Anorexia y bulimia nerviosa

Cada vez hay más gente que se entrega a dietas severas con el fin de perder peso (sinónimo de belleza), pero esta loca carrera puede llevarnos a un trastorno de la conducta alimentaria.

Anorexia y bulimia nerviosa

Desde tiempos remotos el sobrepeso se consideraba como un signo de belleza, salud y poder. Esto puede deberse a que las clases altas eran las únicas que se podían dar el lujo de comer en abundancia. Antiguamente los banquetes tenían un carácter sagrado y en ellos se podía comer y beber exageradamente empleando incluso el vómito como técnica de desahogo para así poder continuar comiendo un poco más. Sin embargo, en los últimos años se observa una proporción cada vez mayor de individuos, especialmente mujeres, con una gran preocupación por su aspecto físico, y que realizan todo tipo de sacrificios y todo tipo de dietas para lograr la delgadez extrema, que en nuestra sociedad actual es sinónimo de belleza.

Dos de cada tres adolescentes de peso normal “se siente gorda” y quiere adelgazar.En el mundo, dos de cada tres de nuestras adolescentes de peso normal “se siente gorda” y quiere adelgazar. Sólo en algunas esto se convierte en un problema patológico, denominado “trastorno de la conducta alimentaria”, que engloba no sólo la anorexia nerviosa y la bulimia, sino también otras alteraciones menos conocidas como el trastorno por atracón.

Estas enfermedades han aumentado su incidencia en las últimas décadas, al constituirse la delgadez como un modelo de éxito social. De esta manera, se estima que los trastornos del comportamiento alimentario afectan a casi un cuatro por ciento de nuestras jóvenes, lo que supone la tercera enfermedad crónica más frecuente en estas edades. Además, la tasa de mortalidad no es desdeñable: entre el cinco y el diez por ciento.

A pesar de haber sido descritas hace más de dos siglos, hasta hace poco estas enfermedades apenas se conocían. Se puede decir que nos han cogido desprevenidos, sin que conozcamos bien las causas que las producen ni el tratamiento, y sin que tengamos la estructura sanitaria adecuada para enfrentarnos a ellas.

La anorexia nerviosa es un trastorno complejo. En su génesis y mantenimiento influyen diversos factores: genéticos, psicológicos, cognitivos, socioculturales, etc. A ello se une la poderosa influencia de los medios de comunicación que proyectan la delgadez como modelo de éxito social. Los estudios científicos demuestran que la introducción de la televisión occidental en ciertos países (China o los países del Este de Europa, por ejemplo) se asocia a un aumento de la anorexia.

Obsesionadas por alcanzar la imagen idealizada, muchas jóvenes centran toda su vida alrededor de la comida.Las jóvenes, obsesionadas por alcanzar la imagen idealizada, centran toda su vida alrededor de la comida. Entonces comienza el trabajo para cambiar la imagen corporal, a base de no comer o de vomitar. Y cuando ya se ha perdido algo de peso, es posible que la propia desnutrición produzca una alteración cerebral que perpetúa los sentimientos de baja autoestima, desvalorización y depresión, y una pérdida de las reglas. El tratamiento de la anorexia nerviosa es mixto, psiquiátrico y nutricional, y también es importante el apoyo por parte del entorno familiar y laboral.

La anorexia y la bulimia son males que, pese a aparecer continuamente en los medios de comunicación, resultan difícilmente reconocibles ya que las personas que lo padecen lo ocultan y mienten constantemente. Por ello, no estará de más recordar cuáles son los signos de alerta.

BULIMIA NERVIOSA
La bulimia o bulimia nerviosa es un trastorno mental relacionado con la comida. Su característica esencial consiste en que la persona sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un gran sentimiento de culpabilidad y sensación de pérdida de control. Suele alternarse con episodios de ayuno o de muy poca ingesta de alimentos, pero al poco tiempo vuelven a sufrir episodios de ingestas compulsivas.

Un atracón consiste en consumir en un tiempo inferior a dos horas una cantidad de comida muy superior a la que la mayoría de individuos comerían. A pesar de que el tipo de comida que se consume en los atracones puede ser variada, generalmente se trata de dulces y alimentos de alto contenido calórico (como helados, pasteles o chocolate).

Los individuos con este trastorno se sienten muy avergonzados de su conducta e intentan ocultar los síntomas. Los atracones se realizan a escondidas o lo más disimuladamente posible. Los episodios suelen planearse con anterioridad y se caracterizan (aunque no siempre) por una rápida ingesta de alimento.

Usan diferentes medios para intentar compensar los atracones: el más habitual es la provocación del vómito.Otra característica esencial de este trastorno la constituyen las conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso. Muchos individuos usan diferentes medios para intentar compensar los atracones: el más habitual es la provocación del vómito. Este método de purga lo emplean el 80/90 por ciento de los sujetos que acuden a centros clínicos para recibir tratamiento. Los efectos inmediatos de vomitar consisten en la desaparición inmediata del malestar físico y la disminución del miedo a ganar peso. Otras conductas de purga son: el uso excesivo de laxantes y de diuréticos, enemas, realización de ejercicio físico muy intenso, ayuno…

TIPOS DE BULIMIA
En función del tipo de purga que utilizan para compensar el atracón, tenemos:

1.Tipo purgativo: Cuando se utiliza como conducta compensatoria inapropiada el vómito, laxantes, diuréticos o enemas.

2.Tipo no purgativo: Cuando se realizan otras conductas compensatorias como el ejercicio físico intenso o no se hace nada o se hace mucho ayuno.

Se recomienda analizar el entorno social de aquellas personas que tienen este problema: familia, amigos, etcétera. En algunos casos, la familia es el principal factor problema por falta de comunicación, y la persona hace lo imposible por no ser invisible ante la sociedad. La razón de estas acciones son que estas personas se sienten rechazadas por el mundo y, algunas veces, no son conscientes de que están haciendo un daño irreparable a su salud, pues produce falta de sueño, fatiga, mal humor por lo general y en ocasiones una gran pérdida de peso (no obstante, son muchas las personas que padecen bulimia que mantienen un peso normal o un ligero sobrepeso). Normalmente, estas personas se sienten muy incomprendidas al sentir que no encajan en esta sociedad tan exigente por un buen físico y una cara bonita. Piensan que solamente si son delgadas y guapas lograrán triunfar en la sociedad. Las personas con bulimia suelen ser personas inseguras y con una baja autoestima, relacionada directamente con el peso o la imagen corporal.

POBLACIÓN EN RIESGO
La población de riesgo está formada sobre todo por mujeres de raza blanca y clase media o alta en países industrializados como Estados Unidos, América Latina, España, Canadá, Australia, Japón, Nueva Zelanda, Sudáfrica… La bulimia nerviosa se inicia generalmente en la adolescencia o al principio de la vida adulta. Los atracones suelen empezar después o durante un periodo de régimen dietético. Los efectos más comunes son la aspiración (paso del contenido gástrico al árbol bronquial), rotura esofágica o gástrica, neumomediastino (entrada de aire al interior de la cavidad torácica), hipopotasemia (niveles bajos de potasio en la sangre), arritmia cardíaca, ansiedad o compulsión para comer, vómitos, abuso de medicamentos laxantes y diuréticos, seguimiento de dietas diversas, deshidratación, alteraciones menstruales y amenorrea, aumento y bajadas de peso bruscas, aumento de caries dentales y pérdida del esmalte, aumento de la glándula salivar.

NEGACIÓN DEL HAMBRE. ANOREXIA
En cuanto a la anorexia, proviene del griego an- (negación) + orexis (apetito). Consiste en un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de inanición.

La anorexia hace que el enfermo se vea obeso aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado.La anorexia nerviosa se caracteriza por el temor a aumentar de peso y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea obeso aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Como consecuencia, se inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos y la reducción de la ingesta de alimentos. Afecta sobre todo a las mujeres de 13 a 25 años (esta cifra ha ido variando con el tiempo).

La aparición de modelos cada vez más delgadas puede influir negativamente en el ánimo de jóvenes que tratan de conseguir el supuesto cuerpo perfecto que la sociedad parece demandar.Este tipo de trastorno precisa no sólo una realimentación, sino también un tratamiento psicológico. El tema es ampliamente discutido últimamente, pues determinadas actitudes modernas como la ropa cada vez más estrecha, o la aparición de modelos de pasarela cada vez más delgadas puede influir negativamente en el ánimo de muchas jóvenes que tratan de conseguir el supuesto cuerpo perfecto que la sociedad parece demandar.

MÁS DATOS (Y CONVIENE RECALCAR)
Hay que tener en cuenta que las personas que sufren anorexia y bulimia poseen un carácter obsesivo, lo que significa que constantemente se preocupan por el peso y la dieta. No obstante, la personalidad en ambas está diferenciada. Así, la anoréxica suele estar considerada como “niña modelo”: perfeccionista, buena estudiante, con un elevado nivel intelectual y clara tendencia a huir de los conflictos. Se preocupa en exceso por lo que opinen los demás de ella, lo que le conduce a tener demasiado autocontrol. Las bulímicas, por su parte, suelen ser más impulsivas, intolerantes y se frustran más. Estas pacientes pueden tener problemas de adicción a las drogas así como propensión a la depresión y a la ansiedad. Además, suelen fracasar en sus relaciones sentimentales.

Es más fácil descubrir que una persona padece anorexia, ya que adelgaza tanto que prácticamente se queda en los huesos, que saber que sufre de bulimia, ya que se suele mantener el mismo peso. Este es uno de los motivos por el que las bulímicas mantienen más tiempo su enfermedad en secreto. Sin embargo, a diferencia de la anoréxica, la bulímica tiene más conciencia de que está enferma y suele acabar solicitando ayuda.

La anorexia nerviosa no sólo es renunciar a comer por miedo a engordar, también supone no gustarse a sí mismo, no aceptarse tal cual uno es. Existe una asociación entre la delgadez y la búsqueda de la perfección y de la felicidad, por ello, las personas afectadas restringen la cantidad de alimentos que comen. Una vez que la enfermedad ha avanzado se produce una deformación de la imagen corporal: la persona se ve gorda aunque no sea así.

Las personas con anorexia nerviosa suelen ser introvertidas y tienden a aislarse. La bulimia nerviosa afecta a personas con problemas de inseguridad, que no se sienten satisfechas consigo mismas y se obsesionan por la comida y el peso corporal.

La bulimia puede surgir por diversos motivos, en especial los estados emocionales adversos, las dificultades en las relaciones y la sensación de hambre que se da por las restricciones en la alimentación realizadas durante el día. La edad inicial suele ser más tardía que en la anorexia. Como ya se ha dicho, los atracones y vómitos se producen a escondidas, la persona lleva una doble vida. Existe un fuerte temor a no parar de ingerir voluntariamente y tener poca capacidad para controlar los impulsos, lo que a veces puede acarrear problemas con el alcohol, las drogas y la conducta sexual.

Las causas tanto en la anorexia como en la bulimia son tan múltiples y variadas como enfermos las sufren, no obstante, el ochenta por ciento de los casos aparece cuando se comienza una dieta de adelgazamiento sin ningún tipo de control médico. También se relaciona su inicio con la no aceptación de los cambios corporales durante la adolescencia, con un aumento acelerado de peso, con cambios significativos en la vida, con complejos relativos al físico, con problemas de relación.

Desnutrición, pérdida de cabello, piel seca y amoratada, uñas quebradizas, amenorrea, insomnio, estreñimiento, arritmias... son consecuencias directas de la anorexia.En situaciones extremas de anorexia y debido a la pérdida de peso y al gran desgaste físico, la persona atraviesa estados de máxima desnutrición, pérdida del cabello, piel seca y amoratada, uñas quebradizas y frágiles, alteraciones hormonales que producen amenorrea (la regla desaparece), alto riesgo de osteoporosis y lanugo (vello fino por todo el cuerpo), insomnio, hipotermia (se siente frío incluso en verano), estreñimiento y saciedad precoz, bradicardia (se reduce el número de latidos por minuto del corazón), bajadas de tensión arterial, arritmias, probable paro cardiaco e inclusive la muerte (5-10% de los casos).

En la bulimia los vómitos provocan el aumento del tamaño de las glándulas salivares, deterioro del esmalte dental, caries, daños en encías y paladar, inflamación de la garganta, gastritis, vómitos de sangre, reflujo y ardores, deshidratación e hipocalemia (bajos niveles de potasio en la sangre que pueden producir debilidad muscular, temblores, arritmias y, en casos extremos, fallo cardíaco). Si los atracones y vómitos son severos, puede ocurrir desgarramiento del esófago y ruptura gástrica en el peor de los casos. El abuso de laxantes produce diarreas, dolores de abdomen, cólicos, intestino perezoso y mala absorción de ciertos nutrientes. Si se utilizan diuréticos, se intensifica el riesgo de deshidratación y de pérdidas de potasio, con consecuencias más o menos graves.

EDUCACIÓN COMO SOLUCIÓN
Según muchos psicólogos, la solución a este problema pasa por formar a la juventud, escapar de esa moda de la delgadez extrema y enseñar a la gente a ser feliz con su propio cuerpo. En general, la persona afectada de anorexia tiende a negar el problema y se opone a la rehabilitación por miedo a subir de peso.

A través de la psicoeducación se le brinda al paciente y a los familiares detallada información acerca de la enfermedad, englobando todos los ángulos, desde lo orgánico a lo psíquico. Hay instituciones que tienen incluso un consejero espiritual en el equipo. Se expone a los pacientes el por qué no es posible la recuperación mientras se continúe con el círculo vicioso “dieta-atracón-dieta” o “dieta-purga-dieta”. Se debate el modelo estético actual, que la sociedad ha impuesto y propagado por los medios de comunicación. Se informa a los pacientes y familiares el término de “set point”, por el cual, el organismo, a través de complicados mecanismos metabólicos, tiende siempre a volver a un peso estable que es el que le corresponde. Se hace énfasis en la importancia de una dieta equilibrada, con un mínimo de cuatro comidas al día. Se investigan los efectos indeseables de los laxantes, diuréticos, productos anorexígenos y edulcorantes. Y junto con el nutricionista se establece cuál es el peso adecuado para cada paciente.

Se destaca el hecho de que la recuperación necesita tiempo y mucha paciencia. A medida que se regulariza la conducta alimenticia y el cuerpo va regresando a su peso original, se despejan las angustias y temores que estaban ocultos bajo la obsesión por la figura: el paciente va aprendiendo a no seguir cubriendo agujeros con esta particular forma de adicción.

En cuanto a la bulimia, se confeccionan estrategias preventivas para no llegar al atracón, fundamentadas en el autoconocimiento y el reconocimiento de las situaciones precipitantes.

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