El crepúsculo, un regalo de la naturaleza

Claridad que hay desde que raya el día hasta que sale el Sol, y desde que este se pone hasta que es de noche desde el punto de vista científico y desde la sensible visión de los poetas.

El crepúsculo, un regalo de la naturaleza

Desde que amanece hasta que sale el Sol se percibe una cierta claridad que tiene su explicación científica, pues al dispersarse los rayos solares tangencialmente y chocar con las partículas de aire, polvo, humedad, etcétera, desvían y refractan la mayoría de los colores fuera del alcance de nuestra vista, y la atmósfera toma ese tinte tan característico amarillento-rojizo.

Atrae y emociona por su prodigiosa magnificencia.Pero lo que es muy difícil de explicar es ese estado de ánimo, casi religioso, que produce en quien observa este magnífico y soberbio espectáculo de color y serenidad. La naturaleza, generosa en extremo, vuelve a repetir esta visión encantadora al atardecer, durante el período comprendido desde que el Sol se pone hasta que anochece. Este fenómeno, que atrae y emociona por su prodigiosa magnificencia, se denomina crepúsculo.

CÓMO LO DEFINE LA CIENCIA
Hemos dicho que ese espectáculo maravilloso que se realiza en las primeras horas de la mañana, se repite en las postrimerías de la tarde. Estos dos crepúsculos son denominados, respectivamente, alba o aurora y atardecer u ocaso.

Verdadera obra maestra de la naturaleza.Según la ciencia, la luz característica del crepúsculo se origina por la difusión atmosférica. Esta es la razón por la cual, a la mañana, vemos la luz del Sol algún tiempo antes de que aparezca en el horizonte, y a la tarde, algún tiempo después de haberse puesto el astro rey. Además, la mayor o menor claridad con que se ve depende, a veces, de un factor climático: el estado del tiempo.

CÓMO LO DEFINEN LOS POETAS
Por supuesto, un espectáculo tan grandioso y lleno de belleza como es el crepúsculo ha inspirado el alma sensible de los poetas, quienes, ajenos a las explicaciones de los especialistas, sienten y definen a su manera este fenómeno de la naturaleza.

Un espectáculo tan grandioso y lleno de belleza como es el crepúsculo ha inspirado el alma sensible de los poetas.FAUSTO
El Sol ya se iba poniendo,
la claridad se ahuyentaba
y la noche se acercaba
su negro poncho tendiendo.
Ya las estrellas brillaban,
una por una salían,
y los montes parecían
batallones de gigantes.
El toque de la oración
tristes los aires rompía
y entre sombras se movía
el crespo sauce llorón.

(Estanislao del Campo)

SANTOS VEGA
Cuando la tarde se inclina
sollozando al occidente
corre una sombra doliente
sobre la pampa argentina.
El Sol se oculta inflamado,
el horizonte fulgura
y se extiende en la llanura
ligero estambre dorado.

(Rafael Obligado)

La infinidad de matices que se suceden constituye un emotivo y maravilloso espectáculo natural.El poeta español Francisco Villaespesa, al sorprender la muerte del Sol en una aldea, nos dejó esta impresión:

En las aristas de las altas cumbres,
la última brasa de la tarde humea.
Un silencio de paz duerme en la aldea,
que eleva entre los huertos su techumbre.

José María Gabriel y Galán, enamorado del campo castellano, al sorprender el despertar del día, expresó:

Una alondra feliz del pardo suelo
fue la primera en presentir al día,
y loca de alegría,
al cielo azul enderezando el vuelo,
contábaselo al campo, que aún dormía.

Por su parte, Belisario Roldán, poeta argentino, vio así el crepúsculo vespertino (es decir, el ocaso):

A la hora del crepúsculo, la sensación de paz y serenidad alcanza valores inigualables.Es una tarde radiante
de matiz y de color
en que el astro agonizante
diluye como un diamante
el poema del fulgor.

Florescencias de oro y plata
vierte el día que se va
como una cabalgata;
y un resplandor escarlata
se ha encendido muy allá.

Todo el cielo se constela
de viva coloración,
como si en aquella tela
fulgurara una acuarela
a base de bermellón.

Resulta muy difícil de explicar ese estado de ánimo, casi religioso, que produce en quien observa el magnífico y soberbio espectáculo de color y serenidad crepuscular.LA CAUTIVA (fragmento)
Se puso el Sol, parecía
que el vasto horizonte ardía,
la silenciosa llanura
fue quedando más oscura,
más pardo el cielo, y en él,
con luz trémula brillaba
una que otra estrella y luego
a los ojos se ocultaba
con vacilante fuego
en soberbio chapitel.

(Esteban Echeverría)

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El "cómo me llamo" marca nuestra vida. El nombre es nuestra tarjeta de presentación, aquello que para bien o para mal nos distingue de la masa. Nos singulariza aunque, a veces, en demasía. Lo que para unos es motivo de orgullo, parte esencial de su ser, incluso un fragmento de su propia alma, para otros es una pesada carga difícil de llevar y dura de soportar.

Los libros malditos. Una maldición ancestral pesa sobre algunos libros desde el momento mismo de su invención: a través de los siglos han existido siempre grupos o individuos empeñados en destruirlos. Así, cantidades ingentes del patrimonio cultural de la humanidad ha sucumbido a manos de estos exterminadores del conocimiento.

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