La revolución científico-técnica. Cambio de paradigmas

Nadie duda de que nuestro modelo de civilización se encuentra en proceso de cambio. El mundo se está transformando al compás de la ciencia pero, ¿nos estamos dando cuenta de ello?

La revolución científico-técnica. Cambio de paradigmas

En el mundo moderno, por vez primera, la ciencia deja de ser un factor más de la historia para convertirse en una fuente impulsora. La historia de nuestra época está decisivamente afectada por la ciencia, por sus aplicaciones técnicas. Ciencia y científicos están implicados en la historia económica, militar, política o del pensamiento. El sabio aislado en su laboratorio, dedicado a experimentar según sus curiosidades o fiado en el azar, no se concibe ya. Los fabulosos gastos de la investigación científica exigen verdaderos equipos de sabios, su parcelación en campos concretos del conocimiento, su planificación y programación cuidadosa. El afán científico es movido por las necesidades del mundo moderno. Hasta el siglo XX, primero era la ciencia, y después la búsqueda de sus aplicaciones. En nuestros días sucede al revés: son las necesidades las que impulsan los descubrimientos y enfocan el trabajo de los científicos. Así ocurre que sólo las grandes empresas, movidas por sus exigencias técnicas o de mercado, o los Estados, en función de su actuación política y militar, pueden encauzar la ciencia moderna. Y los científicos, los investigadores, los técnicos, ingenieros, médicos… han dejado de poseer su independencia y su viejo prestigio de profesión liberal, para convertirse en verdaderos trabajadores, con un auténtico sentido proletario. Sabios y científicos han formado una nueva clase sometida a presiones y aún a represiones y confinamiento.

LA EVOLUCIÓN DE LA CIENCIA (en la historia) Y SUS CAMINOS ACTUALES
Hasta el s. XX, primero era la ciencia, y después la búsqueda de sus aplicaciones. En nuestros días son las necesidades las que impulsan los descubrimientos y enfocan el trabajo de los científicos.En la URSS y en Estados Unidos existieron auténticas ciudades de científicos dedicados a la investigación. Tras la II Guerra Mundial, sabios alemanes fueron literalmente “raptados” hacia Rusia o Norteamérica, para obtener su trabajo y sus secretos. Hubo un moderno espionaje científico o industrial (que, a otro nivel y con otro enfoque, todavía hoy persiste) extendido por todo el mundo. Las grandes empresas gastaron (y gastan) enormes sumas en la búsqueda de innovaciones técnicas, que sólo ellas podían impulsar y que les proporcionarían el dominio sobre el campo económico. Los gastos más importantes en investigación fueron llevados en el pasado, entre otras grandes compañías, por la DuPont de Nemours, la General Motors, la Krupp, la Schneider, la Imperial Chemical, la IBM, o las familias Morgan, Rockefeller, Getty… Hasta el punto de que, pese al grandioso esfuerzo de los Estados, el 80 por 100 de la investigación industrial llegó a estar en manos de empresas privadas, a causa de los enormes porcentajes estatales invertidos en investigación militar.

Fueron los países comunistas los que dieron al resto el modelo de la moderna investigación que vino a sustituir a la tradicional inventiva mecánica individual, válida durante todo el siglo XIX. En la URSS hubo un impulso planificado, deliberado y consciente del Estado que utilizó, dándolas un sentido práctico, las antiguas academias honoríficas, tanto o más que las universidades. Destacó en la Unión Soviética la importancia dada a la investigación agrícola, así como, en China, a la investigación geológica, en busca de nuevas fuentes de energía y materias primas.

En el desarrollo científico de 1938 a 1945 (la búsqueda del secreto de la desintegración atómica para producir la bomba) se invirtió más dinero que en toda la historia anterior. Si hasta 1914 la ciencia fue algo privado e individual, y entre 1914 y 1945 fue una ciencia industrial, a partir de esta fecha se dirige claramente hacia una ciencia estatal. Porque si los descubrimientos que impulsó la Primera Guerra (como la aviación o la televisión) no vieron aplicación inmediata, los que produjo la Segunda y la posterior Guerra Fría, han continuado y progresado, como la búsqueda de una utilización pacífica de la energía atómica. Y en este impulso se camina cada vez más a una identificación en el trabajo científico de todos los sabios de la Tierra colaborando a través de congresos, revistas, etc.

Los sabios, como nuevos “aprendices de brujo”, están comenzando a cumplir la vieja aspiración de la humanidad y, más concretamente, de la civilización occidental: el dominio de la naturaleza. Han surgido ciencias nuevas y se han subdividido ciencias antiguas en parcelas con auténtica entidad científica propia. Sin embargo, en nuestros días, vuelve el viejo concepto de la unidad de la ciencia. Como en la antigua Grecia, científicos y filósofos llegan al mismo campo de meditación. En una cultura como la occidental, que es acumulativa, surgen súbitamente genios que dan un giro total a la ciencia. Así la ciencia del siglo XX y su problemática filosófica nacieron de Einstein, que elabora su “teoría de la relatividad” en 1905. Desde Einstein la palabra absoluto pierde su sentido. El tiempo físico no coincide con el que percibimos. Y hay dos mundos: el de las cosas que vemos y el de su interior, que es un mundo de energía con una estructura atómica. El salto de un mundo a otro está constante y normalmente realizándose ante nosotros. El hombre habla de la energía atómica, pero él es energía atómica. Se abre el camino de nuevo hacia una concepción unitaria de la naturaleza toda.

LOS GRANDES DESCUBRIMIENTOS CIENTÍFICOS Y TÉCNICOS CONTRIBUYEN AL CONOCIMIENTO DEL HOMBRE
La Segunda Revolución Industrial es una continuidad de la del siglo XIX. No será sino desde mediados del XX con la utilización de la energía atómica, la consolidación de la teoría de la relatividad (convertida ya en una teoría “clásica” y perdido su carácter revolucionario), la utilización de nuevas fuentes de energía, o la proliferación de la cibernética, cuando comenzamos a atisbar una nueva gran revolución en el presente siglo XXI.

La ciencia ha dejado de ser un conocimiento abstracto, independiente de su objeto. Y comienza un avance en las aplicaciones técnicas increíble. Los descubrimientos científicos, como se ha dicho arriba, están motivados por necesidades técnicas. La ciencia se convierte en tecnología nada más salir de los encerados y las probetas del laboratorio. Incluso se llega a descubrimientos de técnicas que se aplican a nivel industrial sin conocer del todo su base científica. La medicina avanza en función de planes para combatir enfermedades concretas de nuestra época, e incluso se ha llegado a la hibernación de cadáveres en espera de devolverles la vida cuando haya sido vencida su enfermedad.

Volviendo la vista de nuevo atrás, tras Einstein, Luis de Broglie (1924) descubre la mecánica ondulatoria. Y antes Planck había elaborado la teoría de la quanta demostrando que la energía está formada por corpúsculos, descubrimiento que hace girar todas las teorías científicas de forma radical. Rutherford y Bohr descubren la configuración del átomo. Joliot-Curie, la radiactividad (1932-1940). Fermi, la química nuclear (1936). Fleming, los antibióticos (1928-1938), que Waksman ampliaría. Los conceptos de ciencia y técnica, dada la inmediata aplicación de la primera, llegan a entremezclarse. Aparecen la industria frigorífica, el rayo láser, las industrias de síntesis (plásticos, fibras, celulosas, caucho artificial), el fabuloso avance de las industrias químicas (colorantes, abonos, farmacia), las nuevas técnicas agrícolas, el empleo extensivo de la electricidad, la electrónica, la increíble difusión y tecnificación de los transportes. En 1969 el hombre pone el pie en la Luna… Aparecen ciencias del comportamiento humano, a nivel colectivo individual: la sociología, la psicología, que vierten hacia técnicas concretas (la psicotecnia o la psicología de empresas) y se aplican al dominio del hombre. Surgen métodos específicos para la enseñanza con abundancia de medios electrónicos. A través de las nuevas ciencias se llega al adoctrinamiento político, el dominio de las masas, utilizando técnicas de propaganda (hasta el prohibido cine subliminal) o de racionalización del trabajo en busca de mayores rendimientos. El sociólogo Sorokin, en este último campo, empezó en la Western Electric de Chicago, en 1927, procedimientos que comienzan bastante más tarde a difundirse, como los horarios flexibles, los test psicológicos que completan los de reflejos y aptitudes, los psicólogos de empresa, la música ambiental… por razones no morales, sino de productividad. Surgen así, junto a los ingenieros técnicos, los human engineers. Hasta en la política aparece un tipo especial, el tecnócrata, y en el mundo económico los managers y los ejecutivos, típicos de la vida moderna, apoyados todos en ese gran instrumento técnico que es la estadística.

Norbert Wiener (1894-1964) fue un matemático estadounidense, conocido como el fundador de la cibernética.El conocimiento del alma humana avanzó de forma extraordinaria a partir de Freud, que en 1900 publica La interpretación de los sueños, comenzando así la técnica del psicoanálisis que perfeccionarían Jung o Adler. En sociología, Sorel sería la base en la que se apoyarían los totalitarismos para el dominio de las masas. El ruso Pavlov analiza el estudio del comportamiento humano, y sus condicionamientos y sus respuestas automáticas (los reflejos) a través de estudios con perros y ratas. Una ciencia, la biología, alcanza alturas insospechadas, unida a la psicología y la sociología. Se descubren multitud de procesos químicos, a nivel tanto físico como psicológico, del cuerpo humano. Se estudia la estructura y el origen de la vida (experiencias en probeta). Aparecen la endocrinología, la neurología… Apoyándose en los estudios de genética, el biólogo ruso Lysenko, con sus investigaciones de la evolución y las mutaciones del trigo, no sólo cambia los sistemas de cultivo, sino también teorías biológicas sobre el hombre y la genética general. Surge la célula fotoeléctrica, la teledirección, las máquinas-herramientas, que pueden realizar todo un proceso de fabricación. La automación… En 1948 Wiener descubre la analogía del cerebro humano con los cerebros electrónicos. Y aparece la cibernética. Máquinas que pueden calcular, pensar, decidir. El hombre no sólo hace máquinas que dominan la naturaleza. Hace máquinas que pueden, quizá, dominarle a él mismo. Es un nuevo mundo maravilloso… y, quizá, terrible.

DE CAMINO HACIA EL MAÑANA. LOS NUEVOS PARADIGMAS EN LA BÚSQUEDA DE LA PROFUNDIDAD HUMANA
Nadie duda de que nuestro modelo de civilización se encuentra ya en proceso de cambio. Evoluciona porque la vida es dinámica y la inteligencia humana creativa.Madrugar para dirigirse a trabajar, los domingos ir al campo, jubilarse alrededor de los sesenta y cinco, morir antes de los cien… son algunos de los hábitos que conforman lo que puede denominarse el paradigma cotidiano, conjunto de valores, técnicas y costumbres que determinan las pautas y creencias de un grupo o sociedad.

Hoy se habla mucho de cambio de civilización o de paradigma. Este cambio quiere decir, por ejemplo, que en el futuro no será necesario levantarse temprano para ir a trabajar porque lo harán las máquinas (o como ya empieza a ser relativamente habitual, lo podremos hacer desde casa); probablemente, tampoco nos desplazaremos al campo los domingos porque las ciudades del futuro serán inmensos jardines habitados. Puede incluso que mañana no exista la jubilación y que la vida humana se prolongue hasta los ciento veinte años o más sin demasiada dificultad. Estas, como muchas otras que pudieran ser apuntadas, son maneras de indicar las posibles evoluciones hacia las que podría desembocar el paradigma actual. Y si estas condiciones se realizaran, se habría producido un cambio de paradigmas. Puede que no acontezcan todas, pero nadie duda de que nuestro modelo de civilización se encuentra ya en proceso de cambio. Evoluciona porque la vida es dinámica y la inteligencia humana creativa. Sin embargo, a veces estos cambios nos desconciertan. Antes, las revoluciones científicas pasaban desapercibidas; hoy, constituyen los cimientos de nuestra civilización. Antes, estas revoluciones tardaban más de medio siglo en ser conocidas y asimiladas; ahora son tan veloces que se superponen unas a otras; los artífices de este cambio sin precedentes son, sin duda, los científicos, los de hoy, los de siempre, cuya memoria perdura a lo largo de la historia de la humanidad. Ellos son los que nos hacen sentir cierta inseguridad al descubrirnos que no sabemos vivir en las condiciones que nos exige el movimiento. Nos conformamos con una existencia inamovible, adheridos con los pies firmes y agarrados a las normas y costumbres fijas, que son nuestros marcos estables de referencia. Pero, si antes creíamos que el mundo era ordenado y más o menos quieto, hoy lo descubrimos caótico e inestable. La evolución, el cambio, se producen precisamente gracias al desorden. Los paradigmas no escapan a estas turbulencias. El mundo está cambiando al compás de la ciencia pero, ¿nos estamos dando cuenta de ello?

Paradigma es el término que define un modelo concreto de realidad social o cultural. La cultura occidental, por ejemplo, es un paradigma que recoge los modos de “pensar-actuar” de una parte de la humanidad, para la cual la vida y la muerte, la salud y la enfermedad, la producción y el consumo tienen, aunque diferente significación en sus elementos, una cohesión de sentido que los une o enlaza en un marco global.

Thomas S. Kuhn fue un físico, historiador y filósofo de la ciencia estadounidense, conocido por su contribución al cambio de orientación de la filosofía y la sociología científica.Aunque Platón utilizó el término paradigma (“patrón” en griego) con diversas acepciones, sólo fue a partir de los años setenta del pasado siglo cuando se adoptó el significado que se le asigna actualmente. Thomas S. Kuhn, en su obra La estructura de las revoluciones científicas (1962), explica que la ciencia se desarrolla dentro de un paradigma, en cuyo seno se forman los conocimientos que determinan el progreso. Este paradigma es, por ello, el que sustenta los modos de ser y pensar de la sociedad donde se desenvuelve esa misma ciencia.

Dentro de esta noción moderna de paradigma, lo que no se corresponde con el modelo científico imperante, o con sus derivados filosóficos o culturales, es rechazado como un agente extraño o como algo “metafísico”, situándose en consecuencia “más allá de la ciencia”, a distancia de la forma común de pensar de la sociedad que participa del paradigma establecido. Del llamado paradigma científico surgen los paradigmas de la cultura, de la filosofía, de la economía o la tecnología.

Los paradigmas no son eternos ni inmutables. Al igual que las civilizaciones, los paradigmas evolucionan porque continuamente han de enfrentar anomalías. Llega así un momento en que las anomalías aumentan dentro de un paradigma. Cuando estas alcanzan un umbral crítico, el modelo comienza a ser cuestionado y se inicia una revolución que termina cambiando el paradigma. Mientras dura el tránsito de paradigmas, el modelo llega a adquirir un aspecto extraño. En ese momento surge un estado de incertidumbre que provoca la confusión entre lo nuevo y desconcertante, por un lado, y lo viejo y conocido, por el otro.

A la vista de lo expuesto, está claro que nuestra época atraviesa un cambio de paradigmas. Algunas de las “señales” que denuncian este cambio se aprecian en el declive de las religiones convencionales y la emergencia de movimientos espiritualistas nuevos, en el aumento de los divorcios, en el auge de las medicinas alternativas, en la mundialización de la economía y de la política, en la creciente reivindicación ecologista…

El modelo científico sobre el que se asienta nuestra civilización ha venido cambiando desde la aparición de la teoría de la relatividad, de la física cuántica y de las leyes de la termodinámica. De todos estos campos del conocimiento científico surge una nueva visión del mundo que transforma al hombre. Si antes el ser humano se veía asimismo como centro del universo, hoy se descubre como la conciencia de la biosfera (hipótesis Gaia de Lovelock), como observador del mundo (Einstein) e incluso como creador de la realidad (Schrödinger). La termodinámica le ha devuelto al hombre occidental la libertad y el protagonismo evolutivo (Prigogine) que le había secuestrado el mecanicismo de Newton. La inestabilidad y la complejidad descubiertas como sustrato de todo lo que existe son fuente de creatividad y de evolución libre e indeterminada.

Como consecuencia de estos cambios en el modelo científico, en todos los campos emergen hoy nuevos paradigmas. La salud se transforma, al igual que la religión y la mística, la filosofía, la educación, el arte y la cultura, la tecnología, la economía o la empresa. Nos encontramos inmersos en el momento de transición-confusión que describe Kuhn. Es por esa razón que la profunda Revolución Científica que atravesamos derrumba el paradigma antiguo y configura un nuevo modelo, todavía impreciso, que será el prototipo de la sociedad humana del mañana.

Conocer estos cambios resulta fundamental para adaptarse a la transición y prepararse para vivir dentro del nuevo estado de cosas que se conforma. Si estos cambios no son comprendidos por la sociedad, el tránsito a la civilización del futuro será traumático. Sin una cultura nueva, asumida por toda la humanidad, no surgirá el modelo global de civilización que reclama la muerte del paradigma actual y anuncia el nacimiento de lo que en antropología comienza a denominarse “nuevo prototipo humano”.

Hemos dicho que el paradigma científico es el que crea el modelo de civilización. Kuhn, sin embargo, al explicar la Revolución Científica, sugiere algo sorprendente. En realidad, dice, son los modelos que tenemos del mundo los que determinan lo que vemos, y no al revés. El paradigma, por tanto, se presenta no como reflejo de una realidad social o cultura concreta, sino más bien como su origen. Un modelo de civilización o un paradigma no es el reflejo de los descubrimientos científicos, sino más bien lo que determina la evolución de la ciencia. El hombre y su mentalidad es lo que impulsa la evolución y no al revés. La realidad, entonces, depende del sujeto, ¿cómo es esto posible?

Einstein ya decía que el científico parte de una convicción o modelo al emprender una investigación, y señalaba que era esa visión preconcebida de la realidad la que le determinaba lo que luego vendría a descubrir en el laboratorio. Kuhn cita el caso del individuo que, provisto de unas gafas especiales concebidas para invertir el campo visual, al principio lo ve todo al revés, terminando al final por percibirlo todo al derecho, tal y como el cerebro concibe la realidad de ordinario, debido a que nuestro mecanismo perceptivo efectúa una corrección y ajusta la visión al modelo o paradigma convencional.

¿Quiere ello decir que sólo vemos lo que nos hemos acostumbrado a ver? Darwin constató algo semejante cuando llegó a la Patagonia a bordo del Beagle. Los nativos que le aguardaban vigilantes en la orilla sólo percibían la expedición cuando montaba en los botes de remo, porque no podían imaginar la existencia de veleros capaces de cruzar los mares. El Beagle, para ellos, no existía, ni aparecía en su campo visual. El cerebro de los nativos les ocultaba la información que no podían comprender.

La ciencia, a la vista de estas experiencias, explora la influencia del espíritu humano (llamado observador) en la formación de la realidad. Destaca que la existencia de un mundo objetivo, independiente por completo del hombre, no es compatible con la moderna teoría cuántica. Según esta teoría, el universo material es un continuo espacio-tiempo, es decir, una realidad global única e inseparable, en la cual el ser humano y su conciencia juegan un papel creativo.

Larry Dossey (médico y profesor en su día de la Universidad de Texas, EUA), en su obra Tiempo, espacio y medicina ya explicó cómo esta evolución de la ciencia afecta de lleno al campo de la medicina. De la misma forma -explica Dossey- que el descubrimiento cambió el modelo del mundo, la ciencia de hoy también está modificando los datos que soportan la estructura de la medicina actual. “La salud es algo mucho más complejo de lo que puede explicar el comportamiento de las moléculas”, en palabras de Dossey.

Descartes había dividido la naturaleza en dos reinos separados: el de la materia, por un lado, y el de todo lo demás que no fuese materia, por el otro. El reino de la materia se rige por leyes mecánicas y, como abarca a los seres vivos, Descartes definía al hombre como una máquina dotada de alma espiritual. El alma no pertenecía al reino de la materia, tan solo habitaba en el cuerpo humano. De ahí que, según este paradigma, la salud fuera entendida como el correcto funcionamiento de las cadenas moleculares, y la enfermedad, un eventual desorden en el mecanismo humano. La medicina, hasta hoy, ha aceptado como válida esta concepción del hombre en su tratamiento de la enfermedad, sintetizando en esta línea moléculas capaces de corregir las disfunciones de la maquinaria humana. Pero para la medicina de vanguardia, el nuevo paradigma científico obliga a otros enfoques en el conocimiento y en la comprensión de la salud. Así, cuerpo y mente no son realidades separadas, como creía Descartes. Forman parte de un continuo, de una misma realidad global, que obliga a introducir las actitudes y los pensamientos humanos en el estudio de las enfermedades. Este “factor subjetivo” explica el clásico enigma de que diferentes enfermos aquejados por las mismas dolencias, reaccionen de manera diferente ante un idéntico tratamiento. El nuevo paradigma médico, pues, considera al mismo tiempo que la conciencia no puede ser exclusiva del cerebro, sino que está presente en toda la realidad corporal, aunque no sea percibido así por el sujeto. Comprenderlo es el primer paso para producir un cambio en la relación de las personas con sus cuerpos. El cuerpo debe dejar de ser instrumento de los caprichos humanos para transformarse en una realidad con personalidad y alma propia, así aceptado y amado por el sujeto. Desde esta perspectiva nueva, la enfermedad y la dolencia son contempladas como el lenguaje del cuerpo para expresar la necesidad de un cambio en su relación con el sujeto. El impacto más importante del cambio de paradigma en la medicina y la salud se refiere a la influencia consciente que puede ejercer el sujeto sobre los órganos de su cuerpo, según las observaciones que se desprenden de la física cuántica. El aprovechamiento que puede hacer el hombre de este potencial recién descubierto, a favor de las partes dañadas de su organismo o, sencillamente, para aumentar su vitalidad, es conseguido por técnicas nuevas y el uso de máquinas que facilitan información sobre los procesos corporales e incorporan así la conciencia al funcionamiento del organismo. Si, como dijo el premio nobel Ilya Prigogine, la naturaleza es parte de nosotros y formamos al mismo tiempo parte de ella, la salud humana y la de su planeta están al alcance de la conciencia. Ambas dependen del despertar del hombre a sus potencialidades internas. Aunque la conciencia es algo científicamente inexplicado todavía, su inmenso poder es la base del futuro equilibrio entre el cuerpo y la mente, de las relaciones entre los hombres y de la armonía entre la humanidad y su planeta.

Dijo Marilyn Ferguson en La conspiración de Acuario que “el cambio de paradigma personal es como cruzar el océano en busca del Nuevo Mundo”. La trayectoria está trazada: la evolución de la ciencia descubre el inmenso potencial del ser humano. Si un miembro tan solo de nuestra especie, como lo es por ejemplo el presidente de los Estados Unidos, puede destruir al resto de sus semejantes y al planeta Tierra, ¿será el hombre capaz de cambiar el mundo?

Cuando conocemos que nuestros pensamientos y actitudes influyen en nuestro estado de salud, descubrimos la necesidad de profundizar en el conocimiento de nuestras realidades más profundas. Hemos llegado al espacio exterior y descubierto la infinitud del universo. Ahora sospechamos que el mundo interior humano es tan inmenso como la profundidad del cosmos. Despertamos a lo desconocido que late dentro de cada uno de nosotros.

Un paradigma nuevo es siempre consecuencia de una crisis espiritual que afecta a las relaciones entre los hombres y a la relación hombre-Dios. La crisis espiritual que precede al cambio de paradigmas es una de las características de este siglo. Se aprecia en el auge del materialismo, en el declive de las religiones organizadas, en los cambios de valores y en la emergencia de nuevos tipos de espiritualidad, que llevan al hombre al reencuentro con la transcendencia.

La búsqueda de la profundidad humana se inicia con el psicoanálisis, prosigue con la síntesis entre la filosofía occidental y las doctrinas orientalistas, continúa con la exploración de los estados alterados de conciencia y culmina con la expansión de las experiencias místicas, antaño exclusivas de minorías en Oriente y Occidente y hoy compartidas, como ocurre en el caso de los Estados Unidos, por la mitad de la población, si bien sólo durante fugaces momentos.

Por mística entendemos “la comunión directa con la última realidad”. La palabra deriva del griego mystikós, que significa “el que guarda silencio”. La última realidad es también pretensión de la física, como asimismo lo es también de la psicología y de las religiones. Es la más profunda aspiración del hombre. La física imagina esa realidad última que está detrás de los objetos. La psicología sabe que el ser humano es capaz de alcanzarla y propone algunos conceptos para describirla, como el de pensamiento sistémico. Las religiones descubren que la fe ya no es suficiente para calmar la necesidad humana de acceder a la realidad última, pero sus rígidas estructuras conceptuales (dogmas) impiden en ocasiones asimilar los avances de la ciencia y, sobre todo, sus aproximaciones a la esencia del universo.

Para el hombre que aspira al Nuevo Mundo, el camino pasa por la mística del silencio. Si el cuerpo nos habla a través del dolor y de la enfermedad, como también mediante la alegría y el placer, ¿no será un lenguaje simbólico y silencioso el que también emplea la realidad última, origen remoto de nuestra conciencia, para comunicarse con nosotros?

La salud, según el nuevo paradigma, no es sólo ausencia de enfermedad, sino un estado de bienestar permanente, de equilibrio entre el organismo, su medio y el sujeto. Esta concepción es aplicable al terreno más extenso de las relaciones humanas, a la paz mundial incluso. Paz del hombre, paz del mundo. También la salud contempla un estado idóneo del sujeto: de paz interior proyectado hacia el exterior a través de la actividad comunitaria, de la innovación, del trabajo en grupo, de la honestidad, de la amplitud y de la elevación de la mirada.

El cambio interior lleva implícita una reorganización del mundo. Dijo Marilyn Ferguson que “la guerra es imposible en una sociedad compuesta por personas autónomas que han descubierto la interconexión de toda la humanidad, que no tienen miedo de otras ideas ni de otras culturas, que saben que toda revolución comienza en el interior y que no se puede imponer a nadie el propio modelo de conocimiento”.

La mente y el corazón de los pueblos y de las naciones no sólo pueden cambiar por efecto de esta revolución interior, sino que de hecho evolucionan ya hacia una conciencia planetaria que diluye fronteras nacionales, ideologías antagónicas, religiones consagradas y dogmas irrefutables. La relatividad es hoy un modo de pensar las cosas cotidianas.

El espíritu de la transición entre paradigmas que vivimos está impregnando la cotidianidad de nuevos valores: aceptación de la incertidumbre (hoy principio físico) frente a la seguridad; multiplicación de experiencias alternativas, desde los niveles gubernamentales hasta los vecinales (plasmadas en la pujanza de la sociedad civil); desarrollo de la capacidad personal en la exploración interior, que se traduce incluso en una nueva concepción de las actividades económicas.

El hombre no puede ser creativo si se siente incómodo en la empresa, si no comparte con los otros miembros del colectivo los riesgos y beneficios de la aventura empresarial.La economía tampoco escapa a esta reorganización del mundo. Las empresas más poderosas cristalizan si no innovan. El desarrollo tecnológico es la locomotora de la creatividad. Pero el hombre no puede ser creativo si se siente incómodo en el interior de la empresa, si no participa en la toma de decisiones y comparte con los otros miembros del colectivo los riesgos y beneficios de la aventura empresarial.

La revolución del espíritu que caracteriza la llegada del nuevo paradigma de la civilización futura alcanza a todos los rincones. Si las empresas no registran el impacto, pierden a sus mejores figuras, las cuales acaban emigrando hacia la búsqueda de otras oportunidades, llegando a crear muchas veces sus propias empresas con actividades originales y sorprendentes. Cuando los proyectos empresariales son sensibles al cambio, remodelan sus relaciones internas, desarrollan una cultura corporativa dinámica, comparten la aventura creando equipo. Todavía no abundan estos ejemplos, pero la crisis que padecemos supone ya el anuncio de que el paradigma económico ha comenzado también a cambiar.

El “Todo” se descubre no sólo como más rico que sus partes, sino como algo mayor que la suma de ellas. Con esta afirmación anotamos una de las más importantes constataciones del nuevo paradigma, que se desprende de la conciencia de unidad derivada de la relatividad, de la física cuántica y de las leyes de la termodinámica. Pero aunque en los últimos tiempos el número de niños escolarizados en el mundo ha aumentado, y por consiguiente el analfabetismo ha descendido, todavía existen millones de analfabetos, sobre todo en países en vías de desarrollo. ¿Es este el perfil de un “Todo” armónico?

¿Cómo imaginar entonces esa cultura universalizada que es tan necesaria para el alumbramiento del nuevo paradigma global? Teilhard de Chardin fue un geólogo jesuita que profundizó en el estudio de la naturaleza y del hombre. No creía que la superpoblación, tantas veces esgrimida como origen del hambre o del analfabetismo, fuese un problema. Antes, al contrario, pensaba que el aumento del número de habitantes incrementaría la conciencia de la especie, que nos haría avanzar hacia la supraconciencia, una definición anticipada (para aquella primera mitad del siglo XX en que Teilhard la formuló) de lo que hoy se perfila como el paradigma del siglo XXI. Bajo esta expresión se contempla, sobre todo, un paradigma de conciencia suprema, donde acabaría confluyendo la armonía entre todos los miembros de la especie y de la humanidad con su propio medio natural.

El desolador panorama de inconsciencia que caracterizó la historia del siglo XX, fue en gran medida resultado del fracaso de la educación. En el informe al Club de Roma (una organización no gubernamental fundada en el año 1968 por un pequeño grupo de personas entre las que había científicos y políticos con unos miembros preocupados por mejorar el futuro del mundo a largo plazo de manera interdisciplinar y holística) titulado No limits to learning (1979), se define la educación no sólo como la transferencia de valores de una generación a otra, sino igualmente como el instrumento que ha de preparar a jóvenes y adultos de cara a lo que se les echa encima en el futuro. Y es que sin profundizar demasiado: dos guerras mundiales, cientos de conflictos regionales, el abismo Norte-Sur… y así hasta la fecha de hoy, evidencias que nos confirman que las sucesivas generaciones no están siendo debidamente preparadas para los desafíos contemporáneos.

Si contemplamos sólo los resultados de la educación, constatamos que el sistema y las estructuras educativas del antiguo paradigma han fracasado. El problema aumenta si hablamos de las personas incapaces de funcionar en la sociedad tecnológica, que reclama reciclaje profesional y laboral permanente. ¿Cuántos años de vigencia le resta de vida a la profesión que hemos aprendido y de la cual vivimos? ¿Cuántos estudios y profesiones de los que hoy siguen nuestros hijos dejarán relativamente pronto de tener futuro?

De la educación depende en gran medida el advenimiento triunfal del nuevo paradigma.Como otros aspectos del paradigma que muere, la educación también está en crisis. No ha permanecido insensible a los cambios de mentalidad derivados de la Revolución Científica y Tecnológica, si bien de la educación depende en gran medida el advenimiento triunfal del nuevo paradigma.

La revalorización del individuo, la importancia reconocida a la creatividad y la libertad, la necesidad de integrar los dos hemisferios cerebrales (el de la razón y el de la intuición) en la educación, son algunos de los nuevos elementos característicos del nuevo paradigma educativo. Ya hay experiencias en esa dirección, como la educación transpersonal, que aglutina además una visión interdisciplinar y de síntesis. El proceso de cambio es propiciado por la interacción cultural que aportan las telecomunicaciones: aumenta la conciencia de unidad, de formar parte de una aldea global (McLuhan) o de la nave espacial Tierra (Buckminster Fuller).

Este cambio en la educación es el camino que conduce a considerar el “Todo” como un cosmos realmente más rico que sus partes y algo mayor que la suma de todas ellas. De momento nos encontramos ante un cambio embrionario, incipiente, que presupone una revolución global que incidirá ampliamente en cada uno de los ámbitos de la existencia, llegando incluso a afectar en las relaciones hombre-mujer, padre-madre, padres-hijos, basadas en la igualdad, en la responsabilidad compartida, en el amor y la solidaridad.

Una nueva jerarquía de valores brota y cambia los modos de vida. Nos afecta a todos. ¿Acaso no nos sentimos a veces extraños con nosotros mismos, cuando nos comparamos con las personas que fuimos años atrás? Es el registro inconfundible de que el tránsito de paradigmas cambia también al ser humano. O viceversa, porque, como señalan Einstein y Kuhn, todavía no sabemos realmente quién cambia a quién.

DE LO ANTIGUO A LO NUEVO (en cada una de las disciplinas comentadas a lo largo del artículo) GRACIAS A LA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA
El mundo está cambiando… ¿Hacia dónde vamos? Así será la sociedad del futuro donde algunas transformaciones en el paradigma antiguo ya se han producido casi por completo y nos resultarán conocidas, otras están todavía en sus primeros esbozos o en camino de aceptarse y consolidarse, y muchos más cambios que se intuyen aún por comenzar a andar y tener oportunidad de desarrollarse: …

(Paradigma antiguo (izq.) –> (dcha.) Nuevo paradigma)

SALUD
-El cuerpo es un objeto aislado. –> El cuerpo no es un objeto ni está aislado.
-El cuerpo está integrado sólo por átomos y moléculas. –> El cuerpo es uno con la mente.
-La enfermedad es una disfunción molecular. –> La enfermedad es un lenguaje del cuerpo.
-La salud es el perfecto funcionamiento molecular. –> La salud es resultado del equilibrio interior.
-La enfermedad es negativa; la salud, positiva. –> La enfermedad y la salud son positivas.
-La salud depende del médico y de las medicinas. –> La salud depende de cada individuo.

EDUCACIÓN
-Aprenderlo todo. –> Conocer.
-Rigidez. –> Flexibilidad.
-Externa, dirigida al aprendizaje. –> Interna, dirigida al interior del sujeto.
-Racional. –> Racional/Intuitiva.
-Normativa. –> Libre.
-Supertecnológica. –> Tecnología humanizada.
-Jerárquica: el profesor enseña. –> Participativa: todos aprenden.
-Educación para Tener. –> Educación para Ser.
-Ajena a la naturaleza. –> Volcada a la naturaleza.

POLÍTICA
-Pensamiento local, acción local. –> Pensamiento global, acción local.
-Sistema autoritario. –> Sistema consensuado.
-Sistema institucional. –> Redes no gubernamentales.
-Sistema de partidos. –> Sistema disipativo.
-Poder centralizado. –> Poder descentralizado.
-Dominio social. –> Cooperación social.
-El hombre es el centro del universo. –> El hombre es parte de la biosfera.
-Programas externos de desarrollo. –> Desarrollo del individuo.
-Corrupción frecuente. –> Ética.
-Gestión a corto plazo. –> Gestión a largo plazo.
-Poder masculino. –> Poder masculino/femenino.
-Dictadura/Democracia. –> Sistema síntesis de los nuevos valores.
-Estado-Nación. –> Disolución de fronteras.
-Revolución social. –> Conspiración de la conciencia.

ECONOMÍA
-Dominio del capital. –> Dominio del factor humano.
-Consumista. –> Calidad de consumo.
-Economías regionales. –> Economía mundial.
-Modelo de producción normativo y disciplinar. –> Modelo de producción flexible y creativo.
-División de funciones aisladas en departamentos. –> Intercompartimental.
-Beneficio económico. –> Enriquecimiento material y espiritual.
-Fuerza del mercado. –> Interés general.
-Seguridad. –> Incertidumbre.
-Competitivo. –> Cooperativo.
-Responsabilidad personal. –> Responsabilidad colectiva.
-Trabajo rígido. –> Trabajo lúdico.
-Trabajo-obligación. –> Trabajo-desarrollo persona.
-Explotación de la naturaleza. –> Respeto a la naturaleza.
-Especialización de por vida. –> Reciclaje permanente.
-Trabajo masculinizado. –> Trabajo masculino/femenino.
-Desarrollo sobre recursos materiales. –> Desarrollo sobre información y tecnología.
-Relaciones laborales. –> Relaciones de equipo.

SOCIEDAD
-Asociacionismo de clase e ideológico. –> Asociacionismo libre.
-Valores materiales. –> Valores ecológicos.
-Gran dimensión. –> Pequeña dimensión.
-Lazos contractuales. –> Lazos comunitarios.
-Rígida en costumbres. –> Flexible en costumbres.
-Confianza en la ciencia. –> La ciencia tiene límites.
-Racionalidad de los medios. –> Racionalidad de los fines.
-Separación pensamiento-sentimiento. –> Integración pensamiento-sentimiento.
-Objetivos parciales. –> Gran objetivo común: dar el salto de paradigma.

FAMILIA
-Numerosa. –> Control de la natalidad.
-Grande. –> Pequeña.
-Pareja de por vida. –> Flexibilidad en las parejas.
-Mujer en casa. –> Mujer en el trabajo.
-Autoridad paterna. –> Diálogo padres/hijos.
-Educación por disciplina. –> Educación por la cultura, el diálogo y el amor.
-Rigidez de costumbres. –> Tolerancia hacia las costumbres.
-Grupo consanguíneo. –> Grupo afín, abierto, por encima de los lazos de sangre.

CIENCIA
-Separada en especialidades. –> Interdisciplinar y global.
-La naturaleza es comprensible. –> La realidad no es aprehensible, es incontrolable.
-Espacio-temporal. –> El espacio-tiempo es un continuo.
-Mecanicista. –> Indeterminada.
-La evolución es orden y estabilidad. –> La inestabilidad y el caos son creativos.
-Evolución gradual. –> Evolución por saltos.
-Leyes físicas inmutables. –> La complejidad cambia las leyes naturales.
-Ajena a la metafísica. –> Incorpora la metafísica.
-Materialista, reduccionista, determinista. –> No materialista, no reduccionista ni determinista.
-Ajena a la sociedad. –> Integrada en la sociedad (tecnología).

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El "cómo me llamo" marca nuestra vida. El nombre es nuestra tarjeta de presentación, aquello que para bien o para mal nos distingue de la masa. Nos singulariza aunque, a veces, en demasía. Lo que para unos es motivo de orgullo, parte esencial de su ser, incluso un fragmento de su propia alma, para otros es una pesada carga difícil de llevar y dura de soportar.

¿Por qué somos como somos? La personalidad se compone de tres estados básicos: padre, adulto y niño, que hacen actuar al individuo de una u otra manera, según sea el momento en que se encuentra. Cada una de ellas es una diferente manifestación del yo. Y de las tres formas puede reaccionar una persona ante una situación concreta.

Viejas canciones. Siempre están ahí: rondando en las veredas o en los patios de las escuelas, repetidas día tras día, sufriendo un proceso de trasvasamiento de generación en generación, pero conservando toda la esencia y la pureza del mensaje. Cuando uno las escucha, los recuerdos se afanan por rescatar los años pasados y volver a esos días.




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