gato simbolizaba la vida en sí misma y sería sacralizado como Bastet, la diosa gata donadora de vida que administraba la fertilidad y la salud y que velaba las almas de los muertos, poniéndose de moda la crianza de gatos en derredor de los templos dedicados a su figura, como el de la antigua ciudad de Bubastis en la zona oriental del delta del Nilo, que se convirtió en el principal centro de peregrinación y culto a la diosa felina, con una procesión anual en su honor, de la que cuentan las crónicas que: “Las barcas, llenas de hombres y mujeres, flotaron cauce abajo por el Nilo. Los hombres tocaban flautas de loto, las mujeres címbalos y panderos, y quien no tenía ningún instrumento acompañaba la música con palmas y danzas. Bebían mucho y tenían relaciones sexuales. Esto era así mientras estaban en el río; cuando llegaban a una ciudad los peregrinos desembarcaban y las mujeres cantaban, imitando a las de esa ciudad. Cuando alcanzaron Bubastis celebraron un solemne banquete: se bebió más vino en esos días que en todo el resto del año. Tal era la costumbre de este festival; y se cuenta que casi setecientos mil peregrinos celebraban el banquete de Bastet”. Cuando los gatos morían, debido a su carácter sagrado se les momificaba y eran enterrados en cementerios y tumbas comunales creadas a propósito.

Al morir, eran embalsamados con los mismos materiales e idéntico cuidado que empleaban los egipcios con cualquier otro miembro de una familia.Entre los años 332 y 30 a. de C., los egipcios comenzaron a criar gatos con el mero fin de momificarlos y venderlos como ofrenda a las personas que visitaban los templos. Pero estos animales viven demasiados años para que resultase rentable su crianza, de modo que empezaron a sacrificarse cuando tan solo contaban entre dos y cuatro meses de edad (es posible que también porque tan pequeños encajaban mejor en los contenedores que se usaban para el propósito momificador). En la actualidad, una pequeña parte se conserva todavía en distintos museos e instituciones del mundo, pero la inmensa mayoría fueron usados con los fines más dispares. Por ejemplo, una compañía británica compró a finales del siglo XIX un cargamento de 17.000 kilos de gatos momificados, para pulverizarlos y emplearlos como fertilizante en Reino Unido. Transportados en barco, se presume que en él viajaron unas 180.000 momias felinas.

Haciendo un poco de resumen general, he aquí algunas ideas en forma de curiosidades que nos aclararán mejor lo que este pequeño mamífero llegó a representar en la zona de Egipto y en aquel momento histórico en concreto…

-Por extraño que parezca, los antiguos egipcios no tenían nombre para esta especie animal. No le dieron un apelativo específico y simplemente la identificaban por su onomatopeya llamando a los gatos miw (que significa “ver”).

-Colocaban estatuas de gatos fuera de sus casas para impedir la entrada de espíritus malignos.

Si una persona mataba o maltrataba (con un simple insulto) a un gato, intencionada o accidentalmente, se arriesgaba a penas tan severas que podían llegar a ser incluso sentencias de muerte.

-Cuando salían de cacería, en particular de aves, los egipcios llevaban gatos en vez de perros. Escenas donde se retrata esta situación quedaron registradas en murales, en los que se aprecia que la función de los gatos era recoger los animales que ya habían sido abatidos por sus dueños, y depositarlos en la barca en la cual navegaban.

Cuando el gato de una familia moría, sus integrantes se rasuraban las cejas y guardaban luto hasta que estas volvían a crecer.

Sekhmet encarnaba la parte más violenta y vengativa de la diosa gata. Pero si se la lograba apaciguar, otorgaba fuerza y magia sanadora.-La diosa Bast tenía cabeza de gato y cuerpo de mujer, y era la encargada de mantener alejada a las enfermedades y los malos espíritus, de la fertilidad, de proteger a los niños y, por supuesto, a los gatos. Siempre lleva un sistro (instrumento musical) debido a que especialmente le agradaba que los humanos bailaran y tocaran música en su honor. Cuando era representada con forma completa de gato se le llamaba Bastet. Por contra, la diosa Sekhmet, que también tenía forma de gato, representaba las fuerzas destructivas de lo divino, como la guerra, la peste y la venganza. (Según la mitología egipcia, Ra, dios del sol, enfadado con los hombres por haberse revuelto contra el poder divino, envió a la Tierra a su hija, encarnada en Sekhmet, una leona muy fiera, a fin de castigarlos. Sin embargo, esta, enloquecida, provocó una masacre y mató a cientos de egipcios. Ra tuvo que mandar a su guerrero Onuris con la misión de pacificar a Sekhmet. Esta se tornó dócil sucumbida ante las artes de Onuris, y entonces, se convirtió en Bastet. La dualidad de esta diosa se refleja en su asociación al sol y la luna, de modo que Bastet, asociada al sol, se representa como una deidad buena y amable, diosa de la música y protectora, mientras que Sekhmet, se vincula a la luna y encarna ese espíritu misterioso e independiente que siempre tienen los gatos.)

-El historiador Heródoto cuenta que en una contienda contra los persas, estos reunieron tantos gatos como les fue posible para luego soltarlos en pleno campo de batalla. Los egipcios, horrorizados, prefirieron rendirse antes que exponer a estos animales a cualquier tipo de daño.

Eran tan importantes que incluso en tiempos de necesidad los más pobres preferían pasar hambre ellos antes que un gato.

-Cuando se producía un incendio, los egipcios se ubicaban en torno a ellos para asegurarse de que ninguno de estos animales se fuera a quemar, sin preocuparse lo más mínimo de apagar el fuego.

A lo largo de las rutas marítimas y terrestres humanas de comercio, el gato egipcio se extendió por todo el Viejo Mundo.Existían numerosas leyes que los protegían, entre ellas una muy singular que prohibía terminantemente sacarlos del país. Los comerciantes fenicios y griegos ya habían “secuestrado” algunos felinos y sacado de Egipto escondidos en sus naves, pero fue con la conquista del territorio por parte de Roma cuando no pudieron evitar que fueran llevados más allá de sus fronteras como trofeos de guerra. Entre los romanos gozaron también de fama ya que para ellos simbolizaban la victoria y los portaban con sus legiones en sus conquistas por lo que se introdujeron rápidamente por toda Europa y es por ello que gran parte de los gatos actuales son descendientes del antiguo gato egipcio. En el siglo V desembarcaron en los Países Bajos y de ahí se extendieron por todo el viejo continente y, cómo no, continuaron ayudando a acabar con los ratones. Todo iba de maravilla para el gato; pero en la Edad Media vivieron tiempos convulsos. ¿El motivo? Nuestros antepasados comenzaron a creer que eran la reencarnación del demonio y pasaron de ser queridos a ser perseguidos. La simple posesión de uno servía para acusar a una persona de bruja o de ejercer la brujería. Esta “persecución” fue especialmente grave en Inglaterra, Alemania y Francia, lugares en los que el día de Todos los Santos se comenzaban los festejos quemando en la plaza pública cestos llenos de gatos vivos… esta costumbre fue abolida por tortura allá por 1648. Debido a este hostigamiento los grandes beneficiados fueron los ratones y las ratas de cloaca que, ante la ausencia de gatos, crecieron y se multiplicaron produciendo todo tipo de enfermedades y epidemias.

En la actualidad, los científicos están comprobando que los egipcios tenían razón al reverenciar al gato, ya que estudios recientes han demostrado que los animales pueden de hecho bendecir a sus amos con vidas más largas y más felices. Poseer un gato puede beneficiar a casi todo el mundo, dicen los expertos. La presión arterial de las personas disminuye cuando hablan o acarician a un animal de compañía. Atendiendo a las necesidades diarias de una mascota se adquiere autoestima y una sensación de orden. Las personas deprimidas mejoran mucho tras adoptar a un gatito. Los niños que se enfrentan al divorcio de sus padres se sienten mejor si tienen a un confidente animal. Los propietarios de animales domésticos visitan al médico con menos frecuencia que la gente sin mascotas. Y las personas con enfermedades cardíacas viven más tiempo si tienen animales en casa. Para aquellos que residen en asilos, los gatos pueden ser particularmente terapéuticos. Se sabe de un caso en el que un anciano debilitado rehusaba la comida. Las enfermeras, dándose cuenta de que su único interés en la vida eran los mininos que vivían en la residencia, le dijeron que los podía tener en su habitación si comía. Accedió, y engordó dieciocho kilos. Algunas personas incluso han sugerido que los gatos tienen un misterioso sentido para detectar a la gente que más los necesita. Por ejemplo, de una habitación llena de personas mayores, el gato de un asilo escogió a una mujer que no había hablado desde hacía meses. Complacida, rompió inmediatamente su mutismo.

Los propietarios de gatos visitan al médico con menos frecuencia, potencian la autoestima y la habilidad social, contribuyen a la comunicación y la afectividad dentro del hogar.Y puesto que estamos, algo que siempre agrada leer: algunas curiosidades más sobre los gatos, pero ahora desde un punto de vista general y en absoluto desorden, que así gusta más y resultan más divertidas:

-Los gatos tienen cinco dedos en las patas delanteras y cuatro en las traseras.

-Son incapaces de identificar los sabores dulces. Es más, el chocolate es tóxico para los gatos.

-La invención de la gatera (trampilla con bisagras fijada a una puerta) se le atribuye con frecuencia a Isaac Newton.

-Los ojos de los gatos tienen seis veces más sensibilidad para la luz que los ojos humanos, por eso ven tan magníficamente de noche. Las hembras suelen tener mejor visión que los machos.

-El ronroneo de estos animales tiene una frecuencia de entre veintiséis y ciento cincuenta vibraciones por segundo, y posee la capacidad de tranquilizarlos a sí mismos cuando están enfermos o asustados. Cada uno tiene su propio maullido y ronroneo (puede que dos gatos tengan un sonido parecido, pero a pesar de todo siempre existe alguna diferencia).

-Después de comer se lavan inmediatamente. Es un instinto de supervivencia que los lleva a actuar de esta manera para que los depredadores no huelan la comida y así evitar la posibilidad de ser atacados. Y no escatiman medios en su ejecución ya que pierden casi la misma cantidad de líquido en la saliva mientras se limpian como si orinaran.

-Usan sus bigotes (que periódicamente caen y vuelven a crecer) para saber si podrán pasar por un espacio estrecho. Es importante no cortarlos ya que su desaparición afecta al movimiento y al sentido de orientación del animal.

-Sin taurina, un gato puede quedarse ciego. La mayor parte de los animales la producen, pero lo gatos no, así que deben consumirla en su dieta.

-Abraham Lincoln fue un gran amante de los mismos y durante su mandato hubo cuatro en la Casa Blanca.

-Les hacen más caso a las mujeres que a los hombres, porque reaccionan mejor ante un tono de voz agudo.

-En sólo siete años, una pareja de gatos y su descendencia podrían producir un asombroso total de casi medio millón de lindos gatitos.

-Duermen de dieciséis a dieciocho horas diarias. Pero aún dormidos, están alerta a cualquier estímulo.

-Si un gato guarda su cola entre las patas traseras, significa que ha aceptado una derrota o que está siendo sumiso.

-Así como los seres humanos tenemos huellas digitales y estas son únicas, la textura del cojín de la nariz del gato es singular, no hay dos con el mismo diseño. Y al igual que nosotros también se estresan. La forma en la que se liberan de la tensión es arañando objetos en posición vertical, así se relajan porque ese estiramiento activa su circulación sanguínea y tonifica su cuerpo.

-Los gatos tricolores o de hasta cuatro colores son exclusivamente hembras, y en los extrañísimos casos de algún macho, estos son estériles. Además, la mayoría de las hembras son diestras, mientras que los gatos machos suelen ser zurdos.

-Su lengua está formada por pequeñísimos ganchos que le ayudan a desgarrar la comida, por eso se siente rasposa al tacto con la piel. Y sus oídos ultrasónicos, esto quiere decir que pueden escuchar frecuencias inaudibles para nosotros. ¿Como cuáles? Como los sonidos que los roedores usan para comunicarse.

-Un gato puede correr a 48 kilómetros por hora, mientras que, por ejemplo, el exatleta Usain Bolt, un fuera de serie corriendo, lo hizo tan solo a 44 km/h. Y saltar cinco veces su altura de un solo salto.

-Además de hacerlo con la nariz, huelen con un órgano (llamado de Jacobson) situado en la parte superior de la boca. Y sudan a través de las almohadillas de sus patas.

Los gatos se vincularon al mundo de los humanos debido a la aparición de almacenes y asentamientos que atraían a roedores y, por ende, tenían alimento seguro en zonas pobladas.Sin duda, no es un animal solitario que no tenga un don para comunicarse. Si un gato te lame las manos, la cara o el cabello, tómatelo como un gran cumplido, está acicalándote como a uno de los suyos. Y si se acuesta boca arriba al verte significa que te tiene confianza, ya que en esta posición no podría defenderse de un ataque. El gato tiene su lenguaje corporal y ellos se intentan relacionar con nosotros a su manera. Especialistas aseguran que parte de la personalidad que hoy presentan en los hogares proviene de aquellos primeros linajes antiguos, pero también con el correr de los años sus características cambiaron, adecuándose según sus propias necesidades y vínculos para con los hombres. Sin olvidarnos que el cerebro de los gatos es biológicamente más parecido al de los humanos que al de los perros. Tenemos regiones idénticas que controlan las emociones. Sin duda, se trata de una relación en la cual tanto gatos como personas aprovecharon las necesidades mutuas para hoy convertirse en quizás el segundo mejor amigo del hombre. Se sabe que emiten hasta siete tipos de sonidos que emplean en situaciones específicas. De hecho, tienen un sonido como el maullar que usan exclusivamente para llamar la atención de los humanos, por lo que aunque los gatos consideren que ellos son los dueños de la casa donde cohabita con la gente, no se lo tengas en cuenta y no lo juzgues huraño, sino tan solo un incomprendido, pues como dijo Mark Twain: “Si se pudiera cruzar al hombre con el gato, sería una gran mejora para el hombre, pero un deterioro para el gato”.

El mágico encanto de las velas. Lo mismo son icono de relax y romanticismo que de la vida y la muerte. Están en todos los ritos, templos y hasta en los cumpleaños, porque de ellas depende que se cumpla un deseo. Siempre envueltas de un halo místico, ¿qué fuerza esconden esas pequeñas llamas que llevan una eternidad hechizando al hombre?

¿Por qué somos como somos? La personalidad se compone de tres estados básicos: padre, adulto y niño, que hacen actuar al individuo de una u otra manera, según sea el momento en que se encuentra. Cada una de ellas es una diferente manifestación del yo. Y de las tres formas puede reaccionar una persona ante una situación concreta.

Viejas canciones. Siempre están ahí: rondando en las veredas o en los patios de las escuelas, repetidas día tras día, sufriendo un proceso de trasvasamiento de generación en generación, pero conservando toda la esencia y la pureza del mensaje. Cuando uno las escucha, los recuerdos se afanan por rescatar los años pasados y volver a esos días.




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