Qué es, de dónde procede y cómo se lee el tarot

Descubre los orígenes y el porqué de las 78 cartas del tarot, un poderoso sistema simbólico de patrones de la personalidad que nos permite obtener una mayor lucidez sobre nuestra vida.

Qué es, de dónde procede y cómo se lee el tarot

Existe una teoría esotérica que retrotrae los orígenes del tarot a los tiempos antediluvianos y sugiere que cuando se supo que la Atlántida iba a hundirse, los maestros de la visión oculta celebraron un cónclave con el fin de hallar el modo de salvar el conocimiento sagrado. Entonces decidieron que, cualesquiera que fuesen los cambios que acarreasen los tiempos venideros, los hombres siempre serían jugadores. En consecuencia diseñaron un juego de cartas que contenía, en forma de símbolos, una sinopsis de la sabiduría universal. Estos naipes, pintados en cuero, sobrevivieron al cataclismo y fueron difundidos en todo el mundo por los gitanos. Así pues, esta baraja es considerada generalmente como precursora de las cartas modernas; y en efecto, existe un juego llamado tarot o taro que todavía se juega con entusiasmo en varios países de Europa y del Próximo Oriente. Pero la verdadera asociación de aquella es la adivinación y otras formas de práctica mágica. Otra versión sitúa este concilio en Fez (Marruecos), hacia la época de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría; y sin embargo, el ejemplar más antiguo de baraja de tarot que se conserva proviene de un periodo harto más reciente, ya que data de comienzos del siglo XV. De esta suerte, cuando T. S. Eliot alude a una “baraja perversa” en su poema The Waste Land (‘La tierra baldía’, 1922), se refiere al tarot, sí, pero unas cartas bastante menos malvadas de lo que dicen, y sin duda bastante menos antiguas de lo que pretende la leyenda.

El tarot es una baraja de naipes utilizada como medio de consulta e interpretación de hechos (presentes, pasados o futuros), sueños, percepciones o estados emocionales.La baraja del tarot consiste en 78 cartas. Cincuenta y seis de ellas, llamadas los arcanos menores, están subdivididas en cuatro palos o suites, numeradas del 1 al 10 y con cuatro figuras: la sota o paje, el caballo o caballero, la reina y el rey. Los palos son: bastos (varas mágicas, originariamente), copas, espadas y oros (que llevan la figura mágica del pentáculo); que se cree representan los cuatro niveles sociales durante los tiempos medievales: la nobleza, simbolizada por las espadas; los campesinos, por los bastos; el clero, por las copas, y los comerciantes, por los oros. Evidentemente, son el origen de esas otras cartas que conocemos actualmente para el entretenimiento, tanto las de la baraja española como de la inglesa, ya que corresponden con bastante exactitud a la baraja contemporánea, pero usada como medio de consulta e interpretación de hechos (presentes, pasados o futuros), sueños, percepciones o estados emocionales.

Las otras veintidós cartas constituyen los arcanos mayores (la palabra arcano proviene del latín arcānus, que significa “misterio” o “secreto”), y están numeradas del I al XXI (en numeración romana), con las siguientes figuras:

El origen del tarot se pierde en la noche de los tiempos para muchos, aunque las primeras referencias relevantes aparecen durante el siglo XV en Italia.I. El mago.
II. La sacerdotisa o papisa.
III. La emperatriz.
IV. El emperador.
V. El sacerdote o papa.
VI. Los amantes o enamorados.
VII. El carro.
VIII. La justicia.
IX. El ermitaño.
X. La rueda de la fortuna.
XI. La fuerza.
XII. El colgado o ahorcado.
XIII. La muerte.
XIV. La templanza.
XV. El diablo.
XVI. La torre.
XVII. La estrella.
XVIII. La luna.
XIX. El sol.
XX. El juicio.
XXI. El mundo.

La carta número veintidós es el loco, y no está numerada, por lo que algunos autores le atribuyen el número 0. Puede colocarse al principio o al final de la serie, y es la que dio origen, en los juegos de cartas modernos, al joker o comodín.

Los arcanos mayores no tienen correspondencia en la baraja contemporánea, y consisten en figuras arquetípicas. Cada una de ellas corresponde a un “sendero” concreto del árbol de la vida cabalístico, y pueden usarse como vehículo de la meditación para acceder a una zona determinada del plano astral.

Hay muchas variaciones en la expresión gráfica de las barajas, aunque existen diseños clásicos como el de Marsella que ha servido como guía en la elaboración de las figuras y su simbología.Aunque esta es la forma básica de la baraja, y obviamente todas las cartas de tarot se atienen a ella, hay muchas variaciones en su expresión gráfica, fruto de la imaginación de sus respectivos autores. Las diferencias más habituales se hallan en los arcanos menores: en las barajas más sencillas, la ilustración se limita a reproducir el número de palos o suites, mientras que otras, más elaboradas, adjuntan además dibujos alusivos a su significado. Estas últimas, por supuesto, son las más interesantes, al menos para el principiante, aunque los verdaderos especialistas las desdeñan, diciendo que la persona realmente versada en el arte del tarot no necesita de ningún recordatorio.

DE DÓNDE PROCEDE
Como todo buen arte mágico o arcano, el origen del tarot “se pierde en la noche de los tiempos”. Se dice que Hermes Trismegisto (“tres veces grande”: por ser un dios, un rey y un sabio; que creó la alquimia y desarrolló un sistema de creencias metafísicas que hoy es conocido como hermetismo) grabó los veintidós símbolos de los arcanos mayores en otras tantas láminas de oro. Otros sitúan sus inicios en Egipto, derivando incluso su nombre de las palabras egipcias “ta” (camino) y “ro” o “ros” (real). Una interpretación distinta emana los veintidós arcanos mayores de las letras del alfabeto hebreo, empezando con el álef. Otra los relaciona a una exposición sistematizada de las ideas clave del pensamiento hindú. Se han asociado también los símbolos del tarot con los tres principios divinos, los doce signos y los doce planetas, buscando siempre interpretaciones esotéricas que enlacen este arte de adivinación con todas las demás artes de la gran magia, el gnosticismo, la cábala, etcétera.

Una interesante hipótesis apuntada más arriba afirma que su origen se basa en el hecho de que, después de que Alejandría fuera destruida, la ciudad de Fez se convirtió en la capital intelectual del mundo, frecuentada por eruditos de todas clases. A fin de facilitar la comunicación entre hombres de muy distintas lenguas, se decidió concebir un lenguaje universal, que fue reflejado en un libro de imágenes donde abundaban los símbolos místicos. Se asevera que la interpretación de esos símbolos universales y sus infinitas combinaciones permitió a los sabios de todo territorio comprenderse entre sí y crear un almacén común de sabiduría. Estas imágenes, degradadas y mitificadas, serían las que han llegado hasta nosotros en la forma de los arcanos mayores.

Durante mucho tiempo las cartas del tarot permanecieron como un privilegio de la clase alta, y tanto la Iglesia católica como la mayoría de gobernantes civiles no condenaron su uso.Hay quienes plantean que la fuente del tarot habría que buscarla entre los cátaros medievales y la cultura occitana, cuya filosofía encaja perfectamente en la idea básica del juego del tarot. Así, la presencia de una papisa, la importancia de los personajes femeninos y claras referencias a un cristianismo distinto al de la ortodoxia romana harían pensar en un uso original del tarot como una transmisión de conocimiento filosófico, si bien con el paso del tiempo pasaría a ser usado como un sistema adivinatorio.

El nombre de tarot Visconti-Sforza se usa de manera genérica para referirse a varios conjuntos incompletos de aproximadamente quince cartas que datan de mitad del siglo XV.Pero lo tangible es que la primera fecha conocida de la existencia de lo más parecido a una baraja de tarot se remonta al año 1392, y se halla conservada en un museo europeo. Se asegura que esta fue pintada por Jacques Gringonneur por encargo de un allegado del rey Carlos VI de Francia, por cuyo motivo algunos historiadores suponen que fue ideada para distraer la locura del rey (ya que este padecía de ciertos trastornos mentales): de ahí la burla de determinados detractores, que se refieren al tarot como “un juego de cartas creado para entretener los delirios de un loco”. A partir de ese momento el tarot inicia su expansión popular, sin duda gracias al interés de ciertos estratos sociales por todo lo que fuera magia y ocultismo, y se suceden los ejemplos de barajas en diversos países, como la de Bonifacio Bembo en 1451, encargada por el duque Sforza de Milán, y a la que se atribuye una historia profundamente esotérica y sangrienta. Cada carta de la baraja Visconti-Sforza, exquisitamente pintada, es una diminuta obra maestra y sobresale por ser la más completa de las barajas antiguas de tarot que se conservan. Las escenas están ricamente realzadas con pan de oro, y realizadas con pigmentos hechos con lapislázuli pulverizado, malaquita y otros minerales preciosos. En 1546, el astrónomo, cabalista y clérigo francés Guillaume Postel (que fue denunciado a la Inquisición y más tarde considerado loco) vinculó ya esotéricamente el tarot, y las expresiones taro, rota y ator, con el tetragrámaton, hallando en él la clave de las cosas ocultas en la constitución del mundo, con la cual el espíritu del hombre tanto en las nociones divinas como en las humanas alcanzará el interior del velo de la eterna verdad.

Papus, médico y ocultista francés de origen español, en una logia martinista de la “belle époque”.Mas el verdadero fervor popular por esta arte adivinatoria no surgió hasta los siglos XVIII y XIX, con el florecimiento del esoterismo científico y la aparición de personalidades ocultistas tan célebres como Jean-Baptiste Alliette (que bajo el anagrama de Etteilla diseñó toda una baraja específicamente para propósitos ocultistas), Antoine Court de Gébelin (que además era arqueólogo y defendió durante toda su vida el origen egipcio del tarot), Gérard Anaclet Vincent Encausse (más conocido como Papus, autor del tarot de los gitanos) y Eliphas Lévi (nombre hebreo adoptado por Alphonse-Louis Constant), que le dio su principal toque cabalístico en su famoso Dogma y ritual de la alta magia.

Eliphas Lévi, mago y escritor ocultista francés.En tiempos más modernos, grandes pensadores y psicólogos han dedicado estudios al tarot y su simbología: C. G. Jung, Thomas Stearns Eliot, W. B. Yeats, Charles Williams, William Lindsay Gresham, etc., elaboraron teorías que van desde los arquetipos del inconsciente colectivo hasta el conocimiento simbólico del alma humana.

La verdad es que las raíces del tarot, como el de muchas otras disciplinas esotéricas, se desvanecen en el misterio y en las interpretaciones múltiples. Pero, como indican sensatamente muchos estudiosos del tema, lo importante no es de dónde viene y quién lo originó, sino el simbolismo implícito que hay en él. Y este, provenga de donde provenga, es innegable.

LA INTERPRETACIÓN DEL TAROT
Los escépticos dicen que hay casi tantas interpretaciones del tarot como practicantes del mismo. Puede que la opinión no esté demasiado desencaminada. Lo cierto es que la naturaleza profunda del simbolismo del tarot es un secreto que puede que sólo esté en las manos de muy pocas personas, y que, fuera de este círculo, todos los que manejan las cartas no efectúen más que meras aproximaciones a sus atributos, más o menos competentes, pero sin alcanzar nunca el camino verdadero. El simbolismo del tarot es profundo, y la mayor parte de las interpretaciones que se le dan hoy en día son puramente superficiales. No obstante, se ha demostrado que funcionan, y que pueden proporcionar una clave para adivinar el futuro, si el lector del tarot es hábil y consciente y esas interpretaciones son correctas. Porque, desde luego, en todas partes hay charlatanes… Pero no hay duda de que el tarot ofrece posibles respuestas a nuestra vida. Describe problemas y alegrías, conflictos e ilusiones, identifica patrones de personalidad y vida, reconoce áreas donde el cambio podría manifestar una mejor dirección, y nos sugiere cómo dirigirnos hacia el éxito o la meta deseada. Las cartas muestran lo que hay que ver, revelan lo que el espíritu urge que uno sepa. Es mucho más que simple adivinación, pues al comprender objetivamente nuestra situación y aprender la mejor forma de avanzar, vamos a crear el mejor futuro posible. El tarot es sabio y honesto, y sirve para protegernos y guiarnos con nuestro mayor bien siempre en mente.

La técnica adivinatoria se basa en la toma aleatoria de cartas de una baraja. Una vez realizada la selección se interpreta el sentido de los arcanos de uno en uno y en grupo enlazándolos.Existen muchos métodos de leer e interpretar el tarot. Los más conocidos (y evidentemente usados) quizá sean el antiguo método céltico (denominado también como de la cruz céltica) y el del árbol de la vida; pero existen muchos más, y cada persona puede inventar, si lo desea, el suyo propio. Lo que sí hay que tener en cuenta es que la lectura del tarot puede hacerse (de hecho, debería hacerse) a tres niveles distintos y simultáneos: el práctico, el psíquico y el espiritual. Indiscutiblemente, el primer nivel es el más habitual y podríamos llamar bajo, y es donde se detienen la mayor parte de lectores del tarot, y por descontado todos los ladinos y embaucadores. También, en verdad, es el más solicitado por los consultantes, ya que se ocupa únicamente de las cosas materiales, que son las que suelen interesarles: suerte, riqueza, amor. El segundo nivel refleja no los hechos, sino las causas de esos hechos: los factores psíquicos y emocionales del consultante que lo empujan hacia un destino determinado; de hecho, podría considerarse como una variante, con las cartas sobre la mesa, del psicoanálisis. El tercer nivel, finalmente, el más elevado, se responsabiliza de buscar la realización personal del consultante, su sentido de la vida.

Algunos tarotistas sostienen que las cartas son dirigidas por una fuerza espiritual que los guía, mientras otros creen que los arcanos los ayudan a introducirse en un inconsciente colectivo.Por supuesto, los tres niveles siguen un camino ascendente, y para llegar al tercero hay que pasar primero por los otros dos. Sólo los legítimos entendidos llegan tan arriba. Si alguien le lee a usted el tarot y se detiene únicamente, por iniciativa propia, en el primer nivel, desconfíe; puede que se trate de un buen “adivino” (es decir, que sepa interpretar correctamente los significados de las cartas), pero nada más; si pese a su insistencia no se refiere a los otros dos niveles, es que no ha llegado a profundizar en el arte.

Pero, para efectuar una lectura de tarot, hay que saber exactamente el significado de cada carta: no sólo el intrínseco, sino también el reflejado por su posición sobre la mesa e igualmente por el hecho importante de si está del derecho o del revés, ya que eso hace que su significado pueda cambiar completamente.

LOS ARCANOS MENORES
Puede hallarse una gran variedad de significados para los arcanos menores. De hecho, cada manual sobre el tarot ofrece sus propias interpretaciones, que a menudo difieren sustancialmente entre sí, incluso en las propias características físicas de las figuras. Ello es probable que se deba a las sucesivas degradaciones que han ido sufriendo estos significados a lo largo de las épocas, según las varias líneas de interpretación de las que se haya partido. Por ello, no es sorprendente que una misma distribución de cartas dé como resultado una lectura completamente distinta según la “escuela” de la persona que la efectúe. Pero eso no debería importar demasiado, puesto que el significado de las cartas es sólo un elemento en la lectura del tarot: la comunión entre lector, consultante y mazo es también fundamental.

Los significados relacionados a continuación corresponden a la corriente más tradicional y clásica de lectura del tarot, la que tiene en cuenta no sólo el primer nivel de interpretación (el práctico), sino también los otros dos (el psíquico y el espiritual), por encima de los “métodos simplificados” tan en boga hoy en día. Es por ello quizá la más completa, aunque a veces la interpretación de una determinada carta pueda llegar a resultar un tanto oscura por su propia amplitud de significación. Pero no hay que olvidar que el tarot es un arte complejo, que no puede resumirse en cuatro palabras: estas sólo permiten dar una idea muy general, sentar una base de comprensión. El arte del auténtico especialista es precisamente saber interpretar la “letra menuda” del significado de cada carta en su correspondiente posición, evaluar los matices que hacen certera y valiosa una predicción. Por tanto, lo que sigue sólo puede ser tomado como un esbozo genérico, cuya utilidad es exclusivamente dar una visión global del método ya que las cartas no marcan el futuro, solamente muestran un patrón, una guía, una tendencia. Estas no pueden crear por sí eventos o circunstancias que viviremos inexorablemente. Las cartas del tarot sólo señalarán posibilidades e indicarán ciertas variables que pueden influir en los resultados a los que lleguemos. Por tanto, el veredicto de las cartas no son conclusiones escritas a fuego. Todo se puede modificar a cada instante usando el libre albedrío. Los arcanos nos dirán cuáles son los posibles escenarios si nos valemos de ese libre albedrío o no, si realizamos o no cambios, si tomamos o no conciencia de nuestro estado y situación, etcétera.

Arthur Edward Waite (1857-1942), ocultista estadounidense.Las ilustraciones que acompañan a algunos de estos significados corresponden al tarot creado allá por 1910 (se desconoce la fecha exacta) por A. E. Waite, que fue uno de los primeros en asociar los palos o suites de la baraja con escenas más o menos ilustrativas del significado intrínseco de cada arcano, sistema que fue más tarde seguido por otros muchos creadores de barajas.

Bastos
Se relacionan con asuntos ligados a la energía, impulso, audacia, acción, voluntad, esfuerzo, crecimiento.

As de bastos según el simbolismo de Rider-Waite.AS: Inicio de una empresa, creación o invención. Nacimiento, ya sea de una familia o de una fortuna. Invertida: Puede que la nueva empresa no funcione.

DOS: Riqueza, fortuna, magnificencia, dominio. Invertida: Sufrimiento físico, tristeza, dominación por parte de los demás.

TRES: Éxito inicial, sentar las bases de algo, comercio, cooperación en los negocios. Invertida: Cuidado con la ayuda ofrecida.

CUATRO: Romance, armonía, prosperidad, paz. Invertida: El significado no resulta alterado.

CINCO: Competencia, pugna, la batalla de la vida. Cambio a mejor en los negocios. Invertida: Complicaciones y contradicciones en esos negocios.

Seis de bastos según el simbolismo de Rider-Waite.SEIS: Victoria tras la lucha, beneficios. Avances en las artes y las ciencias. Invertida: Retrasos indefinidos.

SIETE: Porfía en los negocios o en la guerra o en el comercio; éxito frente al antagonismo. Invertida: Perplejidad, ansiedad, indecisión.

OCHO: Viaje, actividad emprendedora, evolución hacia una meta provechosa. Triunfo en el amor. Invertida: Peleas, disputas domésticas, celos.

NUEVE: Fuerza en reserva, oposición. Invertida: Obstáculos, adversidad, retrasos.

DIEZ: Problemas que pronto serán resueltos. La posibilidad de llegar a un fin aunque soportando una gran carga. Invertida: Traición, engaño, separación. Emigración.

Sota de bastos según el simbolismo de Rider-Waite.SOTA: Joven rubio y de ojos azules. Amante fiel, mensajero, cartero. Puede ser también un niño o una niña. Si la carta aparece junto a la que representa un hombre, lo favorecerá. Invertida: Malas noticias, indecisión acerca de un proyecto.

CABALLO: Joven de pelo claro y ojos azules. Conflicto y rivalidad. Puede significar partida, ausencia, lucha, cambio de residencia. Invertida: División, interrupción, discordia.

Reina de bastos según el simbolismo de Rider-Waite.REINA: Mujer rubia y de ojos azules, vivaz y magnética, que mora generalmente en el campo y ama el hogar y la naturaleza. Casta y honorable. Si la carta de al lado es un hombre, amor; si es una mujer, interés en su bienestar. Invertida: Mujer virtuosa pero estricta. Sugerencia de oposición, celos o infidelidad.

REY: Hombre rubio y de ojos azules, emprendedor y autoritario. Habitualmente casado y padre de una familia que vive en el campo. Honesto y consciente. También puede significar una herencia inesperada o un buen matrimonio. Invertida: Varón severo e inflexible, estricto en sus juicios. Resistencia e impedimentos o pelea. Asimismo puede sugerir un consejo que ha de ser seguido.

Copas
Relacionadas con la imaginación, la calma, el sentimiento, el amor y las emociones, el arte, los placeres, la sensualidad.

AS: Abundancia en todas las cosas. Amor, alegría, fertilidad. Invertida: Inestabilidad, vuelco del actual estado de las cosas.

DOS: Inicio de un nuevo romance o amistad; unión espiritual. Armonía, cooperación, compañerismo. Invertida: Falso querer y afecto, desequilibrios.

Tres de copas según el simbolismo de Rider-Waite.TRES: Conclusión satisfactoria, completa y perfecta de un asunto. Desenlace feliz, victoria, abundancia. Curación próxima. Invertida: Exceso en los placeres de los sentidos.

CUATRO: Descontento con el ambiente que nos rodea, pero vacilación en embarcarse en nuevas aventuras. Insatisfacción con el éxito material o los placeres terrenos. Invertida: Inéditas relaciones, novedad.

CINCO: Pérdida, lamento vano. Legado o patrimonio insatisfactorios. Puede significar matrimonio, pero desgraciado. Rechazo del placer. Invertida: Esperanzas, una nueva alianza, regreso de una vieja amistad.

SEIS: Carta del pasado y de los recuerdos, de cosas que se han desvanecido. Puede ser el inicio de nuevas relaciones, nuevo entorno, nuevos conocimientos. Invertida: Aferrarse al ayer. Posibilidad de una herencia.

SIETE: Demasiadas ideas y deseos distintos, todos en el reino de la imaginación. Castillos en el aire. Invertida: Buen uso de la decisión y la voluntad; un proyecto a punto de realizarse.

Ocho de copas según el simbolismo de Rider-Waite.OCHO: No aceptación y declive o abandono de una empresa. Tal vez decepción en el amor. Deseo de cambiar el éxito material por algo más elevado. Invertida: Alegría, regocijo. Alta desatención del aspecto espiritual por el material.

NUEVE: Alcance material, futuro asegurado, satisfacción física. Victoria, bienestar, salud. Invertida: Errores, imperfecciones en los planes actuales, exceso de comer o beber.

DIEZ: Vida familiar feliz, auténtica amistad, éxito duradero. Invertida: Pérdida de amigos, traición, peleas con parientes.

SOTA: Hombre o mujer joven de cabello castaño claro y ojos avellana. Estudioso, sensato, con una imaginación activa. Dispuesto a rendir servicio. Puede significar noticias, un mensaje, el nacimiento de un niño. Invertida: Obstáculos, embustes y farsa que pronto quedará al descubierto.

Caballo de copas según el simbolismo de Rider-Waite.CABALLO: Hombre joven de pelo castaño claro y ojos avellana. Inteligente, soñador, romántico. Puede llegar amor de él. También puede ser portador de un mensaje. Puede indicar una proposición o una invitación. Invertida: Cuidado con la proposición. Puede encerrar fraude, engaño, rivalidad.

REINA: Mujer de cabello castaño claro y ojos avellana. Es el amor esperado, la buena esposa y madre. Es poética, imaginativa y prudente. Sueña, pero también sabe actuar. Pasión, un matrimonio feliz. Invertida: Puede ser una mujer bondadosa en algunos aspectos pero perversa en otros. Puede traslucir deshonestidad.

REY: Varón de pelo castaño claro y ojos avellana. Hombre de negocios, de leyes o de religión. Tal vez soltero. Amigable, creativo en las artes y las ciencias. Bien dispuesto. Amabilidad, liberalidad, generosidad. Invertida: Temperamento artístico o violento, incluso deshonesto. Puede indicar una pérdida considerable, escándalo e injusticia.

Espadas
Relacionadas con la receptividad, la excitación, la disciplina; dificultades, obstáculos y privaciones; desafíos, problemas y juicios; el intelecto; orden, autoridad y disputa.

AS: Gran firmeza e ímpetu, tanto en el amor como en el odio; exceso en todo; conquista, actividad, poder. También puede significar fertilidad. Invertida: Obstáculos, desastre, tiranía de ese poder.

Dos de espadas según el simbolismo de Rider-Waite.DOS: Equilibrio de fuerzas; indecisión, impotencia, tregua temporal en las peleas familiares. Invertida: Liberación, movimiento en los negocios, a veces en dirección equivocada.

TRES: Pesar, lágrimas, separación. Para una mujer, posible huida de su amor. Invertida: Desorden, confusión. Cautela contra probables pérdidas.

Cuatro de espadas según el simbolismo de Rider-Waite.CUATRO: Descanso de una lucha; retiro, soledad. Convalecencia tras una enfermedad. No es una carta de muerte. Invertida: Actividad, inquietud social, éxito.

CINCO: Dominio sobre los demás a través del vigor físico. Puede representar también una amenaza. Invertida: Debilidad, posibilidad de pérdida y derrota.

SEIS: Superación de inconvenientes y escollos; viaje por agua; consecución tras una ansiedad; delegación a terceros de una misión. Invertida: Resultados desfavorables en un asunto. Imposibilidad de salirse de las dificultades.

SIETE: Esfuerzo inestable, éxito parcial. Incertidumbre; posibilidad de infortunio en los planes. Invertida: Buenos consejos que conviene seguir.

OCHO: Indecisión y desasosiego respecto a qué camino tomar. Crisis, dudas, pérdida de energía en detalles triviales. Invertida: Liberación del miedo. Eventualidad de un nuevo comienzo.

Nueve de espadas según el simbolismo de Rider-Waite.NUEVE: Incapacidad de efectuar ninguna elección en un asunto de importancia. Titubeos, fracaso, retrasos, sufrimiento. Puede implicar la muerte de un ser querido. Invertida: Sospechas, vacilaciones, vergüenza.

DIEZ: Puede significar dolor, aflicción, lágrimas, ruina, pero no es una carta de muerte violenta. En motivos espirituales puede denotar el fin de una falsa ilusión. Invertida: Beneficios, poder…, pero nada de ello permanente.

SOTA: Muchacho o muchacha de pelo oscuro y ojos castaños, activo. Significa vigilancia, escrutinio, atención al bien o al mal. Invertida: Acontecimientos imprevistos; tal vez enfermedad.

CABALLO: Hombre joven de melena oscura y ojos castaños, fuerte y dominante. Símbolo de valentía y habilidad. Las cartas a ambos lados de esta son indicativas de si la influencia a venir es beneficiosa o destructiva. Invertida: Falta de capacidad, extravagancia, bravuconería.

REINA: Mujer de cabello oscuro y ojos castaños, sutil, penetrante, de inteligencia rápida. Puede entrañar viudedad, esterilidad, separación, tristeza. Invertida: Artificiosidad, mojigatería. Intolerancia.

Rey de espadas según el simbolismo de Rider-Waite.REY: Hombre de pelo castaño oscuro y ojos castaños, con poder sobre la vida y la muerte. Puede simbolizar un hombre sabio, un consejero lúcido y sagaz. Invertida: Crueldad, barbarie, injusticia. Cautela en asuntos que pueden dar resultados ruinosos.

Oros o pentáculos
Relacionados con el mundo práctico, los negocios, las transacciones, el dinero, las posesiones. Temas materiales y de seguridad en la tierra.

AS: Oro, prosperidad, riqueza. También éxtasis, perfección, felicidad. Invertida: Corrupción, el lado malo de la abundancia.

DOS: Armonía en el campo; agilidad en el manejo de las situaciones. Dificultad en emprender nuevos proyectos. Invertida: Alegría y tranquilidad falsas. Incapacidad de manejar a la vez dos situaciones opuestas.

TRES: Habilidad en los negocios, las artes y el trabajo. A veces significa también nobleza, aristocracia, gloria y renombre. Es la carta de la construcción, de la acumulación de bienes materiales. Invertida: Mediocridad, ideales mezquinos, debilidad.

CUATRO: Apego a las posesiones materiales. Puede indicar un carácter falto de honradez y miserable moralmente. Posibilidad de recibir algo, una herencia o legado. Invertida: Eventualidad de pérdida de bienes terrenos, obstáculos, oposiciones, retrasos.

Cinco de oros según el simbolismo de Rider-Waite.CINCO: Problemas materiales, soledad, miseria interior. En ocasiones se refiere a la merma de un amor. Invertida: Éxito en las relaciones amorosas, camaradería, nuevos intereses espirituales.

SEIS: Filantropía, caridad. Justicia. Auge y dicha compartida con los demás. Invertida: Deslealtad en los negocios. Avaricia, envidias, deudas.

SIETE: Progreso a través del esfuerzo y el trabajo. Dinero, buenos negocios, ingeniosidad. Invertida: Ansiedad hacia el dinero, impaciencia.

OCHO: Aprendizaje, pericia en asuntos materiales, a menudo solamente en sus primeros estadios. Posibilidad de empleo o negocio. Invertida: Ambiciones vacías, aplicaciones no éticas de cualquier habilidad.

NUEVE: Bienestar material, éxito, logros; seguridad, goce solitario de las cosas buenas de la vida. Invertida: Disipación, mala fe, propósitos y planificaciones vacuas. Probabilidad de pérdida de hogar o compañía.

Diez de oros según el simbolismo de Rider-Waite.DIEZ: Prosperidad, establecimiento de una familia o un linaje. Beneficios o riquezas en asuntos con parientes. Puede referirse a invertir dinero en una casa o un negocio propios. Invertida: Desgracias entre la parentela o menoscabo del honor familiar. Precaución contra un proyecto que puede dar malos resultados.

SOTA: Muchacho o muchacha de pelo y ojos negros, cauteloso y diligente. Puede ser un mensajero. Reflexión, erudición, nuevas opiniones e ideas. Invertida: Disipación, lujuria, prodigalidad. Noticias desfavorables.

CABALLO: Hombre joven de cabello y ojos negros, materialista y metódico. Afán de servicio, paciencia, laboriosidad, responsabilidad. Invertida: Inercia, estancamiento. Hábitos descuidados.

REINA: Mujer de melena y ojos negros, inteligente y considerada, creadora en el plano físico, que sabe utilizar bien sus talentos. Generosidad, seguridad, opulencia. Invertida: Dependencia de los demás, negligencia. Desconfianza por parte de los otros.

REY: Hombre de pelo y ojos negros, generalmente casado. Puede ser un industrial. Diestro intelectualmente e ingenio y carácter notables. Valor, confianza, éxito y dotes matemáticas. Invertida: Mal uso de las facultades y capacidades. Precaución ante una asociación con jugadores y especuladores.

LOS ARCANOS MAYORES
Los arcanos menores son solamente un complemento dentro de la lectura general del tarot, el elemento auxiliar, referido sólo al plano material, de los arcanos mayores, que son los realmente importantes, puesto que en ellos se resume el estudio psicológico del hombre en sus relaciones con el mundo tanto físico como del espíritu. No tienen evidentemente ninguna correspondencia con los juegos de cartas que luego se derivarían de los arcanos menores, sino que son algo completamente aparte, con una personalidad propia. Cada uno representa un principio, ley, potencia o elemento de la naturaleza distinto y, según los antiguos textos, “sólo el simbolismo esotérico puede revelarlos al espíritu interno” del lector.

Recordar nuevamente que los veintidós arcanos mayores están numerados del I al XXI, más el loco, que no lleva número, por lo que es considerado a veces como el número 0. Algunos especialistas del tarot lo sitúan entre las cartas XX y XXI, otros al final, otros al principio. En realidad, puede considerarse como una carta por separado (de ahí que diera origen al joker o comodín en los juegos de cartas), y según algunos autores constituye un “tercer grupo”, independiente de los arcanos mayores y menores. Muchas veces identifica al consultante.

El loco, según el tarot Rider-Waite.El loco
Es considerado como el aliento cósmico de la vida, dispuesto a entrar en la suprema aventura de cruzar las puertas de la experiencia para alcanzar la sabiduría divina. Su significado es que todo hombre debe iniciar su viaje hacia delante y elegir entre el bien y el mal. Si no posee filosofía alguna, es el loco. Si la posee, debe atravesar por entre las experiencias sugeridas por las demás cartas hasta alcanzar, como colofón, el clímax de la consciencia cósmica.

Sugiere que el sujeto de la lectura se enfrenta a una elección crucial en su vida. En consecuencia, ha de tener mucho cuidado en acertar en esta disyuntiva y no equivocarse. Si aparece invertida, significa que la elección que se haga será probablemente la equivocada.

El mago, según el tarot Rider-Waite.I. El mago
Representa la voluntad unida a lo divino, con lo que consigue el conocimiento y el poder necesarios para lograr la manifestación de las cosas a través de la autoconsciencia.

Significa poder, habilidad, maestría, diplomacia, incluso sabiduría oculta. Invertida, indica que ese poder será utilizado con fines destructivos, o refleja la existencia de debilidad e indecisión.

La sacerdotisa, según el tarot Rider-Waite.II. La sacerdotisa
Simboliza la mente a la vez eterna y subconsciente. Es el poder equilibrador entre la iniciativa y la resistencia, y por eso está sentada entre dos columnas. El velo del fondo está decorado con granadas y palmas, símbolos respectivamente femeninos y masculinos, que indican que el subconsciente es reproductivo sólo potencialmente. Tan solo penetrando este velo con los deseos conscientes puede alcanzarse la creatividad.

Señala un futuro no revelado, silencio, misterio, dualidad. Si está invertida, conocimiento superficial, goce sensual, presunción.

La emperatriz, según el tarot Rider-Waite.III. La emperatriz
Del mismo modo que la sacerdotisa representa el estado virginal del subconsciente cósmico, la emperatriz tipifica las actividades generativas del subconsciente, una vez impregnado con la semilla de las ideas. Es el símbolo del principio femenino de la producción, de la fertilidad universal.

Encarna el matrimonio, la riqueza material, la fertilidad para posibles padres, gente del campo o artistas creativos. Si su posición junto a otras cartas no es la adecuada, puede comunicar lujo y disipación. Invertida, señala inacción, carencia de recursos, pobreza, posibilidad de guerra y destrucción.

El emperador, según el tarot Rider-Waite.IV. El emperador
Este arcano, junto al de la emperatriz, no apunta necesariamente vida matrimonial. El emperador ocupa el trono intelectual (en contraste al trono generacional), es el señor del pensamiento y de la razón (en contraste a las emociones y el subconsciente).

Indica reinado, gobierno, liderazgo, control de las multitudes, poder temporal. Refleja principalmente la actividad mental, el dominio de la inteligencia sobre la pasión. Cuando aparece invertida, señala inmadurez emocional, dependencia de los padres.

El sacerdote, según el tarot Rider-Waite.V. El sacerdote
Representa la enseñanza tradicional para las masas, en contraste con la sacerdotisa, que se dirige sólo a los iniciados. Es el poder reinante de la religión externa.

Revela preferencia por los rituales, los credos y las formas externas de la religión, dependencia de las convenciones sociales, necesidad de conformarse a los grupos, de ser aceptado socialmente. Invertida, expresa enfrentamiento a las convenciones y a la ortodoxia y apertura a nuevas ideas.

Los amantes, según el tarot Rider-Waite.VI. Los amantes
Es la carta del amor humano: el hombre simboliza a Adán, y es vinculado también con el mago; la mujer es Eva, identificada asimismo como la sacerdotisa y la emperatriz. Tras ellos se halla el ángel Rafael, derramando con los brazos extendidos su influencia; y el árbol de la vida tras el hombre, con doce frutos; y el árbol del conocimiento del bien y del mal tras la mujer, con la serpiente enroscada en él. La mujer mira al ángel, mientras que el hombre observa a la mujer, indicación de que el hombre sólo puede alcanzar la superconsciencia (el ángel) a través de la consciencia (la mujer).

Refleja una elección entre diversas opciones, la lucha entre el amor divino y el amor profano, la atracción, belleza y armonía de la vida interna y externa. Orienta también responsabilidad. Invertida, señala peligro de rompimiento en el matrimonio, peleas acerca de los hijos, posibilidad de una elección equivocada.

El carro, según el tarot Rider-Waite.VII. El carro
Es el símbolo de la combinación de las potencias celestes y terrestres, férreamente dominadas por el conductor. La personalidad humana es el vehículo a través del cual el yo manifiesta su dominio sobre todas las cosas. Pero hay que tener cuidado de que los animales que tiran del carro (aquí las esfinges, aunque hay muchas otras representaciones) no vayan en direcciones opuestas y lo desgarren partiéndolo en dos.

Significa conquista, éxito artístico, triunfo sobre las dificultades monetarias, la enfermedad y los enemigos. También puede indicar un viaje agradable. Invertida, muestra el colapso de un proyecto, el derrumbe de los deseos, quizás una victoria poco ética o una venganza.

La justicia, según el tarot Rider-Waite.VIII. La justicia
Su principal característica es que no lleva los ojos vendados, puesto que se trata de la personificación de la justicia espiritual. Las dos columnas y el velo la asocian a la sacerdotisa, pero estos se abren aquí no al subconsciente, sino a la supraconsciencia, donde reside todo conocimiento.

Señala una personalidad ponderada, la eliminación de todo lo superfluo e inútil, la mezcla de los ingredientes adecuados, ya sea en ciencias, en química o en la cocina. Puede indicar una mente educada y bien equilibrada, centrada en sus propios fines. Invertida, refleja injusticia, desigualdad, complicaciones legales. Si se halla cerca del colgado, advierte que hay que utilizar la piedad antes que la severidad.

El ermitaño, según el tarot Rider-Waite.IX. El ermitaño
Es la sabiduría absoluta, la meta de toda existencia una vez manifestada, en contraste con el loco, que señala lo mismo pero antes de manifestarse; por eso la carta refleja a un anciano en vez de a un joven. Toda práctica conduce a la unión de la consciencia personal con la voluntad cósmica que es la causa de todas las manifestaciones.

Indica consejo silencioso, sabiduría superior, prudencia. Encuentro con alguien que puede servir de guía en el sendero hacia las metas materiales o espirituales. Un posible viaje. Invertida, evidencia inmadurez, vicios estúpidos, negativa a crecer.

La rueda de la fortuna, según el tarot Rider-Waite.X. La rueda de la fortuna
Los animales místicos mencionados en la Biblia que rodean la rueda tipifican la invariable realidad en relación con el eterno girar de la rueda. Lo que ha sido es y siempre será; la rotación de los acontecimientos es como una serpiente que se muerde la cola; las leyes de causa y efecto se hallan siempre en movimiento.

Significa buena fortuna, éxito, progreso, un inesperado cambio de la suerte. Invertida, plasma que la ventura y prosperidad tendrán sus altibajos, y del mismo modo que se ha subido se puede bajar.

La fuerza, según el tarot Rider-Waite.XI. La fuerza
El símbolo del infinito sobre la cabeza de la figura (que se halla también sobre la cabeza del mago) y el hecho de cerrar la boca del león indican que no pueden haber obstáculos ni resistencia a quien es consciente de ellos.

Señala que el poder espiritual supera siempre al poder material: el triunfo del amor sobre el odio, de la naturaleza superior sobre los deseos carnales. Invertida, manifiesta abuso de poder, dominación de lo material.

El colgado, según el tarot Rider-Waite.XII. El colgado
La estampa sugiere la inversión de la mente antes que la del cuerpo. El triángulo que forman sus brazos y la cruz que componen sus piernas son significativos también: una cruz sobre un triángulo de agua. El hecho de que la cruz en T sea de madera viva, y de que el rostro refleje trance antes que sufrimiento, indican inversión del modo de vivir.

Significa un cambio en la vida gracias a un poder superior. Sabiduría, autosacrificio. De igual manera puede expresar suspensión de decisiones, una pausa en la vida. Invertida, preocupaciones con el propio ego, resistencia a las influencias espirituales, arrogancia.

La muerte, según el tarot Rider-Waite.XIII. La muerte
La carta representa la muerte del viejo yo, no necesariamente el deceso físico. La muerte puede ser conquistada por la regeneración del alma, y esta es una forma de alcanzar la vida eterna.

Muestra transformación, cambio, que puede implicar a veces destrucción de lo viejo. En ocasiones puede reflejar nacimiento, renovación. Invertida, señala estancamiento temporal, tendencia a la inercia.

La templanza, según el tarot Rider-Waite.XIV. La templanza
Revela la unión de los principios masculino y femenino, el espíritu entrando en la materia y la reacción del espíritu sobre esa materia. El discurrir de copa a copa representa el fluir de la mente, desde el pasado, a través del presente y hacia el futuro.

Significa adaptación, coordinación, modificación, la utilización con éxito de combinaciones, la individualización de la existencia. Invertida, señala la posibilidad de combinaciones desafortunadas: intereses en conflicto en los negocios o los asuntos personales.

El diablo, según el tarot Rider-Waite.XV. El diablo
Esta carta es la opuesta a la de los amantes. El diablo sustituye al ángel, y el hombre y la mujer son reproducciones bestializadas de aquellos. Del pedestal del diablo, un medio cubo que significa el conocimiento de sólo el lado visible y sensorial de la existencia, brotan dos cadenas que sujetan a la pareja. Las cadenas, sin embargo, son lo bastante flojas como para que tanto el hombre como la mujer puedan liberarse de ellas, lo cual sugiere que esas ataduras son en gran parte imaginarias.

Expresa la dominación de la materia sobre el espíritu, las sensaciones por encima de la comprensión: sometimiento a lo material, violencia, fuerza, enfermedad, magia negra (la antorcha boca abajo). Invertida, muestra el inicio de la comprensión espiritual, de la curación física, pero también tendencia a la ineficacia, indecisión.

La torre, según el tarot Rider-Waite.XVI. La torre
La torre es solamente uno de los muchos nombres que ha recibido esta carta. También se la conoce como “la casa de Dios”, “la torre de la destrucción”, “la torre golpeada por el rayo”. Sugiere el desmoronamiento del orden existente a fin de dejar paso a un nuevo equilibrio. El rayo simboliza igualmente el destello momentáneo de la verdad. La corona que remata la torre alude al concepto materialista de la vida, y el rayo a la verdad espiritual, que rompe y hace caer la ignorancia y el falso razonamiento.

Refleja el abandono de los modos de vida existentes; conflictos, catástrofes imprevistas, alteración de antiguas nociones, caída de ambiciones egoístas, bancarrota. Invertida, señala opresión, o lo mismo que boca arriba pero en menor grado.

La estrella, según el tarot Rider-Waite.XVII. La estrella
La estrella de ocho puntas, rodeada por siete estrellas menores, simboliza la energía cósmica radiante que se derrama sobre la joven que, arrodillada en el suelo, vierte el agua de la vida tanto en el agua (la consciencia universal) como la tierra (la materia). El pájaro representa el alma que descansa en el árbol de la vida. La doncella la juventud y la belleza, y se la identifica con la Madre Naturaleza, la emperatriz y la sacerdotisa, así como la dominadora del león de la fuerza. En su conjunto, el arcano figura la renovación perpetua de la creación.

Indica valor, esperanza, inspiración, buena salud, amor espiritual. Posibilidad de recibir ayuda desinteresada. Invertida, plasma testarudez, pesimismo, duda.

La luna, según el tarot Rider-Waite.XVIII. La luna
La carta simboliza el progreso ascendente del hombre. La luna significa la luz reflejada del subconsciente, las gotas que caen de ella el descenso de las fuerzas vitales superiores a la existencia material. El lobo y el perro que le ladran a la luna equivalen respectivamente a la creación indómita y la domada por el hombre. El crustáceo que sale del agua representa los primeros estadios del desarrollo de la consciencia. El estanque en primer término tiene el mismo significado que los de la templanza y la estrella: el gran pozo de la mente de donde brota toda manifestación física.

Expresa imaginación, intuición, sueños. Puede significar mala suerte para alguien amado. También peligros imprevistos, engaños, enemigos secretos. Invertida, trasluce que habrá que capear tormentas antes de llegar a buen puerto. La imaginación se verá refrenada por consideraciones prácticas.

El sol, según el tarot Rider-Waite.XIX. El sol
El sol derrama sus rayos sobre el niño desnudo que representa la creatividad, la vida eternamente renovada: la naturaleza, madre de todo crecimiento. Los cuatro girasoles corresponden a los cuatro reinos de la naturaleza: mineral, vegetal, animal y humano, y no están vueltos hacia el sol sino hacia el niño, significando que toda la creación se vuelve hacia el hombre y su desarrollo final.

Es indicativa de felicidad y conquistas materiales, buen matrimonio y felices encuentros. Logros en las artes, las ciencias y todo lo relacionado con la naturaleza. Placeres en la vida sencilla. Invertida, señala nubes en los planes futuros, posibles rompimientos, extravío de objetos valiosos.

El juicio, según el tarot Rider-Waite.XX. El juicio
Símbolo del nuevo despertar de la naturaleza bajo la influencia del espíritu, el misterio del nacimiento después de la muerte, bajo la enérgica llamada del mundo creativo, representado por la trompeta del ángel Gabriel que libera al hombre de sus limitaciones terrestres.

Significa despertar, renovación, cambio de posición; una transformación en la consciencia personal al borde de fundirse con lo universal. Invertida, revela el fracaso en hallar la felicidad en la vejez, el temor a la muerte. Separación, desilusión, debilidad, probabilidad de enfermar, posibilidad de pérdida de bienes materiales.

El mundo, según el tarot Rider-Waite.XXI. El mundo
Hay ciertas similitudes entre este arcano y el de la rueda de la fortuna, como son los cuatro elementos del Apocalipsis. Pero, aquí, la corona de hojas que sustituye a la rueda supone el avance regular de la naturaleza, y también la corona del iniciado, que es concedida a aquel que domina a los cuatro guardianes y puede entrar así en presencia de la verdad desvelada. La danzarina con las varitas mágicas representa la consecución final del hombre, el fundirse de la autoconsciencia y la subconsciencia con la superconsciencia: el logro de la consciencia cósmica, la meta última a la que conducen todas las demás cartas.

Señala recompensa, logro, éxito asegurado, triunfo en cualquier empresa. La llegada al estado de consciencia cósmica. Asimismo, a nivel material, puede significar movimiento, viaje. Invertida, indica miedo al cambio, un espíritu atado a la tierra, a algún lugar o profesión. Testarudez. Negativa a aprender las lecciones de la vida tal como se las muestran el resto de arcanos.

CÓMO SE LEE EL TAROT
La base de la auténtica lectura del tarot no es la enumeración del significado individual de las distintas cartas que lo forman, sino la búsqueda de relación entre ellas según como son desplegadas en la mesa. De nada sirve aprenderse de memoria el significado de los arcanos, pues las cartas hay que sentirlas, integrarse con ellas, y usarlas con mucho respeto y anhelo de conocimiento. Los arcanos se interpretan (no se adivinan) como si se tratase de un libro abierto compuesto por códigos y símbolos. Pero, ¿cómo se lee el tarot?

Cada arcano cuenta con una ilustración que sirve como referencia, en la cual es importante la selección de iconos y colores ya que, por ejemplo, cada color tiene un valor simbólico.En primer lugar, cualquier experto señalará que las cartas del tarot necesitan en sí mismas unos ciertos cuidados. Conviene guardarlas con precaución, en una caja pequeña o envueltas en un trozo de seda para protegerlas de las vibraciones. Nadie excepto el que las utiliza para sus lecturas debe manejarlas…, a excepción de la persona a quien se va a hacer la lectura, por supuesto, y sólo en el acto de efectuar esa lectura; y aún, pese a todo, hay quien prefiere que sus consultantes se limiten a apoyar las manos sobre el mazo en el instante de formular la pregunta, y dejar todas las demás manipulaciones al operador.

Situémonos pues en una sesión de tarot… Lo primero que hay que hacer, obviamente, es barajar concienzudamente las cartas. Esto generalmente lo hace el consultante, aunque algunos lectores prefieren hacerlo ellos mismos, dejando solamente como se ha dicho que la otra persona apoye sus manos sobre el mazo en el momento de exponer su consulta para inducir las cartas. Esta actitud, cuando se produce, tiene su explicación: Existe un aura en torno al tarot. El lector esmerado sabe que debe mantener su mente tan en blanco como sea posible mientras baraja el mazo para no influenciar las cartas; el consultante, si mezcla él los arcanos, puede estar preocupado por su problema, y por eso influirlos positivamente, pero también puede tener su mente divagando en otras cosas, y esta influencia, entonces, será negativa.

Hay multitud de formas y métodos de disponer las cartas del tarot, y cada lector tiene el suyo propio.Una vez bien barajadas, se cortan tres veces, y se distribuyen las cartas sobre la mesa. ¿Cómo, cuántas, en qué orden? Dependerá del tarotista pero la lectura se hace casi siempre con diez cartas, aunque las formas de entenderlas pueden ser muchas. Cada arcano tiene su significado no sólo por sí mismo, sino por su posición relativa respecto a los demás: cada uno influencia el significado de los otros. Sin embargo, el primer paso es siempre el mismo: la primera carta representa invariablemente al consultante. Y puede ser la única que no se elija al azar. En ocasiones se busca, entre las figuras de los arcanos menores, la que más se aproxime a las características del consultante. Según sea el color de sus ojos y su pelo, si es hombre o mujer, joven o niño, se elegirá rey, reina, caballo o sota, del palo correspondiente. En otras ocasiones, cuando el consultante no encaja con ninguna indicación precisa (o por pura comodidad) se elige una carta abstracta, generalmente el loco o el mundo. Luego se baraja el mazo, se corta y el lector dispone las restantes nueve cartas, teóricamente sin fijarse en ellas ni en su significado mientras las distribuye, aunque muchos prefieren echarles una rápida mirada antes de desplegarlas para captar por anticipado un cuadro general. Habitualmente las cartas se colocan boca abajo, y el tarotista las va girando boca arriba a medida que efectúa su lectura; pero muchos lectores prefieren situarlas desde un principio boca arriba. De todos modos, la interpretación no se inicia hasta que han terminado de acomodarse todos los arcanos.

Con todo, hay multitud de formas y métodos de disponer esas cartas, y cada lector tiene el suyo propio, que evidentemente le sirve a él, suponiendo, claro, que no sea un simple embaucador. Pero hay dos procedimientos tradicionales, que son los más frecuentemente usados: el antiguo método céltico y el del árbol de la vida. Y aunque ambos tienen ciertas semejanzas, difieren sustancialmente el uno del otro. Estudiemos más detenidamente uno de ellos…

EL ANTIGUO MÉTODO CÉLTICO
(Las ilustraciones que siguen permitirán secundar claramente los pasos que se enumeran a continuación. Atentos, pues, a ellas.)

La carta que representa al consultante, llamada el significador, se coloca en el centro de la mesa. Generalmente el significador se extrae del mazo antes de barajarlo, y puede ser un arcano que no surja del azar y sí de las características del consultante (escogido a mano de entre las figuras de los arcanos menores) o una carta abstracta (usualmente el loco o el mundo, como ya se ha mencionado).

La tirada de la cruz celta.Luego, una vez bien mezclado el mazo y cortado tres veces, ya sea por el consultante o por el lector, se van extendiendo las cartas por el orden indicado en la imagen de la derecha. La primera (que en realidad es la carta número 2) se coloca cruzada sobre el significador; con las siguientes se forma una cruz, empezando por abajo y siguiendo la dirección de las manecillas del reloj. Una vez completada esta, los últimos cuatro arcanos se sitúan al lado, a la derecha de la cruz, formando una línea ascendente, de abajo arriba.

La lectura ya está preparada.

Cada carta, según su posición, se refiere a un aspecto determinado de la cuestión a conocer. De esta manera, el significador indica la atmósfera general que rodea la consulta planteada y las fuerzas que actúan a su alrededor: el designado plano de avance.

La segunda carta, que se coloca cruzada encima de ella, se lee, por ello mismo, siempre como si estuviera del derecho, es decir, jamás se puede considerar invertida. Refleja cuáles pueden ser las fuerzas opuestas que hay que afrontar, sean buenas o malas: el llamado plano de resistencia.

La tercera carta (abajo) muestra las bases o fundamentos del asunto; se trata de algo que ya forma parte de la experiencia del consultante.

La cuarta (izquierda) indica las influencias que se han producido o se están desarrollando en estos momentos.

El quinto arcano (arriba) representa las influencias que pueden sucederse.

El sexto (derecha) plasma las influencias que sobrevendrán en un próximo futuro.

La tirada de la cruz celta.Así queda completada la cruz, con el significador en el centro cubierto por la primera carta entrecruzada. Ahora, a la derecha de esta cruz, se halla la línea ascendente con los cuatro arcanos restantes.

La séptima carta señala los sentimientos negativos, miedos y temores que posee el consultante respecto al asunto en cuestión.

La octava muestra su entorno: casa, familia, medio social, el influjo que sobre él ejercen parientes y amigos.

El noveno arcano representa las esperanzas e ideales del consultante sobre el tema que se está tratando, sus emociones y ansiedades.

La décima carta, finalmente, refleja la respuesta a la consulta, el resultado acumulativo de las influencias ejercidas por los demás arcanos. En su solución debe contener todo lo que han revelado las otras cartas sobre la mesa.

Como se ve, el tarot se erige como una maravillosa herramienta para el desarrollo personal, la claridad y perspicacia. Resulta un poderoso sistema simbólico de patrones de la personalidad que nos permite obtener una mayor lucidez sobre nuestra vida. Reproduce una conexión con un consejo más sabio, una comunión con la sabiduría universal. Invita a madurar y a hacernos cargo de nuestro propio destino. Una lectura de tarot es una cartografía de nuestro viaje interno, un plano para regresar a nosotros mismos. El tarot deviene excelente para el acceso al conocimiento interior, la creación de la transformación personal, y es una pasarela a la mente subconsciente. Es, en esencia, un espejo del alma, una increíble fuente de saber que a lo largo de siglos de desarrollo se ha ganado un profundo respeto entre los acérrimos de este gran arte adivinatorio y, cuando menos, una honda fascinación entre los que no creyendo no consiguen escapar al embeleso del poderoso embrujo y belleza de su simbolismo.

El "cómo me llamo" marca nuestra vida. El nombre es nuestra tarjeta de presentación, aquello que para bien o para mal nos distingue de la masa. Nos singulariza aunque, a veces, en demasía. Lo que para unos es motivo de orgullo, parte esencial de su ser, incluso un fragmento de su propia alma, para otros es una pesada carga difícil de llevar y dura de soportar.

Los libros malditos. Una maldición ancestral pesa sobre algunos libros desde el momento mismo de su invención: a través de los siglos han existido siempre grupos o individuos empeñados en destruirlos. Así, cantidades ingentes del patrimonio cultural de la humanidad ha sucumbido a manos de estos exterminadores del conocimiento.

Reglas de oro para ser feliz en pareja. Tener desavenencias no significa que no haya cariño, sino simplemente que hay distintas maneras de ver una misma realidad. Nunca hay que perder el respeto a la libertad del otro. Muchas parejas han fracasado porque uno de sus miembros, el hombre o la mujer, está convencido de que el amor puede cambiar a la otra persona.




Sobre Loli Álvarez

Tarotista titulada con muchos años de experiencia. Tiradas y cursos de tarot en consulta privada (horas concertadas). Barcelona (España). T. 722 26 32 84

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