La familia

Aunque existen diversos tipos de acuerdo con la cultura, costumbres y necesidades de los grupos sociales, la base fundamental de la familia es sólida y permanente.

La familia

La familia es tan antigua como la humanidad, aunque ha experimentado profundas transformaciones, a través de la historia, a medida que el hombre adquiría mayores conocimientos y avanzaba en su relación con los demás hombres, modificando las estructuras sociales, no siempre pacíficamente. Y eran lógicas las transformaciones, porque el hombre se vio precisado a actuar en varios campos, y en todos debía hacerlo con cierta capacidad si quería vivir más que sobrevivir: el trabajo (hoy por regla general especializado), el estudio, la vida pública, el arte, la ciencia… y la familia. Pero, pese a las exigencias de los demás campos, el de la familia no se ha deteriorado.

EL GRUPO FAMILIAR PREHISTÓRICO
En la actualidad hay pueblos que viven como vivían los grupos humanos del Paleolítico, y en todos ellos la familia está perfectamente constituida.No existen evidencias de que los seres humanos prehistóricos viviesen en promiscuidad. Esa vieja teoría se ha ido desechando poco a poco, a medida que los investigadores han ido penetrando en ese largo período de centenares de miles de años que es el Paleolítico.

Además, en la actualidad hay pueblos que viven como vivían los grupos humanos del Paleolítico, y en todos ellos la familia está perfectamente constituida.

Lógicamente, ningún legislador de aquella remotísima época instituyó la familia ni le dio normas de comportamiento. Esto se produjo muchos milenios después, es decir, cuando ya el ser humano, de por sí, por intuición, necesidad, naturaleza o imitación de los animales superiores, lo había establecido.

En el seno familiar paleolítico la madre cuidaba a su hijo mientras deambulaba de región en región en busca de alimentos, y el padre le enseñaba a recoger bayas, fabricar herramientas de piedra o arpones de hueso, preparar el fuego y cazar. En la época del Neolítico las familias, reunidas en grupos, formaron aldeas y se dedicaban a la agricultura.

LEGISLADORES SABIOS DE LEJANOS TIEMPOS
Como es notorio, ha habido y hay diversas estructuras familiares (monogamia, poligamia y poliandria), pero también es sabido que el sistema monogámico no sólo es el más antiguo sino también el que actualmente está más extendido.

Según el mito chino, Fuxi enseñó a sus súbditos a cocinar, a pescar con redes, a cazar con armas de hierro... e institucionalizó el matrimonio.Entre los años 2852 y 2738 a. de J. C., había en la China un sabio emperador llamado Fuxi, al cual no sólo se le atribuye la creación del calendario o la escritura sino que, según se afirma, instituyó el matrimonio entre su pueblo. En las siguientes líneas, escritas por el historiador chino Ban Gu, se describe la importancia de Fuxi: “En el principio no existían ni la moral ni el orden social. Los hombres sólo conocían a sus madres, no a sus padres. Cuando estaban hambrientos, buscaban comida; cuando estaban satisfechos, tiraban los restos. Devoraban los animales con la piel y el pelo, bebían su sangre y se vestían con pieles y juncos. Entonces llegó Fuxi y miró hacia arriba y contempló lo que había en los cielos y miró hacia abajo y contempló lo que ocurría en la tierra. Unió al hombre con la mujer, reguló los cinco cambios y estableció las leyes de la humanidad. Concibió los ocho trigramas para conseguir el dominio sobre el mundo”.

Asimismo se asegura que otro chino no menos sapiente, Yac, instituyó las siguientes cinco virtudes fundamentales o alianzas: entre los esposos, entre padres e hijos, entre el primogénito y los hermanos menores, entre los gobernantes y gobernados, entre los amigos.

LA BIEN LLAMADA “CÉLULA SOCIAL”
La estatua de bronce Family Group (1950), obra de Henry Moore localizada en la entrada de The Barclay School en Stevenage (Hertfordshire, Inglaterra).La familia -la historia lo demuestra con elocuencia- ha opuesto fuerte y triunfal resistencia a los muchos períodos de caos o de crisis de la humanidad. Y esto ha sido posible por su robusta capacidad de aguante, vitalidad, estabilidad y fuerza. Después de las guerras, por ejemplo, en los países devastados el hombre ha precisado restablecer los lazos familiares con una urgencia que tiene los atributos de la necesidad imperiosa.

La familia ha sido llamada “célula social” por la importancia que tiene con respecto a la sociedad y porque entre ella y esta existe la misma relación que entre la célula y el organismo vivo.

El papel fundamental que desempeñan las familias para los individuos es vital, pues es en el seno de las mismas donde se fomentan los valores universales como: respeto, comunicación, solidaridad, libertad, igualdad y tolerancia. Ellas tienen la fortaleza para afrontar las dificultades que enfrentan cada uno de sus miembros y es precisamente con la práctica de estos valores que desarrollan hábitos para coexistir. A través de la unidad comparten las vivencias diarias favorables o adversas. En esto estriba la importancia de adquirir las herramientas necesarias para que en la dinámica familiar cada integrante asuma su función con responsabilidad y contribuya con el bienestar personal y general.

El valor esencial de la familia se expresa con la noción de hogar. La expresión “hogar” es una metáfora muy fácil de interpretar. Implica, en primer término, una idea de calor y de seguridad. Se refiere también al papel económico de la familia: la familia es una organización de consumo. El hogar es también un centro y por ello se ve que la familia expresa una idea de reunión, una integración jerárquica. Además, como el fuego necesita ser mantenido, la familia considerada como hogar supone una colaboración incesante y la lealtad de todos los miembros que la componen; como los factores que contribuyen a la construcción de una sociedad responsable, justa e igualitaria, son reforzados de acuerdo a la estabilidad y capacitación con que los integrantes de la familia cuentan para generar ingresos y realizar una adecuada crianza de los hijos. Por eso hemos dicho que la familia ha existido siempre, aunque debe admitirse que lo ha sido bajo formas diferentes. Y no debe extrañarnos: aún hoy en día hay evidentes contrastes entre la familia de Occidente y la de Oriente.

LO QUE REVELA LA HISTORIA
Representación de una familia egipcia, unos dos mil años antes de Cristo.En Egipto y Mesopotamia, milenios antes de Jesucristo, la familia ya había obtenido un grado de organización, pues estaba formada por el matrimonio, los hijos y otros miembros consanguíneos con sus cónyuges e hijos.

En el Código de Hammurabi (rey de Babilonia casi dos milenios antes de nuestra era) se estableció cierta igualdad entre el marido y la mujer para defender la familia, pues la mujer retenía el dominio de su dote y, además, podía obtener el divorcio y un subsidio.

La familia hebrea de los tiempos bíblicos era de tipo patriarcal: se componía de un patriarca, sus esposas, concubinas, familiares consanguíneos, hijos e hijas con sus respectivos cónyuges, los hijos de estos, los sirvientes y los esclavos. La familia ateniense se componía de padre, madre, hijas solteras, hijos con sus esposas e hijos, sirvientes y esclavos. Pero el padre tenía poder absoluto.

Para Cicerón, la familia era el principio de la ciudad y el semillero de la República, es decir, del Estado. En efecto, en Roma, la familia era una institución fuerte, protegida por la ley y apoyada por la opinión pública. La desintegración empezó después de Augusto.

En la Edad Media, la familia fue uno de los grupos más fuertemente constituidos por influencia directa del cristianismo.

SIGLO XIX: RUDO GOLPE A LA FAMILIA
Un eminente prelado dijo: “La familia es para el Estado y la Iglesia lo que la raíz al árbol, la fuente al río y la base al edificio; el Estado recibe a los ciudadanos de manos de la familia y la Iglesia recibe de ella a sus hijos”.

Pero el siglo XIX asestó un rudo golpe a la familia, pues al producirse la Revolución Industrial muchas de las tareas que se hacían en el hogar se eliminaron, con lo que se produjo un debilitamiento de la cooperación familiar. Familias enteras tuvieron que ir a trabajar en fábricas, talleres y minas para poder sobrevivir, lo que produjo una modificación en las relaciones familiares por el cambio de horarios en las comidas, menor permanencia en el hogar, etcétera. Sin embargo, esta fuerte transformación social no logró desintegrar a la familia.

El hogar y las tareas que se realizan en conjunto dentro de él o en la vecindad por los miembros de una familia crean solidaridad familiar. Un ejemplo lo tenemos en la familia rural, que, al proveer a sus necesidades en su propio hogar, fortifica su cohesión interna.

MATRIMONIO Y FAMILIA
Algunos sociólogos no conceptúan como una familia al matrimonio sin hijos.El matrimonio es la unión de dos individuos (hombre y mujer), mientras que familia es un grupo social. Es por ello que algunos sociólogos no conceptúan como una familia al matrimonio sin hijos.

En algunas comunidades islámicas es aún costumbre que la pareja de recién casados pase a integrar la familia del marido, al menos por un tiempo, bajo el dominio del jefe de la familia. E incluso es todavía común la familia colectiva, es decir, la convivencia de varios matrimonios en un mismo hogar, inclusive con sus hijos.

En la población pobre de la India todavía pueden verse hogares en los que hay cuatro generaciones viviendo bajo un mismo techo. Forman un grupo familiar -una verdadera sociedad- en el que todos contribuyen a un fondo común, que es administrado por el jefe de la familia, generalmente el padre más anciano.

En Samoa (archipiélago de Oceanía) es generalmente la madre la cabeza de familia, la que administra la casa y gobierna a los hijos, yernos, nueras y nietos.

CONCLUSIÓN
Algunos científicos sociales han abogado por la abolición de la familia pero, al ser esta una institución muy arraigada y venerada, pocos intelectuales se han aventurado a hablar en contra de ella.

Un oponente inicial a la familia fue Sócrates, cuya posición fue esbozada por Platón en su obra la República, donde aquel le dice a sus interlocutores que una ciudad justa es aquella en la que los ciudadanos no tienen lazos familiares.

El “familiarismo” ha sido atípicamente definido como una “estructura social donde los valores de una familia se llevan a cabo en más alta estima que los valores de los miembros individuales de la propia familia”. El favoritismo otorgado a los familiares, independientemente del mérito, se llama nepotismo. Así, la racionalista y filósofo individualista Ayn Rand (1905-1982) comparó la parcialidad hacia la consanguinidad con el racismo, como una manifestación a pequeña escala de esto último: “La adoración de la familia es meramente racismo, como una crudamente primitiva primera base para la adoración de la tribu. Coloca al accidente del nacimiento encima de los valores de un hombre y el deber a la tribu sobre el derecho de un hombre a su propia vida”. Por su parte, el periodista estadounidense Marty Nemko considera que la familia está sobrevalorada: “Los políticos, clérigos, y sólo la gente sencilla ensalzan la familia como la institución más importante. Creo que la familia está sobrevalorada. Muchas personas sufren excesivamente desde la familia… Millones de personas ni siquiera hablan con un miembro de la familia. Millones más gastan años y fortunas en terapeutas, tratando de deshacer los males que la familia perpetró en ellos. Todo esto no debería sorprender. Después de todo, a diferencia de con los amigos, somos puestos en nuestra familia de origen de forma aleatoria, sin voz en el asunto”.

A su vez, la mera consanguinidad no garantiza el establecimiento automático de los lazos solidarios con los que se suele caracterizar a las familias. Si los lazos familiares fueran equivalentes a los lazos consanguíneos, un niño adoptado nunca podría establecer una relación cordial con sus padres adoptivos, puesto que sus “instintos familiares” le llevarían a rechazarlos y a buscar la protección de los padres biológicos. Los lazos familiares, por tanto, son resultado de un proceso de interacción entre una persona y su familia (lo que quiera que cada sociedad haya definido por familia: familia nuclear o extensa; familia monoparental o adoptiva, etcétera). En este proceso se diluye un fenómeno puramente biológico: es también y, sobre todo, una construcción cultural, en la medida en que cada sociedad define de acuerdo con sus necesidades y su visión del mundo lo que constituye una “familia”.

Pero sea como fuere, y aunque existan algunas opiniones en contra y diversos tipos de familia de acuerdo con la cultura, las costumbres y las necesidades de los grupos sociales, la base fundamental de la familia es sólida y permanente, y es el elemento natural, universal y fundamental de la sociedad desde antes del comienzo mismo de la historia, por lo que tiene derecho a la protección de la comunidad y del Estado. Tener una buena familia, unida por lazos de amor, comprensión y respeto recíproco, sentirla como refugio en las angustias, peligros o incertidumbres y percibirla como receptora para compartir las alegrías y logros alcanzados, es un privilegio que no tiene precio.

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