Kenneth Arnold y el fenómeno ovni

En 1947 Kenneth Arnold quedó asociado al mundo de la ufología para siempre. Los objetos volantes no identificados ¿son alucinaciones, fenómenos naturales o naves venidas del espacio?

Kenneth Arnold y el fenómeno ovni

Cuando buscando los restos de un avión presuntamente estrellado días atrás con treinta y dos militares a bordo, su avioneta privada se cruza con nueve discos que “volaban erráticos, como un platillo si lo lanzas sobre el agua”, al sureste de Seattle el 24 de junio de 1947, Kenneth Arnold, un vendedor de equipos de extinción de incendios de Boise (Idaho), no sabe que va a pasar a la posteridad. A su regreso, tras contar su aventura ocurrida a unos diez mil pies de altitud, habla de “platillos” y la expresión “platillos voladores” aparece en los titulares de los periódicos del mundo entero. Arnold se sentiría malinterpretado después ya que su descripción se refería más al movimiento de los objetos que a su apariencia, pues los artefactos que él vio tenían, en realidad, forma de bumerán y creyó aún en su estupor que quizá fueran una clase desconocida de avión de propulsión a chorro. A la hora del suceso el cielo presentaba un aspecto limpio y radiante, tanto que el reflejo de aquellos aparatos fue un auténtico relámpago para sus ojos. Reaccionó pronto al “fogonazo”, giró la vista y observó lo que parecían alas delta, con la parte delantera redondeada y sin cola, una especie de aeronaves que efectuaban maniobras deslumbrantes.

La verdadera forma del platillo de Kenneth Arnold, que contempló el que está considerado como el primer avistamiento de un ovni en los Estados Unidos.“Estoy convencido de que se trata de algún tipo de avión, aunque en muchos aspectos no se ajustan para nada a los modelos convencionales que conozco”, escribiría días después en su informe a las Fuerzas Aéreas. Por eso, su primera intención había sido advertir de la observación al FBI, pero, al encontrar la oficina de Pendleton (Oregon) cerrada, donde hizo escala, acabó en la redacción del diario local. Las sospechas y cautelas iniciales de Arnold pronto se entremezclan con el entusiasmo de un joven editor ávido de desentrañar el misterio.

Dibujo realizado por Arnold (1915-1984), que aseguró haber visto nueve objetos inusuales volando en cadena durante aproximadamente tres minutos cerca del monte Rainier.Su observación inspira confianza, puesto que el tiempo está completamente despejado por encima de las Rocallosas y que el testigo es un ingeniero, piloto experimentado con miles de horas de vuelo y, por lo tanto, poco inclinado a dejarse impresionar por un fenómeno aéreo natural en pleno día. “La historia de lo que observé en la cordillera de las Cascadas, por increíble que pueda parecer, es totalmente cierta. Nunca he pedido ni he querido la menor notoriedad por haber estado en el lugar apropiado en el momento justo. Advertí sobre algo que, con toda certeza, cualquier piloto habría informado”, dijo Arnold, sin hacer más conjeturas.

La noticia de tales objetos volando en formación y a unas velocidades increíbles (sólo desarrollada en la fecha por algunos misiles militares) tiene un eco tan brutal a todos los niveles que recorre rápidamente el planeta, y los Objetos Voladores No Identificados, OVNIs, como se prefiere llamarlos pronto, se transforman en uno de los más grandes misterios de la segunda mitad del siglo XX.

¿Y QUÉ VIO?
Empezar comentando que la mayoría de sus contemporáneos creyeron que decía la verdad. Incluso el informe del Ejército incluía que, si no era cierto, el piloto “debería dedicarse a escribir ciencia ficción” por lo convincente y verosímil que resultaba.

Las teorías sobre lo que observó Kenneth son varias, y muchas ruines. La primera sostiene que fue una bola de fuego o meteorito rompiendo al entrar en la Tierra. Si una roca del espacio golpea la atmósfera en un ángulo poco profundo con el globo, sus piezas se aproximarán a la superficie viajando casi horizontalmente. Además, los fragmentos de meteorito volarían en cadena, como lo que contempló Arnold, y brillarían intensamente. Sin embargo, la mayor parte de los historiadores del caso piensan que los objetos no provenían del espacio exterior: “Probablemente fueron pelícanos volando en formación”, dijo Robert Sheaffer, escritor e investigador paranormal escéptico. Quizá el piloto juzgó mal la separación y pensó que eran elementos enormes a gran distancia, pero en realidad estaban mucho más cerca. Un pájaro con sus alas extendidas podría explicar la forma de bumerán que describió. Igualmente, por ese entonces los aviones a reacción estaban en la etapa de sus primeras experiencias y hubo quien creyó que se trataba de una columna de ese tipo de máquinas que se estaban construyendo en secreto. Muy pronto se desmintió esta versión, pues las Fuerzas Aéreas entregaron un parte notificando que no hubo ese día, a esa hora y por ese lugar ningún tipo de vuelo o práctica con un aparato de semejantes características.

Las teorías sobre lo que observó Arnold son varias, llegando incluso a afirmarse que lo que vio no fue más que una simple bandada de pelícanos blancos americanos volando en formación.Así pues, como siempre en estos casos, y más en aquellos tiempos en que tratar abiertamente de tales temas era asunto propio de locos, el hasta ese día y suceso avezado aviador, de exquisita trayectoria profesional, hombre preparado, sensato y cabal, se torna rápidamente, sin muchas lucubraciones por parte de los demás, en una especie de, aunque creíble, idiota supino incapaz de diferenciar con sus amplios conocimientos una nube, un aerolito, ¡incluso una bandada de aves de lo más común! en la zona… de algo desconocido. Pero es que la situación escala en pocas semanas hasta límites tan impensados, al multiplicarse las apariciones por parte de otros testigos, que obligan a militares y científicos a recurrir a las más diversas y absurdas explicaciones para responder a los interrogantes de una población cada vez más alarmada a través de los distintos medios de comunicación. “Algunos periodistas y expertos sugirieron que había estado viendo reflejos o incluso un espejismo. Es del todo falso, pues no sólo observé los objetos a través de los cristales de mi avioneta, sino que abrí las ventanillas laterales y pude hacerlo sin que nada (ni siquiera gafas de sol) se interpusiera entre ellos y mi vista. Y aunque a alguien que esté en tierra varios minutos le puedan resultar un espacio de tiempo muy breve, un piloto que está en el aire puede mirar gran número de cosas, y a cualquiera de ellas que se halle dentro de su campo de visión las verá seguramente unas cinco o seis veces”, declararía tiempo después un Kenneth Arnold al que los nuevos testimonios le amplifican la de por sí ya inicial trascendencia de su avistamiento, ganando la atención de un público que comienza a requerir una interpretación seria, profunda y realista sobre el suceso acontecido sobre los cielos del monte Rainier.

QUÉ ES UN OVNI
Un ovni es un fenómeno aéreo sólido o luminoso (o ambos) cuya naturaleza no es reconocida por los observadores.En la mayoría de los casos, se trata de un fenómeno aéreo sólido o luminoso (o ambos) cuya naturaleza no es conocida o reconocida por los observadores. Evidentemente, entre estas observaciones se sitúa la mayor parte de los errores de interpretación, ya que planetas y estrellas brillantes, meteoritos, globos sonda iluminados por el sol, satélites artificiales que regresan a la atmósfera, etcétera, son tomados a menudo por objetos voladores venidos del espacio. En estos “encuentros cercanos del primer tipo” el ovni está muy próximo a los testigos pero no interactúa con ellos ni con el ambiente. En los “encuentros del segundo tipo”, por el contrario, el ovni provoca perturbaciones electromagnéticas o de otro tipo, modificaciones en el estado de conciencia (trances hipnóticos, etc.) y deja huellas en el suelo. Cuando los testigos afirman haber tenido, además, contacto físico con los “ocupantes” (o sufrido un “levantamiento”), se habla de “encuentros del tercer tipo”.

El Proyecto Libro Azul fue una serie de estudios sobre ovnis por parte de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF). Iniciado en 1952, estuvo activo hasta diciembre de 1969.En estas tres categorías existen muchas posibilidades de una alucinación o de una mistificación y es lo que preocupa a los investigadores (serios). Pero retrotrayéndonos solamente a aquellos primeros años de difusión de un fenómeno que con las investigaciones posteriores se sabe que se inició muchísimo antes, el profesor Hynek, consultor científico del Proyecto Libro Azul (una serie de estudios sobre ovnis por parte de la Fuerza Aérea estadounidense para determinar si estos constituían una amenaza potencial para la seguridad nacional del país norteamericano), estima que fueron 640 los casos transmitidos a esta rama de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos entre 1948 y 1969 para los cuales no se encontró ninguna explicación plausible.

COMITÉS EN SERIE
Los relatos más antiguos acerca de objetos voladores se remontan a la Antigüedad. Así, se cree que uno de los avistamientos más arcaicos de los que se tiene noticia fue el famoso carro de fuego que vio Ezequiel y que se relata en la Biblia. Pero es durante el curso de la Segunda Guerra Mundial que los testimonios se multiplican; los dos bandos hablan entonces de “cazas fantasmas”.

El capitán Thomas F. Mantell fue supuestamente “abatido” por un ovni, pasando a la historia de la ufología como el primero de sus mártires.Ya en 1946, la primera ola importante de observaciones tiene lugar en Escandinavia. Luego, entre 1947 y 1948, los incidentes son cada vez más frecuentes y alcanzan un vuelco dramático. Thomas F. Mantell, capitán de la Guardia Nacional Aérea de Kentucky, murió en la tarde del 7 de enero de 1948 cuando perseguía un platillo volante cerca de la base aérea de Godman a los mandos de su caza Mustang P-51. “El objeto está delante y por encima de mí, moviéndose a la mitad de mi velocidad. Parece metálico o el reflejo de la luz del sol en un objeto metálico, y es de un tamaño tremendo… Voy a seguir subiendo. Intentaré acercarme para verlo mejor”, explicó a la torre de control a unos 4.500 m de altura. Tras llegar a los 9.000 metros, el caza entró en pérdida y cayó en picado hasta estrellarse. El comité investigador concluyó que el piloto había perdido el conocimiento por falta de oxígeno. Pero, ¿qué perseguía? Se dice que un globo del programa Skyhook de estudio de los rayos cósmicos, secreto en los años 40. Aquella semana, al parecer, se habían lanzado varios de esos grandes ingenios, y el viento había llevado uno hasta cerca de la base de Godman; pero lo cierto es que después de la muerte del capitán Mantell, quien para muchos fue supuestamente “abatido” por dicho ovni, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se ve obligada a reaccionar.

Josef Allen Hynek (1910-1986), director del observatorio atómico y consultor científico del Proyecto Libro Azul.Se nombra enseguida una serie de comités, encargados oficialmente de investigar estos fenómenos, pero de hecho delegados para demostrar que no son más que el resultado de una ilusión. El más famoso de todos estos grupos es el mencionado Project Blue Book, que cesa sus actividades en 1969, después de que un comité científico civil, llamado comité Condon, concluye que los ovnis no existen.

Edward Condon, físico nuclear que dirigió el Proyecto OVNI de la Universidad de Colorado, un grupo financiado por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos desde 1966 hasta 1968.Sin embargo, incluso antes de la entrega de sus conclusiones, la prensa publica un dosier confidencial que prueba que el Dr. Condon tuvo por misión, desde el inicio, llegar a una resolución negativa y desacredita de este modo tal informe. Más todavía, los miembros militares o científicos del Proyecto Libro Azul, que al principio dieron a conocer su posición profundamente escéptica, se declararon poco a poco convencidos de la realidad de este fenómeno que habían sido encargados de reducir a la nada.

Comités dispuestos para realizar las mismas investigaciones y de los cuales los gobiernos esperaban también dictámenes negativos fueron creados en Europa y en los países del Este. El problema de los ovnis fue abordado además, en numerosas ocasiones, por parlamentarios de varias naciones, entre ellas Inglaterra y Francia, así como por la ONU. Ninguna de estas instancias oficiales llegó jamás a un resultado probatorio en sus análisis; la existencia misma de objetos venidos del espacio repugnaba demasiado a las mentes racionales que las componían, por lo que los debates no estaban del todo libres de prejuicios.

UN RECHAZO DE ANTEMANO
Para el profesor Hynek, que fue durante veinte años el experto de la Fuerza Aérea norteamericana en materia de ovnis, el fenómeno parece “tan extraño, tan inaceptable y tan molesto que tanto en las esferas científicas [no se acepta] como militares (…) decidieron otorgarle no más que un interés superficial”. Al menos aparentemente de cara a la galería. De todos modos, encantador eufemismo para definir la actitud de quienes prefirieron dedicar sus esfuerzos a ridiculizar el fenómeno de puertas para afuera en vez de estudiarlo en forma clara y científica.

Solamente las autoridades de los Estados Unidos se interesaron seriamente (aunque de manera discreta) en los ovnis sin prejuzgarlos, más concretamente durante los últimos años de la década de 1940, porque sospechaban entonces que los “platillos” podrían ser un arma secreta entregada a los científicos soviéticos por parte de los sabios alemanes tomados prisioneros al término de la Segunda Guerra Mundial.

La existencia de objetos venidos del espacio repugna demasiado a las mentes racionales, por lo que las investigaciones sobre el tema no han estado jamás libres de prejuicios.Esta actitud de reserva o de negación sistemática tuvo, a lo menos, un efecto nocivo: dejó libre curso a cualquier iniciativa individual o colectiva privada, tanto a investigaciones serias realizadas por los escasos técnicos o científicos desprovistos de tabúes como de la misma forma a lucubraciones de iluminados o de sectas que describen sin ninguna perspectiva los “mensajes” enviados por los extraterrestres.

LOS TESTIMONIOS A TRAVÉS DEL TIEMPO
Los archivos históricos están llenos de relatos de fenómenos aéreos inexplicables y de encuentros con seres venidos del cielo. He aquí algunos de ellos:

En la Roma antigua… En su Historia natural, libro II, pág. 34, Plinio el Viejo señala que en el año 100 antes de nuestra era, en Italia, un “escudo ardiente atravesó el firmamento de este a oeste, durante la puesta de sol, lanzando chispas…”. La obra de este gran observador de la naturaleza se refiere a muchos otros incidentes similares.

En el Japón medieval… En el Kojiki (libro histórico más antiguo que se conserva relativo a la historia de este país), que data del 712, el chambelán (noble que acompañaba y servía al rey en su cámara) Hixedano-dare informa que en el otoño del año 692 “se vio en la noche a los planetas Marte y Júpiter acercarse uno al otro y luego alejarse cuatro veces seguidas, resplandeciendo y apagándose alternativamente”. Con toda seguridad no pudo tratarse de los dos planetas nombrados.

En tiempos modernos… Según las crónicas de la época, unos sucesos extraordinarios aterrorizaron a la población que habitaba entre Marsella y Génova a comienzos de agosto de 1608. Según estos textos, durante varios días se desarrollaron combates aéreos entre unos “monstruos voladores”, a tal punto que se les dispararon en vano ochocientos cañonazos, para ponerles fin. El fenómeno habría estado acompañado de grandes lluvias de “sangre” entre Marsella y Niza y también de un extraño y ruidoso enfrentamiento aéreo entre dos misteriosos “aviones” de guerra por encima de Martigues.

Cigarros voladores, platillos y cabello de ángel en el cielo. ¿Alucinación, fenómeno natural o naves extraterrestres?En Norteamérica, durante el siglo XIX… En 1897, habrían sobrevolado sobre los Estados Unidos durante varios meses unos veloces “cigarros voladores” metálicos, si se puede creer el testimonio de innumerables personas que los vieron, tanto en las ciudades como en el campo. Se habrían realizado contactos múltiples con los “ocupantes” de estas máquinas, que se parecían a los hombres de la época y que, según dijeron algunas personas, entablaban fácilmente conversación con ellos. Esta ola de observaciones fue la primera en tener un eco en la prensa y en retener la atención de la población.

Finalmente, uno de los más importantes avistamientos tuvo lugar en el año 1978 al sur de Nueva Zelanda y fue grabado minuciosamente durante horas por un equipo profesional de la televisión, precisamente la importancia de este avistamiento consiste en que fue el primero recogido por una cámara.

Y es que en las últimas décadas del pasado siglo XX se tuvieron noticias oficiales de decenas de miles de avistamientos con sus correspondientes testigos en todo el mundo, y existen pruebas grabadas de muchos de ellos que después fueron estudiadas por especialistas, que afirmaron que se trataba, efectivamente, en muchos de los casos, de objetos no identificados. Y a día de hoy, bien entrados en el siglo XXI, el enigma continúa.

Kenneth Arnold junto al avión CallAir A-2 de tres plazas con el que avistó unos extraños objetos. El aparato aún se conserva y se mantiene en un museo en excelentes condiciones de uso.Pero todo comenzó con él, con un Kenneth Arnold que aunque escribió un libro y algunos artículos sobre su episodio en el aire, por la década de 1960 tenía ya poco que ver con el fenómeno ovni, negándose al final hasta a conceder más entrevistas. El 24 de junio de 1977, no obstante, asistió al Primer Congreso Internacional OVNI en Chicago. Algunas de sus opiniones en el evento reflejaron su descontento por el desprecio y la ignorancia general en relación con el fenómeno ufológico: “Bueno, aquí hemos visto algo. Yo he visto algo, él ha visto algo, cientos de pilotos han visto algo (…) en el cielo. Hemos informado cumplidamente y con detalle de estos lances. Y tenemos que tener quince millones de testigos disponibles antes de que nadie analice los hechos y el tema con cierto rigor. Esto es absolutamente fantástico, mucho más que los platillos volantes por lo que a mí respecta”.

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