Cómo lucir más bellas que el sol

Algunos de los aspectos más importantes sobre la radiación solar y su influencia sobre nuestra piel, así como consejos indispensables para brillar más hermosas que el mismísimo astro rey.

Cómo lucir más bellas que el sol

Años de sol son los que nos ponemos encima cuando exponemos el rostro sin control al cautivador astro amarillo. Las radiaciones solares producen señales características:

Arrugas. Las fotoinducidas están originadas por las radiaciones UVA, que destruyen el colágeno responsable de la densidad cutánea y de la firmeza. Las líneas de expresión se convierten en surcos, que marcan dramáticamente las facciones, al tiempo que se dañan las células y su ADN.

Cuperosis. Son venitas visibles, que junto con los puntos rubí y las telangiectasias pueblan las mejillas, fruto de la dilatación que sufren los vasos sanguíneos ante las elevadas temperaturas que alcanza la piel con la radiación infrarroja.

Sequedad. Se produce por la evaporación de agua en las capas superficiales de la piel, gracias a los UVB. Estas radiaciones, responsables de las quemaduras, disminuyen la producción de ceramidas, que constituyen el cemento intercelular en la capa córnea. Sin ellas, las células se secan y se levantan, haciéndose evidentes al tacto y a la vista.

Manchas. Se producen por exceso o por defecto de melanina. Los puntos blancos evidencian la muerte de un melanocito. Los oscuros, así como los lentigos (pecas grandes) y el melasma (paño) son una distribución anómala del pigmento.

UNA ELECCIÓN PERSONAL
Los primeros días de exposición al sol sería muy recomendable tomar este tan solo unos minutos e ir aumentando progresivamente el tiempo, evitando siempre las horas más dañinas.Aparte del índice de protección, existen otros criterios para elegir el solar más adecuado. Tenlos en cuenta y darás con tu favorito.

Protección. El solar ideal debe ser fotoestable física y químicamente. Debe prevenir tanto los efectos visibles como los no visibles, los inmediatos y los que se producen a largo plazo. Asegúrate en la etiqueta de su protección contra los UVB y los UVA, de corto y de largo alcance.

Tolerancia. Esta cualidad es especialmente importante en pieles sensibles, reactivas frente a la conjunción de la luz y de sustancias como perfumes, furocumarinas, ciclinas, fenotiazinas, psoralenos, quinolonas, etc.

Tratamiento. La inclusión de activos hidratantes y emolientes, así como de agentes antirradicales en forma de vitaminas E, C, flavonoides y otros, mejoran la condición de la piel y previenen el fotoenvejecimiento.

Confort. Cremas, leches, espráis, aceites, geles y sticks se diferencian por su viscosidad, su facilidad para extenderlos, su remanencia y su penetración. Su elección depende del tipo de piel, de la actividad y del entorno. Las fórmulas “aceite en agua” son más ligeras, mientras que las de “agua en aceite” son más densas y perdurables.

Excipiente. A menudo infravalorado, pero es la base que vehicula los activos, limita la penetración de los fotoprotectores, permite la dispersión homogénea de las partículas y asegura la resistencia frente al agua y al sudor, haciéndolo más o menos agradable, desde el punto de vista cosmético.

En resumen, pues, un filtro solar debe reunir las siguientes condiciones: ser suficientemente adherente a la piel para resistir un tiempo la humedad de la sudoración y la inmersión en el agua, ser inocuo y cosméticamente aceptable y expresar en su envase su FPS, valorado incluso por separado para los UVB y para los UVA.

AUTOBRONCEADORES
Desalojar las medias del armario y enseñar las piernas en toda su blanca palidez es el momento más crítico cuando llega el buen tiempo. Sólo los pantalones y los autobronceadores remedian esta situación. Existen diversos activos que aportan una tonalidad efímera de gran eficacia mimética, pero hay una combinación ganadora, que es la más utilizada en cosmética por aportar los mejores resultados.

Tonalidad amarilla-anaranjada. Es la que se consigue mediante la DHA, un azúcar presente en la cáscara de la castaña, con la capacidad de reaccionar frente a las proteínas de la piel en el estrato córneo. Su bajo peso molecular hace que se absorba rápidamente por las capas superficiales de la epidermis, ocasionando una oxidación conocida como reacción Maillard, que produce unos compuestos llamados melanoides de color pardo-amarillento.

Tonalidad marrón-rojiza. Está producida por los melanoides que se forman gracias a la eritrulosa, un azúcar natural que tiene gran afinidad con la piel y que reacciona con los aminoácidos de la queratina. Complementa y equilibra la tonalidad de la DHA, pero se difunde de una manera más progresiva y homogénea.

AFTER SUN (DESPUÉS DEL SOL)
Puede que tenga sus propias defensas, pero la piel no es una barrera invulnerable. Si se sobrepasa su umbral de resistencia frente al sol, las consecuencias se ven y se notan.

La piel solamente requiere entre un ocho y un quince por ciento de rayos ultravioleta para lograr ese color tan seductor, el resto sólo nos hace daño.Insolación. La regulación de la temperatura corporal está asegurada por la transpiración. Cuando este sistema se satura existe el riesgo de una deshidratación grave. Los infrarrojos son los responsables de un proceso especialmente peligroso para los bebés y los niños, cuya termorregulación se desajusta fácilmente.

Eritema. Producido por los UVB, destruyen los queratinocitos y activan las prostaglandinas, que se difunden a la dermis, provocando la vasodilatación y la permeabilidad de los capilares.

Quemaduras. Aunque la melanina protege un poco, no es suficiente ante una exposición excesiva, que destruye queratinocitos, forma ampollas, inflama y descama la piel.

CON PELOS Y SEÑALES
Si en invierno la problemática del cabello se circunscribe al mantenimiento del peinado, en verano la amenaza son las agresiones. Consejos:

-Protege la melena con filtros catiónicos contra las radiaciones, cuya adherencia al cabello evita la degradación del color y el debilitamiento de su estructura.

-Aceites y geles no sólo aportan una nutrición necesaria a los cabellos secos, sino que enfundan el tallo capilar en un filme waterproof contra el apagamiento y la falta de flexibilidad que produce el agua del mar.

-Utiliza champús específicos para cabellos claros, si tus matices rubios se tornan anaranjados, amarillos o verdes a causa de residuos como la cal o el cloro de las piscinas.

-Dado que las tenacillas y secadores constituyen una agresión adicional a las producidas por el mar, el sol o el cloro utiliza un escudo térmico en sérum, que proteja la estructura del tallo capilar.

-Los climas cálidos y húmedos hinchan los cabellos rizados, que pierden su forma. Existen gamas específicas para ellos, que definen el rizo y evitan el encrespamiento.

-Conviene lavar el cabello a diario, especialmente si es claro, porque cada sedimento resulta más evidente. Residuos cosméticos, minerales o contaminación, apagan su brillo y le restan volumen.

DETALLES IMPORTANTES A TENER EN CUENTA
Además de luz y calor, el sol nos proporciona una especial sensación de bienestar que genera buen humor en nuestro organismo, funcionando además como antiestrés natural. Es importante para nuestra vida y nuestro cuerpo, ya que estimula la síntesis de vitamina D, imprescindible para la normal formación de huesos y dientes. Pero para disfrutar del mismo tenemos que conocer sus riesgos y protegernos.

Leído pues, en párrafos anteriores, que una exposición prolongada puede producir efectos nocivos en nuestra piel como el envejecimiento prematuro, manchas o incluso enfermedades importantes tales como el cáncer, los primeros días de exposición al sol sería muy recomendable tomar este tan solo unos minutos e ir aumentando progresivamente el tiempo, evitando las horas más dañinas que se encuentran entre las 12 y las 16 horas. Aunque lo más recomendable es tomar el sol entre las 7 y las 10 de la mañana y después de las 4 de la tarde, pero siempre bien protegidos.

Es mejor tomar el sol en movimiento, caminando o corriendo ligero, beber agua a menudo para hidratarse y no exponerse por periodos muy prolongados de tiempo.Adicionalmente, es mejor tomarlo en movimiento, caminando o corriendo ligero, beber agua a menudo para hidratarse y no exponerse por más de quince minutos seguidos, descansando y volviendo.

Las zonas de nuestro cuerpo que más debemos proteger son las que están más expuestas y las cuales son más susceptibles de quemarse como la frente, los párpados, la nariz, los labios, la espalda y los muslos. Y si se usa un traje de baño de dos piezas, el abdomen también es una zona delicada. Deberemos aplicarnos el fotoprotector cada dos horas aproximadamente, independientemente del factor de protección solar usado, más si estamos en contacto con el agua del mar o la piscina y, sobre todo, nos secamos después con la toalla.

También, antes de tomar el sol, se deben tener en cuenta algunos factores importantes como si estamos tomando algún tipo de medicación ya que en este supuesto deberíamos leer el prospecto o consultar directamente con nuestro médico pues hay fármacos que pueden provocar reacciones adversas en la piel o en el cuerpo.

No todas las pieles son iguales ni reaccionan del mismo modo por lo que sería muy bueno informarse con nuestro dermatólogo del fototipo que corresponde a nuestra piel.No todas las pieles son iguales, por lo que sería muy bueno informarse del fototipo que corresponde a nuestra piel. Así evitaremos lucir una quemadura, con sus correspondientes repercusiones, en lugar de un bonito e intenso bronceado. Acude para ello a tu dermatólogo para averiguar si tu piel sufre o es propensa a padecer un proceso patológico que con el sol o la radiación ultravioleta artificial pueda empeorar.

Como ya hemos visto en el apartado ‘Con pelos y señales’, también hay que tener especial cuidado con el cabello ya que el sol, el mar y el viento estropean la fibra capilar. Indispensable será proteger este con algún producto especializado para ello, pero ante todo mantenerlo limpio para prevenir además puntos negros ya que, con el calor, los aceites naturales del cabello alcanzan con frecuencia la piel de la cara provocando este problema.

Utiliza unas gafas de protección de gran tamaño que cubran ampliamente la zona ocular, y a ser posible, polarizadas.Respecto a los ojos utiliza unas gafas de protección de gran tamaño que aparte de estar de moda cubran ampliamente la zona ocular, y a ser posible, polarizadas.

Recuerda que en época estival es aconsejable ir hidratando la piel de vez en cuando con cremas corporales pues el sol y la calor resecan la piel y la envejecen, así que siempre que se pueda dedicaremos un par de minutos a ponernos un poco de crema hidratante por el cuerpo. Además, el clima cálido y húmedo provoca que sudemos más por lo que la limpieza corporal es muy importante. ¡Y especial cuidado con el sudor, otra vez, en la cara pues provoca puntos negros, barros y espinillas!

Atención con los días nublados. No hace calor pero un alto porcentaje de las radiaciones solares llegan a nuestra piel sin muchas veces ser conscientes de ello.

Usa ropa de algodón y ten siempre a mano un sombrero.Usa ropa de algodón. (La ropa mojada detiene menos los rayos UV que la ropa seca. Los colores claros nos protegen de los rayos infrarrojos y los colores oscuros, aunque dan más calor, brindan mejor protección contra los UV y la luz visible.) Y ten siempre a mano un sombrero.

La piel bronceada no es un factor que indique que debamos dejar de protegernos, todo lo contrario. El bronceado suele engañarnos. El hecho de que no sea visible el eritema no es señal que no se esté produciendo un daño. No reduzcas jamás tu factor de protección por el simple hecho de que tu piel haya cogido color. Además, debes proteger tu cuerpo entero por igual y no colocando distintos factores de protección en función de la zona. Hay una tendencia, sobre todo en las mujeres, a colocar factores de protección menores en la zona de las piernas cuando este es el lugar más frecuente de aparición de cáncer de piel.

Si un lunar o mancha aparece en tu piel, cambia de color, de forma, de presentación, presenta picazón, sangra o te duele, deberás consultar con un especialista a la mayor brevedad.

Y ten siempre presente que para lucir un atractivo moreno no es necesario exponerse mucho tiempo al sol ya que la piel solamente requiere entre un ocho y un quince por ciento de rayos ultravioleta para lograr ese color tan seductor. El resto sólo nos hace daño.

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