El fantasma del emperador Nerón

La leyenda sostiene que el emperador Nerón, acompañado por otros espíritus perversos, encantaba los alrededores de su tumba, por lo que se solicitó ayuda a la Iglesia.

El fantasma del emperador Nerón

Roma es una ciudad impregnada de leyendas. Uno de los relatos más extraños se refiere al esfuerzo de los cristianos para disipar el espectro de un gobernante pagano entre cuyos numerosos crímenes se contaban el matricidio y el asesinato de su esposa.

Fachada de la iglesia de Santa María del Popolo.La leyenda sostiene que el emperador Nerón, recordado sobre todo por la historia como el tirano que persiguió a los cristianos y supuestamente instigó el incendio de Roma, se suicidó en el año 68 d. C. en el punto donde se alza actualmente la iglesia de Santa María del Popolo. Se decía que los restos de Nerón descansaban bajo un nogal magnífico que crecía en el lugar. Al parecer, el maligno fantasma del emperador, acompañado por otros espíritus perversos, encantaba los alrededores de la tumba y atormentaba a cualquier ciudadano que pasara por allí.

Bajorrelieve donde se ve a los demonios infestando un nogal que se alza sobre los huesos de Nerón.La situación llegó a ser tan inquietante que en 1099 la gente solicitó la ayuda del papa Pascual II, quien en respuesta prescribió tres días de oración y ayuno. Durante ese plazo de tiempo, o así se cuenta, la Virgen María se le apareció y le ordenó que fuese allí el tercer domingo después del período de ayuno para cortar el nogal y desenterrar los huesos de Nerón. A continuación, dijo, debían quemarse tanto el árbol como los huesos y arrojar las cenizas al río Tíber. El Papa siguió las instrucciones de la Virgen, y desde entonces el fantasma de Nerón y su séquito de espíritus diabólicos no volvieron a perturbar el lugar.

Los bajorrelieves del techo de la basílica conmemoran la victoria sobre el perverso fantasma de Nerón.Poco después del exorcismo, a petición popular, se construyó una capilla sobre el punto donde antes se alzaba el nogal. En 1472, el papa Sixto IV sustituyó esa pequeña iglesia por el majestuoso edificio de Santa María del Popolo, modificado posteriormente por el gran escultor y arquitecto Gian Lorenzo Bernini (siglo XVII). Varios bajorrelieves dorados en el techo de la basílica narran la leyenda de la fundación de la iglesia (viéndose como el papa Pascual II es visitado por la Virgen María, por ejemplo, quien le explica cómo deshacerse del fantasma del emperador) y conmemoran la victoria sobre el perverso fantasma de Nerón (se ve al Papa asestando un hachazo contra el árbol mientras María y Jesús le contemplan).

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedInShare on TumblrShare on RedditShare on StumbleUponPin on PinterestShare on VKEmail this to someonePrint this page

El mágico encanto de las velas. Lo mismo son icono de relax y romanticismo que de la vida y la muerte. Están en todos los ritos, templos y hasta en los cumpleaños, porque de ellas depende que se cumpla un deseo. Siempre envueltas de un halo místico, ¿qué fuerza esconden esas pequeñas llamas que llevan una eternidad hechizando al hombre?

Morir y resucitar a voluntad. Un túnel oscuro, una luz al final; el reencuentro con familiares y amigos ya fallecidos; la visión y el contacto con el ángel de la guarda... Y regresar para contarlo. La muerte podría dejar de ser un lugar somático para convertirse en un lugar en la conciencia. Lo que en definitiva siempre fue: un estado de ánimo.

La Atlántida, el paraíso perdido. Una isla misteriosa y un pueblo fundador de una cultura brillante. El continente de la Atlántida continúa siendo uno de los enigmas más sorprendentes de la historia. Si es cierto que existió, fue una civilización como no ha habido nunca otra igual. ¿Hubo algo de verdad? ¿Encontraremos algún día restos que den sentido a los testimonios?




Deje su opinión

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

quince + 14 =