El insomnio, la peor pesadilla

¿Sueña con poder dormir? La causa del insomnio se debe, en un 60-80% de los casos, a trastornos nerviosos. He aquí algunos consejos y remedios para conciliar el sueño.

El insomnio, la peor pesadilla

Todos necesitamos la cura de reposo, física y mental, que nos proporciona el sueño. Sin embargo, ese acto cotidiano se convierte para muchos en momentos de angustia y desesperación. Son aquellos para los que la noche representa un continuo y agotador enfrentamiento con la cama y sus propios fantasmas.

Algo exageró Calderón de la Barca cuando escribió aquello de que “toda la vida es sueño”. Pero no andaba desencaminado, ya que pasamos una tercera parte de la existencia durmiendo.

Muchos de nosotros no le damos importancia al acto rutinario de acostarnos; hay incluso quien lo considera una pérdida de tiempo. Para las personas que sufren insomnio, sin embargo, se convierte en la peor pesadilla.

El sueño consiste en la suspensión de las funciones de relación (actos conscientes) y de la reducción al mínimo de las funciones vegetativas. Lo que debería ser un placer que proporcionase descanso y nos desconectase de las preocupaciones diarias, se convierte para muchos en un periodo de angustia, ya que la necesidad de reponer fuerzas físicas y mentales ha dejado de producirse con naturalidad debido a factores como el ruido, la tensión y el estrés.

Para empezar no todas las personas tienen los mismos hábitos. Con la edad, por ejemplo, van disminuyendo las horas de sueño precisas y las mujeres, en general, duermen más porque tienen un descanso menos profundo. Por otra parte, una temperatura corporal desigual hace que cambie el ritmo biológico del sueño. Pero todas estas fluctuaciones no dejan de ser naturales.

¿QUÉ TIPO DE INSOMNIO TIENE?
La causa del insomnio se debe, en un 60-80% de los casos, a trastornos nerviosos.El insomnio consiste en la incapacidad, dificultad o tardanza para conciliar el sueño y se puede clasificar en:

*sueño retrasado, el que tarda en llegar motivado por trastornos nerviosos;

*sueño corto, caracterizado por un despertar sin haber descansado lo suficiente;

*sueño interrumpido, con numerosos despertares y pesadillas;

*y sueño irregular, que consiste en una combinación de los anteriores.

Cualquiera que sea el tipo de insomnio, la persona que no completa su ciclo de sueño con normalidad sufre una serie de síntomas que pueden derivar en verdaderos problemas de salud: la percepción y los reflejos se deterioran, se pierde eficiencia, disminuye la energía, el interés y la atención, aumenta la vulnerabilidad al dolor, falla la memoria y el sujeto se vuelve negativo, hostil y deprimido.

La aparición del insomnio puede deberse a una enfermedad, a trastornos alimenticios o bien de origen nervioso. Lo primero que debe hacer un insomne es asegurarse que su problema no se produce por razones médicas o desequilibrios orgánicos. Porque de ser así la solución será la curación física, que le proporcionará por fin el descanso anhelado.

LOS ALIMENTOS DEL SUEÑO
En el caso de que tenga problemas digestivos, sepa que si cena en exceso dormirá mucho peor, ya que el estómago se verá obligado a trabajar intensamente, produciendo un sueño superficial, agitado y con pesadillas. Conviene, pues, acostarse como mínimo dos horas después de haber comido y si es posible después de haber dado un buen paseo (y es que ya lo dice el refrán: “comida reposada, comida paseada”).

Además, evite tomar azúcares, café, té, alcohol, féculas y carne por las noches, y acuérdese de masticar al menos diez veces cada bocado. Debería, por otra parte, consumir alimentos ricos en calcio: una cuajada, como hacían los montañeses de los Balcanes o la afamada leche caliente, mejor con dos cucharadas de melaza. El remedio favorito de los ingleses es comer una manzana reineta antes de acostarse y entre los gitanos se acostumbraba a tomar un zumo de frutas. El vino, en pequeñas dosis, es también un sedante bastante seguro. Y, cómo no, siempre vendrá bien una infusión de hierbas; las más efectivas son la valeriana (30 g), pasionaria (25 g), lúpulo (30 g), melisa (30 g) y manzanilla (50 g).

Una de las claves para conciliar el sueño es mantener la serenidad.Pero, sin duda, son los trastornos nerviosos los que producen mayor número de insomnes, nada menos que entre el 60 y el 80% de los afectados. No es de extrañar que en nuestra sociedad haya cada vez más personas con el sistema nervioso sensible e inestable, que además ejecutan un trabajo intelectual excesivo y desproporcionado con el ejercicio físico. La tensión a la que estamos sometidos es todo lo contrario al estado de relajación que debe propiciar el sueño. Por eso, conviene realizar algún ejercicio de respiración tumbados en la cama, con la columna bien recta. Este que proponemos es sencillo y eficaz: respire varias veces lentamente, vaciando bien los pulmones antes de inspirar. Después, espire el aire profundamente, contrayendo los músculos abdominales y deje de respirar durante unos segundos, hasta que sienta el impulso de hacerlo. Sin forzar, suelte el diafragma para que al bajar entre el aire llenando la parte interior de los pulmones y se dilate el abdomen. Retenga el aire sin forzar; repita la operación.

Una vez controlada la respiración y en la misma posición, contraiga todo el cuerpo con fuerza, al tiempo que inhala aire; reténgalo cuanto pueda y a la vez que lo expulsa vaya relajando gradualmente los miembros, desde los pies a la cabeza. Hágalo varias veces. Descanse y repita mentalmente la palabra “afloja” (o la que prefiera) pensando en cada parte de su anatomía. Nunca interrumpa de forma brusca.

CONSEJOS PARA DESVELADOS
Lo peor que le puede ocurrir a un insomne es el miedo al insomnio.Olvide los fármacos y practique estos sencillos remedios:

-Haga deporte o, mejor, dé un paseo antes de ir a dormir. Cuerpo, mente y alma son muy solidarios entre ellos.
-Cene ligero y con moderación, siempre dos horas antes de acostarse.
-El baño es un inmejorable sedante. Puede hacerlo de piernas y brazos, alternando tres minutos de agua caliente con friegas de agua fría. Para el nerviosismo, un baño de cuerpo entero con sal marina o heno.
-Procure no ver programas violentos o que le perturben en la televisión.
-La habitación debe estar ventilada y aislada de luz y ruido. Deje un recipiente con agua sobre la calefacción para evitar sequedad en el ambiente.
-Duerma con poco peso encima y utilice un colchón de resortes internos, con base dura. Perfume la cama con aromas sedantes como azahar, heliotropo, bergamota o espliego.
-Duerma desnudo o con un pijama fresco y ligero, sin botones, cinturones o lacitos.
-La mejor postura es sobre el costado izquierdo, ya que el corazón está protegido por la caja torácica y el estómago queda bien apoyado.
-Finja que duerme. ¡A veces, funciona!
-Si se desespera, cálmese, siéntese y lea un rato -con luz de color azul- y escuche música relajante.

EL MIEDO A NO DORMIR
Lo peor -aunque se produce con mucha frecuencia- que le puede ocurrir a un insomne es el miedo al insomnio, sumándose al resto de las fobias y de las angustias que nos impiden conciliar el sueño. Así que siga nuestros consejos y olvídese de todos sus problemas cuando se meta en la cama.

Si usted solo no puede conseguirlo, acuda a centros de yoga, homeopatía, acupuntura, hidroterapia o musicoterapia. Y acuérdese de que en este caso, sólo la relajación le puede ayudar, que aunque no “toda la vida es sueño, los sueños sueños son”. Feliz descanso y hasta mañana.

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El mágico encanto de las velas. Lo mismo son icono de relax y romanticismo que de la vida y la muerte. Están en todos los ritos, templos y hasta en los cumpleaños, porque de ellas depende que se cumpla un deseo. Siempre envueltas de un halo místico, ¿qué fuerza esconden esas pequeñas llamas que llevan una eternidad hechizando al hombre?

Morir y resucitar a voluntad. Un túnel oscuro, una luz al final; el reencuentro con familiares y amigos ya fallecidos; la visión y el contacto con el ángel de la guarda... Y regresar para contarlo. La muerte podría dejar de ser un lugar somático para convertirse en un lugar en la conciencia. Lo que en definitiva siempre fue: un estado de ánimo.

Viejas canciones. Siempre están ahí: rondando en las veredas o en los patios de las escuelas, repetidas día tras día, sufriendo un proceso de trasvasamiento de generación en generación, pero conservando toda la esencia y la pureza del mensaje. Cuando uno las escucha, los recuerdos se afanan por rescatar los años pasados y volver a esos días.




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