Adelgazar de manera saludable

Cómo reducir de forma sustancial las calorías de los platos con pequeños gestos que nos ayudarán a hacer más sencilla la complicada tarea de perder peso.

Adelgazar de manera saludable

La avalancha de productos, dietas y planes de adelgazamiento a los que se ven sometidos los consumidores con la llegada sobre todo del buen tiempo y que prometen grandes resultados en unas pocas semanas son simple y llanamente: ¡mentiras en el mejor de los supuestos! En la mayoría de ocasiones son remedios poco eficaces y terminan decepcionando al que los usa al poco de empezar. Incluso, en algunos casos, ciertos sistemas de adelgazamiento podrían llegar a ser peligrosos para la salud y, todo ello, sin perder de vista el desembolso económico que suponen.

La gran mentira de productos, dietas y planes de adelgazamiento a los que se ven sometidos los consumidores puede ocasionar que muchas personas corran serios riesgos para su salud.Dietas tan conocidas como la disociada de Montignac o la de la alcachofa son muy hipocalóricas y desequilibradas y por lo tanto nada recomendables. La dieta Atkins es peligrosa; la de los potitos (o del bebé), sin sentido y sin base de investigación; la conocida como Hollywood, hipocalórica y comprometida para la salud; la de la Clínica Mayo, tan falta de equilibrio que puede causar problemas renales y colesterol alto… etcétera, etcétera, etcétera.

Uno puede hacer desde una huelga de hambre hasta cualquier dieta estrambótica, monótona o aburrida que seguro perdemos unos kilos por algún tiempo, pero esa no es la solución.Adelgazar teóricamente haciendo una barbaridad siempre es factible, pero hay que recordar que la obesidad es un problema crónico y, por tanto, no se trata de hacer locuras durante una temporada para perder unos kilos, sino realmente de adelgazar. Uno puede hacer desde una huelga de hambre, la dieta de los batidos, de la sopa o cualquier régimen estrambótico, monótono o aburrido que seguro se adelgaza y se pierde un poco de peso pero, esa no es la solución al problema. Así, en el caso de usarse para adelgazar, por ejemplo, el potito de un niño siguiendo las directrices de la mencionada dieta del bebé (en la que no vamos a profundizar por lo desaconsejable que es para no dar ideas locas), pues claro, este tiene un valor calórico menor que una comida de adulto y, por tanto, lógicamente se va a adelgazar, sobre todo porque contiene fundamentalmente proteínas y menos contenidos en grasa, pero puede suponer recuperar el peso con más facilidad tras dejar la dieta e incluso coger más kilos de los que se hayan perdido. En el caso de una persona sana, el organismo es capaz de aguantar este tipo de dietas durante un mes o un periodo relativamente corto, sin embargo, lo que se consigue es una alteración del metabolismo y, en consecuencia, en cuanto se abandona el régimen y se come algo más aparece el conocido y tan temido efecto yoyo. Por otra parte, resulta lamentable que este tipo de dietas proliferen, sobre todo cuando se aproxima la época estival, inducidas muchas veces por especuladores que quieren ganar adeptos y con prejuicio directo contra las personas que padecen sobrepeso, que lógicamente ansían entrar en el bañador o en la ropa del pasado verano a toda costa. Además, siguiendo con la misma dieta (para no hacer mención de otras igualmente famosas tan dañinas o peores que esta), existe la creencia que estos tarros de carne y verduras son sustitutorios de una comida adulta, cuando la realidad es que estos preparados están diseñados para lo que son, para niños con una corpulencia o un peso bastante menor que un adulto. Por tanto, aunque estos potitos sí son equilibrados, su aporte calórico está muy por debajo de las necesidades de una persona mayor (y la solución tampoco es hincharse a potitos, que conste). Es una dieta absurda y muy peligrosa, y como otros regímenes sin sentido no hacen más que poner en riesgo la salud de la población, ya que no tienen ninguna base científica que los sostenga, lo que los convierte en una moda sin control que se aleja de una dieta saludable y eficaz. Entonces, ¿por qué son tan populares? Porque generalmente la gente prueba cualquier cosa que prometa ayudarle a bajar de peso rápida y fácilmente. Se prefiere una dieta de moda, exprés o milagro antes que realizar cambios de estilo de vida y alimentarios a largo plazo junto con actividad física. “Pero a algunos les funciona, que yo lo sé”: No es verdad (por muy cabezones que nos pongamos). A grandes rasgos, puede funcionar por un período corto de tiempo. Debido a que la mayoría de las dietas de moda son extremadamente bajas en calorías, esto provoca una pérdida de peso rápida y gran parte de ella es por pérdida de masa muscular y de agua y no de tejido graso, haciendo que sea muy factible que se recuperen nuevamente esos kilos perdidos cuando se comience a comer normalmente. Por otra parte, es muy difícil mantenerse con las demandas que exigen estas dietas tan limitadas. Los regímenes de moda son planes a corto plazo. No sólo son muy bajos en calorías, sino también que sus menús son rutinarios y carecen de una nutrición adecuada. Algunos están designados para durar apenas unos días, como si un programa de dos a tres días pudiera resolver el problema de peso. ¿No es de idiotas creerse algo así? Si es tan simple, ¿por qué estás hasta las narices de buscar información aquí y allí sobre cómo perder peso? Si ya tienes la solución, ¿cómo es que tu problema continúa? No, no es tan sencillo, y es muy importante en esas circunstancias de zozobra interior y tentaciones mantener la coherencia y la cordura firmes y no dejarse arrastrar por el desespero cayendo en las garras de estas locas dietas sin pies ni cabeza, con nombres especialmente llamativos y rodeadas muchas veces de seductora publicidad con imágenes del antes y el después, en las que además en ocasiones incluso afirman sus autores ser usadas por tal o cual personaje famoso que, lógicamente, de participar de la farsa, aparecerá estupendo en las distintas promociones, como si no hubiera nada más detrás en unas vidas llenas de glamur, cuidados y atenciones personalizadas, comodidades, contratos y retoques fotográficos. Además, estos regímenes pueden causar una conducta cíclica con el peso, es decir: pérdida de peso, volver a recuperarlo, seguido de una pérdida de peso nuevamente, y así en forma sucesiva. Investigaciones recientes han demostrado que dichas conductas cíclicas ¡llevan a la obesidad! Como regla general, mantente alejado de dietas o de productos dietéticos que prometan soluciones mágicas para perder kilos. En lugar de eso, es necesaria una alimentación balanceada que incluya todos los grupos de alimentos. Esto hará que puedas desarrollar buenos hábitos alimentarios que te conducirán a un descenso de peso seguro y continuo. Respecto a los productos que se venden para adelgazar, aunque todos dicen ayudar a perder peso, la mayoría no han demostrado su eficacia de manera científica. Para aquellas personas que deseen adelgazar, sabed que lo más importante es estar motivado, aconsejándose acudir a un profesional para recibir orientación e información y fijarse unos objetivos alcanzables y realistas.

Es primordial recordar la necesidad de hacer cinco comidas al día para repartir mejor la ingesta calórica ya que de esta manera se evitan periodos largos de ayuno y se llega a la hora de la siguiente comida con menos hambre y ansiedad. A su vez, resulta indispensable la necesidad de introducir cambios en nuestro estilo de vida para aumentar el gasto energético como utilizar las escaleras en lugar del ascensor o caminar, y máxima precaución con los medicamentos para adelgazar ya que estos sólo deben ser prescritos cuando la combinación dieta y ejercicio no funciona por sí sola.

MITOS Y MENTIRAS SOBRE LA ALIMENTACIÓN Y EL PESO
No es verdad que

-Los hidratos de carbono engorden más que las proteínas, ya que ambos nos proporcionan el mismo número de calorías;

-el agua engorde y no se pueda tomar en las comidas. El agua es la única sustancia imprescindible para nuestro organismo que no tiene ni una sola caloría y por tanto no nos engordará nunca, ni antes ni después de las comidas, ni entre horas;

-las vitaminas abran el apetito y engorden ya que no tienen calorías;

-la piña y el pomelo adelgacen porque queman grasa ya que ambos tienen una enzima o sustancia, la bromelina en el caso de la piña natural, que ayuda a digerir mejor las proteínas pero que no actúa en absoluto sobre las grasas;

-el plátano y el aguacate engorden. Es cierto que son bastante calóricos, 83 y 136 calorías cada 100 gramos respectivamente, pero si se toman en la cantidad adecuada nos proporcionarán un determinado número de calorías lo mismo que cualquier otro fruto o alimento. (Sin ir más lejos, una manzana contiene el doble de grasas que un plátano). La confusión surge por la cremosidad y suavidad del plátano, pero no sucumbas al engaño;

-la fruta al final de la comida engorde. Ningún estudio científico lo demuestra. La fruta engordará según las calorías que tenga, como cualquier otro alimento;

-sustituir las comidas principales por zumos ayuden a adelgazar. Los jugos no sacian el hambre ni tienen todos los nutrientes que necesita el organismo. Y en cuanto a calorías, el contenido calórico de los jugos no es nada despreciable. Por ejemplo, un vaso de zumo de naranja (300 ml) tiene 150 calorías. Es más aconsejable comerse las frutas enteras porque así sacian más, tienen más fibra y consumes menos calorías que si tomáramos únicamente el jugo de varias frutas;

-saltarse una comida adelgace. Así tan solo se consigue llegar hambriento a la comida siguiente. Además, con la digestión también se gasta un cierto número de calorías;

-para adelgazar no hay que mezclar los alimentos. (A ciertas personas este tipo de dieta les puede funcionar simplemente porque globalmente comen menos);

-la miel engorde más que el azúcar. Esta última engorda más en la misma proporción porque tiene más calorías, 373 por 100 gramos y la miel menos de 295. Tampoco es verdad que el azúcar moreno sea mejor. El color no determina las calorías. Incluso este azúcar puede engordar más que el blanco. La diferencia está en el sabor: el azúcar moreno endulza menos);

-lo que se coma antes de las ocho de la mañana engorda menos que si se come después o lo que se come después de las ocho de la tarde engorda más que si se ingiere antes. Sin más: ¡todo esto es una inmensa tontería!;

-el aceite crudo engorde menos que el frito ya que su cantidad de calorías, 90 por 100 gramos, es invariable en ambos supuestos. Tampoco es cierto que su valor calórico dependa de su acidez porque todos se comportan de la misma manera en cuanto a calorías se refiere. La acidez del aceite depende únicamente del mayor o menor número de ácidos grasos libres. Y tampoco es verdad que unos aceites engorden más que otros puesto que todos tienen las mismas calorías sean de girasol, maíz, nuez…;

-la cerveza sin alcohol no tenga calorías. Lo que no tiene es alcohol, pero tiene otras sustancias alimenticias y unas 13 calorías por cada 100 gramos. (La normal tiene, además, las calorías añadidas del alcohol, un total de 32 por cada 100 gramos, casi el triple);

-la tónica o el bíter sean refrescos con pocas calorías. Contienen las mismas calorías que otros refrescos, un 10 o 15 por ciento de hidratos que suelen ser de glucosa o fructosa aunque sepan amargo que es debido a la quinina. (Cada botella de 200 ml tiene entre 80 y 150 calorías);

-todos los productos light sean bajísimos en calorías. Tienen un 30 por ciento menos de energía que sus homónimos completos pero siguen teniendo sus calorías: mayonesas, margarinas, quesos…;

-comer mucho y luego tomar un té amargo ayude a no engordar. Y es que no existe una poción mágica para quemar calorías. (Un té caliente después de la comida puede ayudar a la digestión y poco más);

-fumando se adelgace. Quizá se pierda un poco de peso pero no compensa el inmenso daño a nuestra salud y envejeceremos mucho más rápido;

-los alimentos integrales adelgacen. Lo que sucede es que son más nutritivos y tienen más cantidad de fibra por lo que secretan más grasas de los intestinos. Proporcionan una sensación de saciedad que evita la ingesta de otros alimentos más calóricos, un aspecto importante en las dietas de adelgazamiento. No obstante, esto no quiere decir que se puedan tomar sin medida: lo que realmente varía respecto a los alimentos refinados es su cantidad de fibra, vitaminas, minerales y nutrientes y no tanto en el número de calorías, por lo que se puede decir que tanto unos como otros aportan similar cantidad de energía. Gracias a la fibra absorbemos menos grasas, es decir, funcionan como una esponja. Además, al acelerar el tránsito intestinal, los alimentos están menos tiempo en el intestino por lo que también absorbemos de ellos menos grasas y contribuyen a prevenir el estreñimiento. Por eso se recomienda la fibra a todas las personas, porque son muy sanas y porque por este mismo proceso, ayudan a bajar el colesterol y, por tanto, el riesgo de enfermedades cardíacas.

-adelgazar comiendo lo que se quiera sea posible. (Si fuera cierto no habría gordos en el mundo ni existirían artículos como este).

ADELGAZAR DE MANERA SALUDABLE
Está verificado que los cambios pequeños en nuestros hábitos de vida y de alimentación generan grandes resultados ya que son más próximos a los objetivos realistas, más factibles de llevar a la práctica y más efectivos porque se mantienen en el tiempo. Así, diseñar un plan para comer menos calorías debe ser simple y llevadero, no una labor compleja.

Diseñar un plan para comer menos calorías debe ser simple y llevadero, no una labor compleja.He a continuación una iniciativa que nos proporciona recomendaciones sencillas para reducir la ingesta cotidiana de calorías con los alimentos. Al mismo tiempo, el siguiente programa nos provee de ideas para el aumento de la actividad física diaria, como caminar un cuarto de hora más o aumentar en dos mil los pasos diarios. El planteamiento facilita a su vez al usuario sugerencias para modificar los ingredientes que conforman las recetas, la forma de cocinado y el tamaño de las raciones de los distintos platos que componen el menú; tanto ensaladas y entrantes, como primeros y segundos platos, postres, guarniciones, salsas y bebidas. Se puede comprobar lo fácil que es disminuir las calorías sin sentir hambre y sin apenas notarlo en las comidas. También se aportan consejos para los casos en que se come fuera de casa, así como maneras de hacer menos energéticos los desayunos, los almuerzos y las meriendas. La clave reside en elegir, cocinar y comer con sentido común y con mesura. De esta forma, es fácil comprender cómo se reducen de manera sustancial las calorías de los platos con pequeños gestos como los que siguen:

-Servirse un plato de frutas coronado con una cucharada de helado en lugar de un bol de helado con trocitos de fruta.

-Escoger la mitad de la ración habitual, en los platos energéticos y en los postres.

-Servirse la ración y retirar la cazuela.

-Utilizar platos pequeños para servir las raciones.

-Emplear sartenes antiadherentes.

-Hacer uso de aerosoles de aceite que permiten dosificar y extender con facilidad la cantidad justa de este condimento graso.

-Aliñar lo justo y retirar las vinagreras.

Este programa no propone dejar de comer alimentos energéticos como pizzas o bocadillos, pero he aquí algunas claves para aligerarlos (extensible a otros alimentos similares):

-Añadir la mitad de queso a la pizza.

-Tostar el sándwich sin impregnarlo de mantequilla.

-Agregar vegetales en los bocadillos, en sustitución de las proteínas animales.

Simplemente con aumentar en dos mil los pasos diarios en nuestra actividad se podría ayudar a prevenir la media anual de ganancia de peso en un kilo.A su vez está demostrado (contabilizados con un podómetro en estudio) que caminar 2.000 pasos más por día tiene un impacto positivo en los niveles de actividad física. Simplemente con este aumento de nuestra actividad se podría ayudar a prevenir la media anual de ganancia de peso en un kilo. Esta iniciativa se ha evaluado en distintos grupos de población, como estudiantes de secundaria, de universidad y familias con al menos un niño con sobrepeso. Los resultados en todos los casos han sido positivos: un aumento mantenido de la actividad física ayuda.

La estrategia aquí expuesta (en pinceladas para hacernos una idea, que se debe hacer extensible en la misma forma especial de proceder a toda nuestra alimentación y hábitos de vida para alcanzar el tan ansiado fin de perder peso) es realista y efectiva y fácil de llevar a término porque no es costosa y por ende será algo sostenible cuando la convirtamos en costumbre diaria. Se sabe que los individuos son capaces de hacer cambios positivos en su dieta y en la actividad física en respuesta a mensajes sencillos, concisos y concretos. Y es que en cuestión de educación de hábitos alimentarios saludables se tiene que ir más allá de un programa o una iniciativa de apoyo temporal para que los cambios de comportamiento alimentario sean más factibles de alcanzar y de mantenerse en el tiempo.

RECOMENDACIONES GENERALES BÁSICAS EN NUESTRA DIETA
-Haz cuatro o cinco comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. De esta manera realizaremos un aporte energético cada tres horas (más o menos). No es conveniente saltarnos comidas, ya que llegaremos con más hambre a la siguiente toma de alimentos con el riesgo de comer más o de acabar picando entre horas.

-Come con tranquilidad, masticando bien los alimentos, sin prisas y sin distracciones como, por ejemplo, la televisión.

-Conviene no realizar la compra con el estómago vacío, ya que en ese supuesto siempre adquirimos una mayor cantidad de productos alimenticios.

-Diariamente debemos consumir cereales como el arroz o la pasta y pan, patatas, hortalizas y verduras, frutas, leche y derivados lácteos.

-Un consejo es comenzar el almuerzo o la cena con una ensalada de hortalizas frescas o un gazpacho por su valor calórico y su alta cualidad saciante.

-Es útil utilizar platos únicos en las comidas/cenas. Por ejemplo, una paella mixta de verduras y pollo con una pieza de fruta como postre sería una opción saludable.

-Varias veces a la semana: legumbres, frutos secos, pescados, huevos y carnes magras. Es recomendable utilizar técnicas culinarias que no aporten grasas. Las legumbres deben ser cocinadas sin chacinas, siendo las verduras una buena opción.

No hay ninguna necesidad de tomar azúcares en el desayuno (más allá del poco que se necesita para endulzar el café), pues contienen muchísimas calorías y son poco saciantes.-Se aconseja moderar el uso de carnes grasas, embutidos, pastelería, bollería, azúcares y bebidas refrescantes con azúcar ya que cada lata de estos líquidos que ingerimos tienen muchas calorías, y no lo tenemos en cuenta ya que como no son alimentos sólidos pensamos que no engordarán. Y claro, sucede todo lo contrario.

-Es importante mantener una hidratación tomando como mínimo dos litros de agua al día.

Teniendo en cuenta lo recomendado, un ejemplo de menú equilibrado sería:

-Desayuno: Leche desnatada y tostada con aceite de oliva y tomate.
-Media mañana: Una pieza de fruta.
-Almuerzo: Gazpacho, merluza a la plancha con patatas cocidas, pan, fruta y agua.
-Merienda: Leche desnatada con galletas integrales.
-Cena: Ensalada de hortalizas, tortilla francesa, pan y yogur desnatado y agua.

Es importante adaptar las cantidades de los alimentos a las características personales y no realizar restricciones extremas.Es importante adaptar las cantidades de los alimentos a las características personales y no realizar restricciones extremas. Además, debemos aplicarnos el dicho ‘sin prisa pero sin pausa’ ya que, al igual que el aumento de peso no se realiza en un corto espacio de tiempo, no se debe buscar una rápida pérdida de peso, ya que el “efecto rebote” es seguro. La pérdida de peso adecuada debe ser moderada, pero continua.

No obstante, no hay que olvidar (y por eso se insiste de nuevo) que el mejor consejo es acudir a un dietista-nutricionista para que realice una evaluación personalizada y paute un plan de alimentación adecuado a las características personales. Nunca es aconsejable seguir planes de alimentación de otras personas incluso aunque a estos les haya funcionado porque no todos somos iguales.

¿Y DESPUÉS DE LA DIETA?
Le has ganado la batalla a los kilos… y ahora qué. ¡Ojo, no te duermas en los laureles! Hasta la fecha has contado con el apoyo del régimen, pero no vas a andar toda la vida con él. El secreto radica en mantener tu peso ideal. Después de un azaroso camino, solamente tú conoces los esfuerzos inútiles realizados, el empeño, el orgullo, el malhumor y la cantidad de energía que has puesto en ello. Has alcanzado tu objetivo y ahora hay que mantenerlo. Recuerda que vivimos rodeados de opciones poco convenientes. Las calles principales y los lugares públicos de ocio como centros comerciales, cines o grandes plazas están dominados por tiendas que venden bebidas azucaradas, pollo frito, hamburguesas, dulces, helados y pastelería. O sea, tenemos pocas alternativas recomendables a la hora de elegir comida, a no ser que lo planifiquemos previamente ya que no estamos diciendo que no te permitas un capricho, hablamos de autocontrol y sensatez. A continuación unas indicaciones para consolidar tus logros de silueta:

No te saltes ninguna comida, aunque hayas hecho un exceso el día anterior. No le sumes un error a otro error. Si llega la hora de la comida y no tienes hambre, trata de comer algo ligero y saludable para mantener el nivel de azúcar estable.

Come todos los días a la misma hora, pues eso ayuda a hacer mejor digestión y evita que un estómago vacío haga reclamos excesivos.

No comas nunca entre comidas. Si el hambre se te hace insoportable utiliza los mismos recursos que cuando hacías régimen: elige una manzana. Si no puedes aguantar el hambre: date un baño, sal a pasear, habla por teléfono, vete a un cine (¡sin mirar las palomitas de maíz ni los chocolates, por supuesto!)…

Ten a mano las recetas ligeras en calorías que más te gustan a ti y a los tuyos para que se conviertan en platos habituales de tu gastronomía.Ten a mano, en tu cocina, las recetas ligeras en calorías que prefieres para que se conviertan en platos habituales de tu gastronomía.

Prepara tu comida de manera que resulte apetitosa. Adórnala con pimientos, tomates, alcaparra, perejil, frutas… Mezcla las verduras con vegetales picados en cuadritos de distintos colores. Muchos chefs y nutricionistas afirman que una buena presentación, despierta el apetito y ayuda a la digestión. Añade a ciertas comidas como el yogur, semillas de ajonjolí, girasol, calabaza o germen de trigo, sin olvidar darle color con unas cuantas moras, fresas o cerezas.

No repitas nunca de ningún plato. Sírvete la ración adecuada de una sola vez, es la única manera de controlar cuanto comes.

Acostúmbrate a comer despacio. Mientras más mastiques cada bocado, más rápidamente te saciarás.

Bebe mucha agua. Suprimir el agua produce efectos exactamente opuestos a los pretendidos: en lugar de deshincharte, tu organismo se defenderá reteniendo el poco de agua que obtenga a través de tu dieta. Además, el agua hace trabajar los riñones facilitando la expulsión de toxinas. Insiste en un litro y medio a dos litros diarios.

Haz las compras en el supermercado cuando no tengas hambre ni un antojo, pues cuando estamos hambrientos metemos en el carrito cosas innecesarias que podrán convertirse en tentaciones evitables. Recuerda el refrán que dice: ‘ojos que no ven, corazón que no siente’. Lo que significa que deberás también eliminar de tu despensa y de tu refrigerador todos aquellos alimentos que tengan un alto contenido de grasa y de azúcares.

-El calcio y las proteínas: reducir el consumo de grasas no implica decirle adiós a las proteínas. Si consumes menos de las que debes diariamente (alrededor de unos 45 gramos diarios para una mujer de 65 kg) puedes sentirte débil y a la larga, según han demostrado varios estudios, perderás músculo y fortaleza. Recuerda que las proteínas no solamente se obtienen comiendo carne, sino que los granos, como los frijoles negros, colorados, blancos, los garbanzos, las habas, los chícharos las contienen en alto grado. Así como las semillas, los huevos y los cereales. También cuida de ingerir la cantidad de calcio suficiente, lo que es esencial para mantener el espesor de los huesos y evitar la osteoporosis. Lo ideal es consumir alrededor de 1.000 mg al día después de los 25 años y unos 1.500 después de la menopausia. Además de los alimentos ricos en calcio como la leche, los quesos, el tofu, la espinaca, el zumo de naranja fortificado, los higos secos, el yogur… no olvides de tomar vitamina D que ayuda a la absorción del calcio y la que está contenida en alimentos como el aceite de pescado, los camarones, el salmón y otros.

-Las dietas ricas en ácido oleico tienen efectos beneficiosos en la regulación del metabolismo de los lípidos y el equilibrio del peso corporal. Por lo tanto, este ácido graso tiene un papel muy importante a la hora de mantener una alimentación sana y un peso corporal saludable. El contenido de ácido oleico en el aceite de oliva o en los aguacates es conocido por la mayoría de la población. Lo que no es tan conocido es su presencia en la carne de cerdo, rica en ácidos grasos monoinsaturados, principalmente en ácido oleico, cuya proporción, dentro del total de la grasa, es del 38 por ciento. Por otro lado, la carne de cerdo es un alimento completo que se puede incluir en la dieta global, ya que aporta proteínas, zinc y hierro de elevada biodisponibilidad, y vitaminas del grupo B. Este tipo de carne sigue siendo uno de los alimentos más importantes para todos los grupos de población, ya que constituye una buena fuente de proteínas de excelente calidad. También estudios demuestran que si se aumenta la ingesta de calcio procedente de la leche en la dieta se pueden reducir los depósitos orgánicos de grasa.

Practica deporte. Hay infinidad de opciones para realizar ejercicio físico, sólo se trata de voluntad.Haz ejercicio. No para adelgazar, porque el ejercicio físico no consume una importante cuota de calorías (para perder quinientos gramos, el ejercicio tiene que ser realmente intenso), sino para modelar tu cuerpo y preservar tus músculos en detrimento de la grasa. En este sentido, lo importante es la regularidad: es más aconsejable un paseo diario de una hora que toda una mañana de gimnasia intensa. Si al pesarte ves que en vez de perder peso ganas algún kilo, vuelve rápidamente al régimen hasta que consigas estabilizarte en tu peso ideal.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedInShare on TumblrShare on RedditShare on StumbleUponPin on PinterestShare on VKEmail this to someonePrint this page

Adelgazar de manera saludable. Productos, dietas y planes de adelgazamiento a los que se ven sometidos los consumidores son simples mentiras en la mayoría de ocasiones. Perder peso teóricamente haciendo una barbaridad siempre es factible, pero no se trata de hacer locuras durante una temporada para quitarse unos kilos que luego se recuperan, sino realmente de adelgazar.

¿Por qué somos como somos? La personalidad se compone de tres estados básicos: padre, adulto y niño, que hacen actuar al individuo de una u otra manera, según sea el momento en que se encuentra. Cada una de ellas es una diferente manifestación del yo. Y de las tres formas puede reaccionar una persona ante una situación concreta.

Reglas de oro para ser feliz en pareja. Tener desavenencias no significa que no haya cariño, sino simplemente que hay distintas maneras de ver una misma realidad. Nunca hay que perder el respeto a la libertad del otro. Muchas parejas han fracasado porque uno de sus miembros, el hombre o la mujer, está convencido de que el amor puede cambiar a la otra persona.




Un comentario en "Adelgazar de manera saludable"

  1. Valentina  11 Agosto, 2017 en 8:42 pm

    🙂 Qué tiempo has dedicado a tremendo aporte y hay demasiadas información que no conocía que me has aclarado, está maravilloso… Te quería corresponder el tiempo que dedicaste con unas infinitas gracias por instruir a gente como yo, jejeje. Saludos.

    Responder

Deje su opinión

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

13 + Nueve =